Un grupo de migrantes deembarca de una patera a una zona rocosa de Cala Deià, en la costa oeste de Mallorca.

Un grupo de migrantes deembarca de una patera a una zona rocosa de Cala Deià, en la costa oeste de Mallorca. EE

Política CRISIS MIGRATORIA

No es sólo Ceuta y no es sólo Marruecos: Frontex alerta del "desvío" a Baleares por la ruta argelina, que crece al 17%

Prohens reclama a Sánchez "reconocer la ruta argelina" y activar a Frontex mientras las islas se desbordan con 11.000 llegadas en patera.

Más información: Von der Leyen exige a España el fin inmediato de las entradas en Ceuta y la devolución de los migrantes irregulares.

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Las claves

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Frontex alerta del crecimiento del 17% en la ruta migratoria entre Argelia y Baleares, considerándola la más larga y peligrosa del Mediterráneo occidental.

Baleares ha recibido 11.055 migrantes en 606 pateras entre enero de 2025 y julio de 2026, afectando especialmente a Formentera, donde la población ha aumentado casi un 20%.

El sistema de protección de menores extranjeros en Baleares está saturado, con 880 menores tutelados frente a una capacidad de 434 plazas.

La presión migratoria se enmarca en la rivalidad geopolítica entre Marruecos y Argelia, con España intentando equilibrar relaciones y gestionar la crisis en ambas fronteras.

La crisis migratoria que ahogó a Ceuta la última semana de julio ha eclipsado otro frente que Frontex lleva meses señalando. La ruta entre Argelia y las Islas Baleares se ha consolidado como "el corredor más largo, más peligroso y en claro crecimiento" dentro del Mediterráneo occidental.

La agencia europea diagnostica para 2026 una tendencia “estable, pero ligeramente al alza” en esta ruta, que ya ha crecido un 17% en los últimos años, según el último informe de la Agencia de Fronteras de la UE.

El documento destaca "el creciente uso" de esta ruta del Mediterráneo occidental entre Argelia y las Islas Baleares, cada vez más utilizado por argelinos, somalíes, malienses y guineanos.

Es más, aunque el Informe de Seguridad Nacional 2025 del Gobierno de España destaca una reducción global de cerca del 43% de la migración irregular hacia España respecto a 2024, señala dos excepciones.

El "notable aumento de llegadas a las Islas Baleares" y el “incremento de entradas [a nado] a través del perímetro fronterizo en la Ciudad Autónoma de Ceuta".

Ambos fenómenos protagonizaron, a su manera, la semana.

No menos de 60.000 personas entraron el jueves en estampida en la ciudad autónoma, por mar, rodeando el espigón o asaltando el paso terrestre.

Y entre enero de 2025 y julio de 2026, Baleares ha recibido 11.055 personas en 606 pateras.

El Govern de Marga Prohens lleva meses alertando de "la consolidación de la nueva ruta migratoria hacia las Illes Balears", que califica ya de "fenómeno migratorio estructural".

Fuentes cercanas a la presidenta insisten a este periódico en que la ruta argelina "es la que más crece no sólo en España, sino en toda Europa".

Y reclaman al Gobierno de Pedro Sánchez reconocer oficialmente esa ruta y "desplegar medios de Frontex" en el archipiélago.

La presión sobre Formentera

Formentera se ha convertido en el símbolo extremo de la presión que ejerce la ruta argelina sobre Baleares.

Con 1.857 personas llegadas en 118 pateras sólo en lo que va de 2026, la menor de las Pitiusas se ha topado con casi un 20% más de población, censada en menos de 11.000 habitantes.

Óscar Portas, presidente del Consell, admite que la isla está "completamente desbordada".

Formentera tutela ya a más de 180 menores, una cifra "desproporcionada para una isla sin recursos suficientes para sostener una presión asistencial de esta magnitud", que amenaza sus servicios sociales.

La Guardia Civil y Salvamento Marítimo encadenan operativos casi diarios.

Son habituales las semanas en que la isla recibe más de 100 migrantes, en una secuencia que refleja que Formentera ha pasado de ser destino de lujo a frontera de facto de la ruta argelina hacia Baleares.

Sobreocupación de menores

El sistema balear de protección de menores extranjeros no acompañados (menas) ilustra la presión.

