Pedro Sánchez, entre Cristina Narbona y Rebeca Torró, este lunes en Ferraz.

Pedro Sánchez, entre Cristina Narbona y Rebeca Torró, este lunes en Ferraz. Chema Moya EFE

Política

Sánchez se inclina por un 'superdomingo' en mayo pero alcaldes del PSOE le piden que se la juegue él antes que ellos

La dirección del partido teme que los resultados provoquen inquietud entre candidatos locales y autonómicos e intenta evitar movimientos en Andalucía.

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Las claves

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Pedro Sánchez baraja un 'superdomingo' electoral en mayo de 2027, coincidiendo generales con autonómicas y municipales.

Alcaldes y candidatos del PSOE prefieren que Sánchez convoque las generales antes, para evitar arrastrar su desgaste en las locales.

La estrategia de Sánchez prioriza el control del partido central y el discurso contra la alianza PP-Vox, aunque implique perder poder territorial.

El PSOE cree que una alta movilización y el voto útil pueden recortar la ventaja del PP en las generales, como ocurrió en 2023.

El desastre del PSOE en las elecciones andaluzas ha devuelto la inquietud a candidatos locales y autonómicos y el riesgo de que haya "ruido" interno por el futuro incierto de María Jesús Montero en esta federación socialista. Y eso preocupa en Moncloa y en Ferraz, mirando el calendario hacia las generales y hacia las próximas municipales y autonómicas de mayo de 2027.

Tanto que se actualizan las cábalas sobre la fecha que Pedro Sánchez elegirá para convocar las elecciones generales, para lo que gana peso la opción de un superdomingo electoral con coincidencia electoral en mayo de 2027, según fuentes socialistas.

De derrota en derrota hasta la victoria final. Ese lema puede ser la traducción de la estrategia de Sánchez: sacrificar las elecciones autonómicas y pasar el trago de esas derrotas en las comunidades, pero acabar ganando en las generales.

Es decir, renunciar a ganar en los territorios para tener controlado el partido con manos libres para dirigirlo desde la Moncloa y, sobre todo, para que el PP tenga que pactar gobiernos con Vox para que el presidente del Gobierno y líder socialista pueda aprovechar en generales el mensaje del peligro de la ultraderecha. Aunque el partido se quede con el menor poder territorial de la historia constitucional.

Sólo así se explica que el PSOE celebre que el PP haya perdido la mayoría absoluta y tenga que pactar con Vox, aceptando guerras culturales y exigencias como la prioridad nacional. "Que los andaluces tengan las políticas que tanto criticamos, porque sería la forma de que lo aprovechemos para lograr voto útil en generales", es más o menos el mensaje que deja traslucir.

Bajo lo de "hacer de la necesidad virtud" que proclamó hace tiempo cabe también esto.

Por eso, la noche electoral en Castilla y León se celebró en la sede del PSOE con cánticos de "oé, oé, oé" y este 17 de mayo dirigentes socialistas y ministros enfocaban el resultado en el final de la mayoría absoluta del PP y su pacto obligado con Vox.

El riesgo es que derrota a derrota empiece a haber inquietud en las federaciones socialistas, en los candidatos autonómicos y, sobre todo, municipales y en multitud de cuadros socialistas que empiecen a hartarse de perder en sus territorios.

Ese peligro lo conjuró Sánchez en 2023 tras el desastre autonómico y municipal con la convocatoria inmediata de elecciones generales el día después de las elecciones locales. Le salió bien porque nadie se movió y porque logró un resultado que le permitía pactos para seguir gobernando aunque hubiera perdido también las generales.

Ese movimiento ha tenido continuidad luego en la designación de cinco de sus ministros como candidatos autonómicos, algo que ningún otro líder socialista pudo hacer, pero que le ha permitido tener calma en los territorios. Aisló a Emiliano García Page en su aldea gala de Castilla-La Mancha.

"Merecen empatía"

"Los compañeros de los ayuntamientos y de los territorios merecen empatía. No dudo de que en Madrid les duelen los resultados en los ayuntamientos y en los territorios. Pero no tengo claro que lo demuestre. Me gustaría realmente sentir que hay dolor por el resultado en los territorios. Porque si el objetivo es mirar para otro lado en espera de que vuelva a sonar la flauta, la flauta de Puigdemont, al precio de que todos los emisarios del mensaje vayan cayendo, evidentemente el destinatario seguirá con los planes", dijo este lunes de forma elocuente García Page.

Desde el punto de vista de resultados esa estrategia de Sánchez está siendo un desastre en las autonómicas de Extremadura, Aragón, Castilla y León y ahora en Andalucía. Pero ha podido controlar los territorios y ha podido construir el discurso de que el PP sólo puede gobernar si pacta con Vox.

