Inmigrantes ilegales, este fin de semana en la playa del Tarajal, ante los soldados del Ejército español.

Inmigrantes ilegales, este fin de semana en la playa del Tarajal, ante los soldados del Ejército español. Europa Press

Política

Los seis motivos por los que las mafias de inmigración ilegal no impulsaron la invasión de Ceuta en el Día del Trono

La mayoría de las mafias de trata de personas que operan en Marruecos son subsaharianas, pero han sido desplazadas por la externalización de fronteras de la UE a Mauritania y los centros de detención del Sahel.

Ahora son los propios gendarmes reales los que a menudo cobran a los inmigrantes por facilitarles el paso al mar o a la frontera española.

Numerosos jóvenes que entraron en Ceuta han declarado que fueron animados a cruzar la frontera por las autoridades marroquíes.

Más información: La Guardia Civil detecta a agentes de inteligencia de Marruecos entre los migrantes que se colaron en Ceuta

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Las claves

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No hay pruebas de que las mafias de inmigración ilegal hayan impulsado el asalto de más de 60.000 inmigrantes en Ceuta, como sostienen España y Marruecos.

La mayoría de los migrantes eran jóvenes marroquíes organizados por redes sociales, no subsaharianos ni guiados por mafias tradicionales.

Testimonios y vídeos indican que las fuerzas de seguridad marroquíes relajaron el control, llegando incluso a animar a los jóvenes a cruzar la frontera.

La presencia de agentes de inteligencia marroquíes entre los migrantes sugiere que la avalancha pudo ser facilitada en un contexto de tensión diplomática entre España y Marruecos.

Tanto el presidente Pedro Sánchez como el Gobierno de Marruecos (a través de su embajadora en Madrid, Karima Benyaich) culpan exclusivamente a las mafias de tráfico de personas del asalto de más de 60.000 inmigrantes irregulares registrado en Ceuta.

Muy cercana al rey Mohamed VI, ya que se crió con él en el palacio real de Rabat, Benyaich se refirió a la situación de Ceuta como un problema de criminalidad organizada, durante su discurso en la Fiesta del Trono que celebró el jueves en la Embajada en Madrid.

Defendió que la respuesta debe centrarse en combatir las mafias mediante la cooperación policial y judicial bilateral. Implicó en esta tarea al Gobierno español, que ha asumido íntegramente su tesis.

Pero hasta el momento no hay indicios ni pruebas para sostener que la tragedia humanitaria de Ceuta se deba exclusivamente a la acción de las mafias de inmigración ilegal.

La manera de proceder de estas redes en el país magrebí, el control de seguridad habitual —que había sido reforzado por la Fiesta del Trono con el rey Mohamed VI y las altas autoridades a sólo unos kilómetros—, unido a los propios testimonios de los jóvenes que entraron tanto en Ceuta como Melilla, lleva a desestimar esa tesis que defienden España y Marruecos. Estos son los seis motivos principales:

1. El ‘modus operandi’

La mayoría de las mafias de trata de personas que operan en Marruecos son subsaharianas.

Pero esto ha cambiado desde que la externalización de fronteras de la Unión Europea ha descendido a Mauritania con los centros de detención e incluso al Sahel, desde donde salen ahora las embarcaciones precarias a las Islas Canarias.

Por eso en esta ocasión, a diferencia de la anterior crisis de mayo de 2021, apenas había presencia de migrantes subsaharianos entre los que irrumpieron en Ceuta. La gran mayoría eran jóvenes marroquíes.

En la actualidad, la principal mafia que permite salir a los marroquíes son los propios gendarmes reales implicados en el tráfico de personas. Y lo suelen hacer cerca del mar y de las fronteras a cambio de dinero.

En esta ocasión, los jóvenes estaban organizados desde hace meses en las redes sociales para esperar la oportunidad de poder entrar a España.

Ahora actuaron alentados por una información acerca de un “vacío legal” debido a la sentencia del Supremo que impedía a las autoridades españolas devolver a las personas migrantes que llegarán vía marítima.

2. 'Checkpoint' en Castillejos

A lo largo de todo el año, en Marruecos se sitúan los gendarmes con checkpoints a la entrada y la salida de las ciudades, para vigilar el paso de los coches y personas. De tal manera, que incluso las personas extranjeras con pasaporte tienen que mostrar la documentación, aun cuando viajen en taxi.

Además, en el caso del paso fronterizo de El Tarajal, el control policial se localiza a más de un kilómetro de la frontera, lo que impide acceder por una carretera flanqueada por las montañas y el mar entre la localidad de Castillejos y Ceuta.

Todo ello hace complicado que durante días se produjera el paso de más de 60.000 inmigrantes, sin ser detectado por las autoridades policiales marroquíes.

Esta presión migratoria se observaba desde comienzos del mes de julio hasta este jueves 30 de julio, cuando miles de ciudadanos marroquíes cruzaron a nado la playa del Tarajal.

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La cuestión es cómo llegaron hasta ese punto de la costa, sin que la policía les detuviese.

No fue hasta el viernes por la tarde, tras el asalto masivo a Ceuta, cuando al otro lado de la frontera las fuerzas de seguridad actuaron con tanques de agua y gases lacrimógenos, para contener a miles de personas que llegaban de otras partes del país.

