José Ignacio García, celebrando los resultados en la sede de Adelante Andalucía, este domingo.
El PSOE recoge lo que siembra: su legitimación de la España plurinacional hace crecer a su costa a izquierdas soberanistas
La Chunta, el BNG, Adelante Andalucía o Compromís se van consolidando, comiendo votos al PSOE y acabando con las opciones de IU o Podemos, que van desapareciendo de los parlamentos.
Más información: Subidón de Adelante Andalucía: el primer partido que abandonó Podemos, simpatiza con Bildu y se ha llevado los restos del 17-M
Cuando la ex eurodiputada Teresa Rodríguez rompió con Podemos y lanzó Adelante Andalucía para "liberar al pueblo andaluz" con "un sujeto político de obediencia andaluza", en el humor gaditano rápidamente rebautizaron el partido como "Arsa Batasuna".
A las pocas semanas, Rodríguez se alineaba con la CUP en el Congreso para que el partido independentista catalán presentase varias enmiendas en nombre de Adelante Andalucía a los Presupuestos Generales de 2023. Toda una declaración de intenciones ya que evitaba hacerlo con Podemos o IU.
Casi a la par que el Gobierno presume de España "plurinacional", el PSOE toca suelo en Aragón, Andalucía, Galicia o País Vasco mientras suben los partidos de izquierdas soberanistas. Los socialistas recogen lo que siembran.
El partido que más ha crecido en estas elecciones andaluzas, pasando de 2 a 8 diputados, no ha abandonado su retórica nacionalista tras el cambio de cartel de Rodríguez por José Ignacio García.
En el programa electoral de este 17 de mayo proponen "la creación de una Academia Andaluza de la Lengua" para "redactar una gramática" y "un diccionario de ámbito universal". Además, se comprometen a "introducir el estudio de la variedad andaluza en el currículo escolar" como "sistema lingüístico" y como próximo hito entrar en el Congreso.
Este domingo Adelante ha dado el campanazo al superar en 3 escaños a Por Andalucía, la coalición de IU y Podemos, pese a que los de Antonio Maíllo tienen más de 500 concejales repartidos por toda la comunidad, uno de sus bastiones.
Adelante Andalucía se nutre, sobre todo, de votantes del PSOE, al ser el partido que más cae. Según Sociométrica, casi 78.000 votantes socialistas en 2022 se habrían pasado a los andalucistas de izquierdas.
Pero este fenómeno no es nuevo. Ya pasó en las elecciones aragonesas de febrero, donde la Chunta pasaba de 3 a 6 diputados, su segundo mejor resultado histórico.
Los de Jorge Pueyo consiguieron casi el 10 % de los votos, mientras que Pilar Alegría se dejaba 5 escaños hasta el peor resultado histórico del PSOE en unas autonómicas.
Aunque en las generales la Chunta concurrió bajo las siglas de Sumar, este partido ha llegado a tener representación en el Congreso cuando se presentó en solitario, con José Antonio Labordeta como candidato, en el año 2000 y 2004.
En cambio, en las europeas ha preferido ir de la mano de Bildu y ERC. Incluso en su programa de estas autonómicas proponían una reforma constitucional "basada en el derecho a decidir".
Adelante Andalucía no lleva el "derecho a decidir" en su programa, pero Teresa Rodríguez lo ha defendido públicamente.
Por toda España surge una nueva izquierda nacionalista, apegada al territorio, que engulle a los partidos a la izquierda del PSOE y le quita un buen bocado a los socialistas.
En Ferraz mantienen que, cuando lleguen las generales, estos votantes volverán a optar por la papeleta del PSOE, pero cada vez se consolidan más partidos de izquierdas nacionalistas.
Aunque otros como el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, ya advierten que es "el momento de las izquierdas soberanistas".
3 cosas:
— Gabriel Rufián (@gabrielrufian) May 17, 2026
1) Es el momento de las izquierdas soberanistas.
Un momento que deben saber interpretar y liderar: la conclusión no puede ser 'como a mí me va bien que le den a lo demás'.
Y un momento que las izquierdas españolas deben saber aceptar y fomentar: son el problema.
A…
Por varias comunidades surgen nuevos partidos que aspiran a recoger este malestar. En Canarias, es el exsecretario de organización y exdiputado, Alberto Rodríguez, el que lo impulsa con un partido llamado Proyecto Drago pero quiere que se sumen otros en un "frente" nacionalista de izquierdas.
La izquierda 'identitaria'
Un claro de cómo esta izquierda "identitaria" está acabando con la izquierda más nacional es la Comunidad Valenciana, donde Esquerra Unida (la federación de IU), llegó a tener 10 diputados en 1995. Ahora no tiene representación. Tampoco Podemos.
En cambio, Compromís, partido cuyo germen fue el Bloc Nacionalista Valencià, se ha consolidado. En 2023 tuvo 15 diputados, aunque su cénit fue en 2015 con 19 escaños.
En otras comunidades, el sorpasso es evidente.
En Galicia, en las elecciones de 2024, el PSdeG tocó fondo con apenas 9 diputados y el 14 % de los votos, frente a casi el 32 % del BNG, con unos históricos 25 escaños.
En el País Vasco, Bildu casi dobla al PSE. En 2024, el partido de Arnaldo Otegi tuvo 27 escaños y los socialistas apenas 12.
Las federaciones de partidos de extrema izquierda nacional prácticamente han desaparecido. IU, en 2001, tuvo 6 escaños y en 2016 Elkarrekin Podemos llegó a 11; ahora subsiste con apenas 1 diputado dentro de Sumar.
En Navarra, los socialistas de María Chivite se sostienen gracias al respaldo de Bildu y Geroa Bai. Tienen 11 escaños frente a los 9 de la coalición abertzale, que ya gobierna el Ayuntamiento de Pamplona.
Los escándalos de corrupción que rodean al Gobierno de Navarra hacen viable un sorpasso en las próximas elecciones.
Pactar con los partidos nacionalistas no hace más que normalizarlos. El ejemplo más claro está en Cataluña, donde tras el tripartito se pasó de un bipartidismo PSC-CiU a un sistema con ERC como actor central.
Incluso en la capital de España, Más Madrid le ha dado un buen mordisco al PSOE, llegando a ser el principal partido de izquierdas frente a Isabel Díaz Ayuso. En la Asamblea no hay ni rastro de Podemos, ni de IU.
Ahora, al PSOE le crecen los enanos y surgen partidos de obediencia territorial por todo el país que marcan máximos mientras los socialistas se acercan a sus mínimos históricos.