Traducido a elecciones generales, ha trabajado con esas derrotas a crear la imagen de Santiago Abascal como vicepresidente de un Gobierno que presida Alberto Núñez Feijóo.

Ahora vuelve a haber riesgo de que vuelva la inquietud entre candidatos autonómicos y locales que deben presentarse en las elecciones de mayo. Eso temen en la dirección del PSOE, como temen también que el partido en Andalucía se inquiete y los nervios le lleven a cuestionar a María Jesús Montero. Que vuelvan guerras internas que ya afectaron al PSOE andaluz y que en algunos casos quedaron no resueltas y latentes.

Fuentes del PSOE andaluz explican que de momento la orden es la del silencio al menos hasta las generales, pero creen imposible que Montero vaya a ser candidata en las siguientes autonómicas andaluzas y el anuncio de retirada siempre provoca "ruidos de sables". De hecho, Montero se queda de momento para evitar el estallido del partido en Andalucía.

En ese contexto, hay miembros del Gobierno y del partido que empiezan a ver como más favorable que Sánchez opte por un superdomingo electoral en mayo de 2027. Es decir, que pueda hacer coincidir las generales con las autonómicas y locales, según explican diferentes fuentes, que añaden que esa es la opción que el presidente del Gobierno puede tener en la cabeza.

Sánchez mantiene su decisión de agotar la legislatura, llevándola hasta 2027. Lo dice en público y también en privado.

Por eso, la "ventana" de otoño de este año es descartada por esos dirigentes, salvo imprevisto, y además los resultados autonómicos aconsejan esperar a que empiecen a notarse los efectos de los pactos autonómicos entre PP y Vox.

No es probable tampoco que pueda convocar las generales en 2027 antes de las locales y autonómicas, porque una derrota electoral arrasaría luego al partido y a todos sus candidatos. Aunque esta es la opción que preferirían candidatos locales y autonómicos para liberar su cita con las urnas del desgaste del Gobierno central. Es decir, "que se la juegue Sánchez antes".

Apelar al voto útil

Algo parecido ocurriría, según ese análisis, si volviera a hacer la jugada de 2023 y llevar las elecciones a julio. Entonces ya se vio el resultado y los candidatos locales y autonómicos pagaron primero en sus carnes el desgaste del Gobierno central. Además, admiten que el miedo a la ultraderecha ya funciona mucho menos según se ha visto en el ciclo electoral concluido.

La opción del superdomingo tendría la ventaja del fomento de la participación, lo que para el PSOE es clave en este momento en el que juega, además, a aglutinar el voto útil frente a la ultraderecha.

Las elecciones locales llevan siempre aparejadas una movilización notable, porque cada concejal y cada alcalde en cada ayuntamiento está obligado a agitar a los electores.

Además, esa coincidencia permitiría diluir el desgaste que pueda tener el Gobierno y si sale mal diluir también un hipotético fracaso.

Tomando como base los resultados de Andalucía, los socialistas basan sus opciones en el precedente de 2023 cuando en generales se redujo a sólo tres puntos la diferencia de 20 puntos que el PP logró en 2022 en las autonómicas de esta comunidad.

Ahora el PP ha mantenido esos 20 y el PSOE ve posible volver a reducirlo en unas generales si hay una alta movilización. Los famosos 500.000 votos que el PSOE tuvo en 2023 en generales y no en las andaluzas de un año antes, ni en las de este domingo.

Además, en autonómicas han crecido opciones como Adelante Andalucía o la Chunta en Aragón, pero el PSOE entiende que por su discurso y su condición es más complicado que puedan obtener esos resultados en unas generales.

A ese voto útil apelaría Sánchez en unas generales. Esas opciones han enseñado que los electores premian a los candidatos que se trabajan la oposición sobre el terreno y no desde la mesa del Consejo de Ministros.

El voto a su izquierda tiene una parte negativa que preocupa a dirigentes socialistas y miembros del Gobierno. Porque Adelante Andalucía ha triunfado con un discurso contrario a estar en el Gobierno de Sánchez y crítico con el PSOE, mientras que la opción de Por Andalucía, que incluye a Sumar, Izquierda Unida y Podemos, se ha quedado por debajo desde el apoyo al Ejecutivo central y en parte formando parte de la coalición con los socialistas.

Eso quiere decir, según temen, que en algún momento puedan tener la impresión de que su supervivencia está poniendo distancia de Sánchez y no desde el Gobierno de coalición. O, en todo caso, se vean obligados a diferenciarse del PSOE para no morir, lo que siempre supone ruido en el Gobierno.