3. La Fiesta del Trono

Pero además, este mes la seguridad en la región de Tánger-Tetuán-Alhucemas es extrema porque el rey Mohamed VI está veraneando en el palacio de Rincón.

Dado que es aficionado a los deportes náuticos, el control se extiende hasta la costa de Ceuta. Incluso su hijo, Moulay Hassan, paseó en un yate Lamborghini de más de tres millones y medio de euros, frente a la costa de Rincón.

El pasado miércoles 29 de julio, el monarca dirigió el habitual discurso por la Fiesta del Trono desde el palacio de Tetuán, donde se extrema la vigilancia porque llegan para rendirle homenaje las legaciones extranjeras y multitud de personalidades.

Además estaban presentes las autoridades gubernamentales y los representantes de las mayores instituciones. Todo esto ocurría en una plaza a apenas 20 kilómetros de distancia del Tarajal.

"Un gran número de jóvenes que se dirigían a la frontera de Castillejos y al paso fronterizo transitó por las carreteras y los principales ejes viales próximos a la plaza donde se celebraba el acto oficial”, detalla el Observatorio del Norte de Derechos Humanos de Marruecos (ONDH).

Por ello esta organización también se pregunta "cómo pudo desplazarse un número tan elevado de personas dentro de una zona geográfica limitada que se encontraba sometida a un dispositivo excepcional".

4. Vídeos de los retornados

Numerosos testimonios señalan una relajación de las fuerzas de seguridad marroquíes, sobre todo en las primeras horas.

En una entrevista en un medio marroquí, una mujer preguntaba por qué la policía le había dicho que entrara a Ceuta cuando allí no le dieron ni de comer ni de beber.

Otros incluso explican que “la policía les empujaba hacia el agua” y les impedían retroceder.

"Nos dijeron que cruzáramos", aseguraron varios entrevistados por The New York Times en el terreno, en referencia a miembros de las fuerzas de seguridad marroquíes.

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La percepción de la juventud marroquí, en sus declaraciones a los medios internacionales, es que las autoridades marroquíes facilitaron que atravesaran la frontera.

Mohamed Ahmidho (37 años) se mostró sorprendido al recordar cómo la policía marroquí los instaba a "venir a España", según declaró a The New York Times.

“No sé por qué nos dejaron pasar”, aseguró Ajoub el-Arrot (24 años), “tal vez tenían alguna razón política. Abrieron la frontera y dejaron pasar a todos”.

En Le Figaro, Said relató: "Vi un mensaje que decía que la frontera iba a estar abierta, lo dejé todo".

Esa caída de brazos es la que aprovecharon los grupos de jóvenes que se organizan en las redes sociales para viajar incluso desde Casablanca o Fez.

Los vídeos de camiones, trenes y autobuses llenos de jóvenes con falta de oportunidades se sucedieron a lo largo de la noche del 31 de julio.

Inmigrantes que participaron en el asalto a Ceuta, este fin de semana en Castillejos, tras regresar a Marruecos.

Inmigrantes que participaron en el asalto a Ceuta, este fin de semana en Castillejos, tras regresar a Marruecos. Efe

El Gobierno español reconoció la falta de contención que facilitó la entrada masiva en las primeras horas. Eso fue suficiente para que otros miles de jóvenes entraran cuando estaba instalado el caos.

El Observatorio del Norte de Derechos Humanos de Marruecos alude en un comunicado del 2 de agosto a la "instrumentalización de la migración irregular" en “conflictos y tensiones políticas o diplomáticas internacionales"

Y solicita que "no se atribuya exclusivamente a los jóvenes la responsabilidad de lo ocurrido".

5. Testimonios en Melilla

Algunos de los marroquíes entrevistados en Melilla, donde también entraron 400 personas (aunque la mayoría fueron controlados por las fuerzas de seguridad, incluidos los militares y la legión española) aseguraban que viajaban rumbo a Ceuta, pero que les habían redirigido a la otra ciudad autónoma española por el caos que ya había en el Tarajal.

En las declaraciones, los jóvenes coinciden en afirmar no haber pagado nada por entrar, ni tan siquiera los que han llegado de otras ciudades, fundamentalmente desde Casablanca y Fez, en distintos medios de transporte.

Ahora están siendo reubicados por las fuerzas de seguridad en autobuses al lado de la frontera para devolverlos a sus destinos. En todo caso, en sus vídeos señalan a las fuerzas de seguridad marroquíes o a la apertura de los pasos en momentos concretos como los inductores.

6. Agentes de inteligencia

Hay un sexto elemento que indica que hubo algo más que permisividad, por parte del régimen de Mohamed VI, para facilitar la invasión de Ceuta.

Como ha informado EL ESPAÑOL, los analistas de la Guardia Civil detectaron la presencia de agentes del servicio de información de Marruecos entre la avalancha de inmigrantes que irrumpieron en la ciudad autónoma.

La Guardia Civil pudo seguir sus movimientos en tiempo real, a través de las cámaras de videovigilancia instaladas en todo el perímetro de la ciudad.

Las fuentes del Estado Mayor de la Guardia Civil consultadas por EL ESPAÑOL enmarcan la actual oleada migratoria en un contexto de tensión diplomática entre España y Marruecos.