El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, este martes en París.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, este martes en París. EFE

Política

Moncloa ve en los casos de David Sánchez y Begoña un revulsivo para movilizar a la izquierda y tapar los más graves

Moncloa asegura que Sánchez está indignado con la sentencia y busca la "épica del perseguido" que abrió con su retiro en 2024.

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Las claves

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Pedro Sánchez considera que los casos judiciales contra su hermano David y su esposa Begoña son ataques personales para debilitarle políticamente.

David Sánchez ha sido condenado a nueve años de inhabilitación, lo que preocupa especialmente al presidente en el plano personal.

En Moncloa creen que estos casos pueden ser utilizados para movilizar al electorado de izquierda y cohesionar el apoyo en torno a Sánchez.

El Gobierno planea aprovechar la narrativa de 'persecución judicial' para reforzar el voto útil y contrarrestar el impacto de otros escándalos más graves.

Cuentan en el entorno de Pedro Sánchez que de todos los escándalos y procesos judiciales abiertos el que más le inquieta en lo personal y lo emocional es el que afecta a su hermano David, condenado este martes a nueve años de inhabilitación. Incluso le inquieta más que el de su mujer.

Explican que Sánchez considera que esos dos casos avanzan porque es una forma de ir a por él a través de su familia, de derribarle. Sobre todo le afecta el proceso contra su hermano, al que siempre ha considerado más indefenso. Pero aseguran que el presidente aguantará y responden con frases contundentes como: "No nos derribarán".

Hace unas semanas Sánchez ya distinguió en el Congreso esos dos casos del resto, como los que afectan a José Luis Ábalos, Leire Díez y hasta el de José Luis Rodríguez Zapatero, sobre los que admitió de manera implícita que sí hay materia en el fondo. Y sobre los que ya nadie en el Gobierno y el partido cuestiona en privado el fondo y la gravedad de todos ellos.

"Para mí no es fácil hablar de ellos, porque afectan a personas que quiero y porque sé, sin el más mínimo grado de duda, que se construyen sobre acusaciones infundadas, sobre un patrón de acoso y derribo que hemos visto desplegar en otros países y democracias occidentales", dijo Sánchez. La tesis es la de utilizar la parte como si fuera el todo, es decir, que las polémicas de Juan Carlos Peinado contra Begoña Gómez y las dudas que pueda generar la condena contra David Sánchez oculten el resto de casos que son ya indefendibles.

Ya daban por hecho en la Moncloa que David Sánchez sería condenado, aunque insistían en que no había razones. La reacción a una eventual condena estaba ya prevista en el Gobierno y el partido como parte de lo que el propio Sánchez ya abrió tras su retiro de 2024 como campaña de persecución y derribo de algunos jueces.

Y la lectura de la sentencia de la Audiencia Provincial de Badajoz este martes reforzó esa respuesta de ministros y dirigentes socialistas, volcados a defender a la familia del presidente.

Entienden que la resolución carece de sentido en algunos puntos como la cronología de la creación del cargo en la Diputación de Badajoz en relación a la carrera política. En concreto, cuando asegura que en octubre de 2017 Pedro Sánchez era "futuro presidente del Gobierno" y "figura política señera", pese a que en ese momento había sido destituido al frente del partido, había renunciado al escaño y sólo era un expolítico desahuciado sin opciones de presentarse a nuevas primarias. Nadie consideraba en esos días que fuera "futuro nada".

A esos puntos de la sentencia se agarran para mantener el relato de víctimas de persecución judicial.

Unen las decisiones polémicas del juez Juan Carlos Peinado contra Begoña Gómez y la reacción en su momento a la condena al anterior fiscal general del Estado, Álvaro García, refuerzan ese relato de la Moncloa, apuntado ya por el presidente del Gobierno en el Congreso el pasado 24 de junio.

Tanto, que los socialistas entienden que esa narrativa política puede terminar siendo positiva electoralmente porque moviliza al electorado de la izquierda y lo cohesiona alrededor de Sánchez.

Es decir, es la "épica del perseguido" rentabilizada electoralmente para llamar al "voto útil" para frenar a "los que quieren derribar al Gobierno a través de su familia".

Fuentes de la Moncloa consideran que les ayudan episodios como la retirada del pasaporte a Begoña Gómez o el último con la petición de justificantes sobre su viaje a Londres. Dan por hecho que avanzará el caso de Begoña Gómez y se preparan para que pueda haber juicio antes de las elecciones generales previstas para febrero o marzo de 2027. Su objetivo es intentar darle la vuelta a una hipotética condena con esa narrativa.