Tomás Serrano

Tomás Serrano

Política ELECCIONES ANDALUCÍA 2026

Sánchez lleva al PSOE a su cuarto desastre autonómico consecutivo pero se aferra a que Feijóo dependerá de Vox

En Moncloa y en Ferraz ven posible remontar en las elecciones generales, como ya hicieron en 2023 cuando recortaron a sólo 3 puntos la ventaja de 20 que tuvo el PP en las autonómicas.

Más información: Amarga goleada: Juanma Moreno le saca 19 puntos a un PSOE aún más hundido pero necesita a Vox para la mayoría

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Las claves

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El PSOE ha obtenido su peor resultado histórico en Andalucía, con solo el 22,7% de los votos, consolidando una tendencia negativa en varias comunidades.

La derrota en Andalucía es la cuarta consecutiva en elecciones autonómicas para el PSOE, lo que refuerza la hegemonía de las derechas en estas regiones.

Pedro Sánchez mantiene su estrategia de cara a las elecciones generales de 2027 y argumenta que el PP dependerá de pactos con Vox para gobernar.

La debacle electoral deja en el aire el futuro de María Jesús Montero en el PSOE andaluz y abre tensiones internas sobre el liderazgo en la comunidad.

El PSOE ha caído a su peor resultado histórico en Andalucía. Se ha quedado en el 22,7% de los votos en la comunidad en la que fue el partido hegemónico durante más de tres décadas y en la que obtuvo la diferencia de escaños que le sirvió en ese periodo para ser el que más tiempo ha gobernado en España.

Eso sólo puede ser entendido como un desastre electoral para la formación que, además, gobierna en España.

Así lo admiten dirigentes del PSOE y miembros del Gobierno que, por otra parte, ya esperaban un resultado así. Y eso es parte de su problema, porque quiere decir que un partido acostumbrado a ganar, acude ahora a las urnas sabiendo que ni tiene opción de gobernar ni de ser el más votado.

Como ese desastre forma parte de un ciclo electoral que arrancó en Extremadura y siguió en Aragón y en Castilla y León con resultados similares, el problema se convierte en estructural para los socialistas, porque consolida una hegemonía de las derechas en todas las comunidades, con la vista puesta en las generales, sean cuando sean.

El PSOE argumenta que las generales no reproducen los mismos resultados de las autonómicas y que, de hecho, en 2022, la diferencia en Andalucía a favor del PP fue de 20 puntos, pero en las generales esa distancia fue de sólo tres puntos.

Ocurrió gracias al famoso medio millón de votos que los socialistas lograron recuperar con respecto a las autonómicas: ese es su objetivo ahora para 2027. Constatan que la mayor participación hace sufrir al PP, y buscarán que vuelva a suceder en las generales.

A ello se aferran el Gobierno y el PSOE y eso le sirve a Pedro Sánchez para dejar claro que no modifica su rumbo, que mantiene su plan de llegar a 2027 en la Moncloa y que intentará ganar entonces a Alberto Núñez Feijóo. Ahora bien, para ello ha sacrificado a su número dos, María Jesús Montero, que queda reducida a cenizas.

Para mitigar el reconocimiento de derrota absoluta, los socialistas también se agarran a que se ha consolidado la dependencia del PP respecto a Vox.

Constatan que en todas las comunidades en las que ha habido elecciones en este ciclo, el PP tiene que pactar con la extrema derecha, lo que da por muy probable que en las generales Feijóo tendrá que hacer lo mismo y quizás llevar a Santiago Abascal a una vicepresidencia del Gobierno de España.

Ese es el panorama que le espera al líder del PP si se mantiene la tendencia de las elecciones autonómicas, especialmente las de Andalucía de este domingo, según explican en la Moncloa.

Confianza en las generales

"Desde el punto de vista territorial es mal resultado. Desde el punto de vista de las generales, no", asegura en este sentido un destacado miembro del Gobierno.

Y ese discurso de un PP unido a la extrema derecha y aceptando exigencias programáticas como la "prioridad nacional" tendrá que aceptarlas Juanma Moreno, como antes las aceptaron María Guardiola, Alfonso Fernández Mañueco y Jorge Azcón.

En Moncloa y en Ferraz entienden que a Moreno se le caerá la etiqueta de "moderado" cuando pacte con Vox, y era el único con ese talante entre los barones que le quedaba al PP.

Añaden que el PP "ha empeorado sus resultados en todas las autonómicas, salvo en Castilla y León, y que va a haber gobiernos PP-Vox de aquí a las generales", dando por hecho que la extrema derecha entrará en la Junta de Andalucía.

También inciden en que la suma de la derecha "baja cuatro escaños" con respecto a 2022.

Pero esa suma está en 68 escaños y un 55% de los votos mientras que la izquierda sólo ha subido gracias a la gran sorpresa de Adelante Andalucía, una candidatura ajena al Gobierno de coalición de Pedro Sánchez. De hecho, esta formación es muy crítica con la presencia de Sumar, y antes de Podemos, en el Ejecutivo.

En el PSOE y en Moncloa se trabaja desde hace días en preservar a Sánchez del desastre que les sobrevolaba en Andalucía. Lo que es tanto como hacer que Montero asuma totalmente la responsabilidad de fijar un nuevo suelo del PSOE en su comunidad fetiche. Ya lo hicieron cuando les llegó el desastre en Extremadura, Aragón y Castilla y León.

Esa tesis pasa por encima del hecho objetivo de que el presidente del Gobierno y líder del PSOE ha dirigido las candidaturas y estrategias en esas comunidades y, además, se ha volcado en todas ellas.

En dos de ellas ha hecho elegir, incluso, a dos de sus ministras como cabezas de lista. Y Pilar Alegría y ahora Montero han cargado con el lastre de salir directamente del Gobierno y, por tanto, asumir el descalabro.

La incógnita del futuro de Montero

Esos movimientos de Sánchez dejaban traslucir la idea de que lo más importante son las generales, y que las autonómicas sólo sirven para colocar candidatos que permitan controlar el partido desde la Moncloa o desde Ferraz.

Esa estrategia de Sánchez al nombrar ministros como candidatos autonómicos parece claramente fallida y aún está pendiente el futuro electoral de Óscar López, Diana Morant y Ángel Víctor Torres.

El caso de Montero es más obvio por su proximidad a Sánchez y su desastre electoral abre ahora una incógnita sobre su futuro y también el del PSOE andaluz.

Ella es vicesecretaria del PSOE federal y líder del partido en Andalucía, y en Ferraz temen que los socialistas de esta comunidad empiecen a entender que quien ha sufrido tal derrota no es la persona adecuada para liderarlos y reorganizar su estructura.

Voces procedentes del PSOE andaluz ya advertían en las últimas semanas de ruido en la organización en previsión del desastre.

Los socialistas constatan en las autonómicas y, especialmente en Andalucía, que a su izquierda no queda nada porque Sánchez se ha ido comiendo a esos partidos. Y ello, por dos razones: porque el socio minoritario de un Gobierno de coalición siempre paga su apoyo electoralmente y porque desde Moncloa se ha hecho una política escorada a la izquierda.

Ahora bien, eso supone que la llamada al voto útil de la izquierda frente a la extrema derecha que a Sánchez le sirvió en 2023 para recuperar voto en las generales respecto de las autonómicas, puede ser más complicada ahora, porque ya no queda "colchón" de votos a su izquierda que arrebatar.