Isabel Díaz Ayuso, el viernes, en las instalaciones de Samsung en Madrid.

Isabel Díaz Ayuso, el viernes, en las instalaciones de Samsung en Madrid. Europa Press

Política

Ayuso crea una certificación de excelencia para quienes estudien español en Madrid al estilo del British Council

La región desplegará el primer computador cuántico en una universidad pública española y prevé extenderlo a hospitales y centros de investigación.

Más información: Ayuso convierte Madrid en la 'Oxford española': 40.000 extranjeros, 14 universidades privadas y 6 públicas.

Publicada
Las claves

Las claves

La Comunidad de Madrid creará una certificación de excelencia para estudiantes extranjeros de español, similar al modelo del British Council para el inglés.

El proyecto se apoyará en la red de Escuelas Oficiales de Idiomas y contará con un centro coordinador denominado c-LoVe (Campus Lope de Vega).

La iniciativa busca potenciar Madrid como destino académico internacional y reforzar el vínculo entre enseñanza del idioma, intercambio y atracción de talento.

La estrategia incluye la instalación del primer computador cuántico en una universidad pública española, destinado a impulsar la investigación y la innovación.

El modelo es conocido: acreditar tu nivel de inglés con un título reconocido en todo el mundo gracias a instituciones como el British Council o los exámenes de Cambridge Assessment English.

Ese sello abre puertas académicas y profesionales y fija un estándar internacional.

La Comunidad de Madrid quiere ahora replicar ese modelo con el español y crear su propia certificación de excelencia para estudiantes extranjeros que quieran aprender el idioma en la región.

La iniciativa forma parte de la estrategia Región Universitaria, con la que el Ejecutivo de Isabel Díaz Ayuso busca consolidar su sistema de educación superior como referente internacional.

Para ello impulsará un sello propio que certifique el aprendizaje del español como lengua extranjera con proyección exterior y refuerce el papel de Madrid como destino académico.

El instrumento será el c-LoVe (Campus Lope de Vega), una estructura que no se apoyará en nuevas infraestructuras, sino en la red ya existente de Escuelas Oficiales de Idiomas (EOI).

Estos centros públicos, dependientes de las comunidades autónomas, son los encargados de la enseñanza especializada de idiomas, así como de su evaluación y certificación oficial. Madrid cuenta actualmente con 29 escuelas y seis extensiones.

Desde la Consejería de Educación de Mercedes Zarzalejo explican a EL ESPAÑOL que la Comunidad no dispone en la actualidad de un gran centro autonómico de referencia para la enseñanza del español a extranjeros, pero sí de una red consolidada de EOI en los que esta formación ha experimentado un crecimiento notable en los últimos años.

El Gobierno regional quiere articular ahora sobre esa base una estructura coordinada que permita ordenar la oferta, reforzarla y proyectarla internacionalmente bajo una misma estrategia.

El plan prevé la creación de un centro coordinador que actuará como nodo del sistema y se apoyará en las escuelas de idiomas para desplegar el proyecto por todo el territorio.

La intención es que llegue a distintos municipios de la región, con especial prioridad en aquellos que ya cuentan con campus de universidades públicas, para reforzar el vínculo entre enseñanza del idioma, intercambio académico y atracción de talento internacional.

En la actualidad, el español para extranjeros representa el 6,2% del alumnado de las EOI madrileñas, con 2.682 matriculados según los datos del curso 2024-2025. La previsión es que esta cifra continúe creciendo al calor de una demanda internacional al alza y de una oferta más estructurada y reconocible.

El modelo se apoyará en dos vías.

Por un lado, la enseñanza reglada, estructurada conforme al Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas (de A2 a C2), que permite obtener títulos oficiales sin caducidad tras superar las correspondientes pruebas de certificación.

Por otro, la enseñanza no reglada, con cursos de actualización, perfeccionamiento y especialización (APEs), dirigidos a estudiantes extranjeros —universitarios o no— que buscan formación más flexible o adaptada a necesidades concretas.

A partir de esta doble vía, la Comunidad quiere incorporar un sello propio de calidad que complemente las certificaciones existentes. Este distintivo requerirá su propio desarrollo administrativo y su reconocimiento dependerá de su integración en los sistemas internacionales de acreditación, pero la intención es que funcione como una marca propia vinculada a la red pública madrileña.

El Gobierno regional insiste en que este modelo no pretende competir con instituciones como el Instituto Cervantes, sino actuar de forma complementaria, apoyándose en una estructura oficial ya existente.

La estrategia Región Universitaria incorpora también un eje tecnológico con la vista puesta en posicionar a Madrid en sectores de alto valor añadido. Entre las medidas destaca la instalación del primer computador cuántico en una universidad pública española, que estará ubicado en la Politécnica de Madrid.

Actualmente no existe en España ningún dispositivo de estas características instalado en una universidad pública. La infraestructura será financiada por la Consejería de Digitalización, con una inversión estimada en torno a los dos millones de euros, aunque el coste final dependerá del proceso de adquisición.

El computador cuántico no se limitará al ámbito académico, sino que dará servicio a todo el ecosistema de investigación e innovación: universidades, centros como los IMDEA o el IMIDRA, organismos públicos —incluidos hospitales— y también al tejido empresarial, con especial atención a pymes y startups.

El objetivo es múltiple: acelerar la investigación científica, facilitar la transferencia de conocimiento, atraer inversión internacional y, sobre todo, generar empleo altamente especializado en un campo con un enorme potencial de desarrollo.

El Gobierno regional prevé que este sea el primer paso de una red más amplia. A medida que avance el proyecto y se consolide su uso, no se descarta la instalación de nuevos dispositivos en otras universidades públicas e incluso en hospitales, en función de las necesidades y de la evolución de la tecnología.