Baleares ha pasado de algo más de 300 menores migrantes no acompañados a 880 menas tutelados en dos años, una sobreocupación del 187,5% que ha llevado la red a "el momento más crítico de su historia".

La capacidad ordinaria fijada por el Estado es de 434 plazas.

El Govern alerta de que la red está "saturada" y que acoge "la cifra más elevada registrada hasta ahora" de menores migrantes, mientras los Consells insulares destinan entre 36 y 38 millones de euros a su atención.

Argelia y el 'grifo'

En paralelo, el Gobierno central ha abierto una nueva etapa diplomática con Argelia, después de la profundísima crisis causada en 2022 por el reconocimiento de Sánchez a la marroquinidad del Sáhara Occidental.

Tras reunirse con Prohens el pasado miércoles, el presidente presumía de "un punto de inflexión en la relación bilateral" apenas 48 horas después de viajar a Argel, con la migración irregular como uno de los tres grandes ejes

Restos de una patera localizada en el puerto de Portocolom (Mallorca) con personas a bordo, en julio de 2026.

Restos de una patera localizada en el puerto de Portocolom (Mallorca) con personas a bordo, en julio de 2026. EE

Sánchez explicó que trasladó a Abdelmayid Tebune "la necesidad de activar los mecanismos de repatriación para intentar frenar la llegada de migrantes en patera, muchos de los cuales desembarcan en las costas de Baleares".

Una manera de admitir que el Gobierno del país norteafricano aprendió en 2022 a usar el grifo migratorio como lleva años practicando su rival y vecino, Marruecos.

El presidente español añadió que esos mecanismos deben servir para que la llegada de migrantes "no tense a unas islas que están sufriendo una situación que vemos con cautela".

Ceuta y Baleares, en medio

Esa reconciliación con Argelia tiene una lectura en Ceuta y en Rabat.

Marruecos mantiene un contencioso histórico con Argelia por su apoyo al Frente Polisario y ha visto con recelo tanto la normalización con Argel como la tramitación de una ley de nacionalidad para saharauis descendientes de quienes vivían en el territorio cuando era provincia española hasta 1975.

La emergencia migratoria en Ceuta se enmarca en ese contexto geopolítico.

En apenas unos días, la guerra híbrida del régimen de Mohamed VI impulsó a cruzar la frontera a cerca de 60.000 migrantes marroquíes, "la mayor crisis migratoria de la historia reciente de España", según fuentes gubernamentales.

Desde Ceuta, Sánchez llegó a denunciar "un ataque a la integridad territorial de España", pero a quien culpó fue a las "mafias".

El presidente evitó señalar directamente a Marruecos, al que incluso agradeció su "cooperación" pese a que Rabat había permitido, si no alentado como opinan fuentes del Gobierno de la ciudad autónoma, la entrada masiva como instrumento de presión.

La oleada ha tenido también efectos europeos: Italia suspendió temporalmente la libre circulación con España del espacio Schengen y Finlandia respaldó esa propuesta, mientras Francia reforzó el control en la frontera y Alemania exigió "garantías de control efectivo".

Mientras Marruecos presiona sobre Ceuta con la inmigración, Argelia lo hace sobre Baleares. El desplazamiento de flujos hacia la ruta argelina, en un Mediterráneo occidental convertido en tablero de rivalidades y de palancas migratorias, ha pasado ya de ser una anécdota estadística.

Informes desatendidos

La Estrategia Nacional de Seguridad Marítima 2024 ya advertía que la configuración geográfica de España confería a la seguridad de las islas "una particular relevancia" y exigía "potenciar los mecanismos" de defensa y gestión de amenazas.

Por su parte, el Informe de Seguridad Nacional 2025 y las proyecciones de Frontex para 2026 confirman ese diagnóstico.

La ruta Argelia-Baleares crece al 17%, es la más peligrosa y concentra perfiles cada vez más vulnerables, con más mujeres, menores y familias completas procedentes del Sahel y del África oriental.

No es sólo Ceuta y no es sólo Marruecos. Es un Mediterráneo occidental reconfigurado, con Baleares como nueva frontera marítima de la UE y con un Govern que reclama ayuda mientras Moncloa fía la respuesta a repatriaciones y a su delicado equilibrio entre Rabat y Argel.