Carlos Cuerpo, durante su estreno como vicepresidente primero, en la sesión de control de este miércoles.

Carlos Cuerpo, durante su estreno como vicepresidente primero, en la sesión de control de este miércoles. EFE

Política

El PP da la 'bienvenida' a Carlos Cuerpo como vicepresidente: "No puede decirse moderado y sentarse junto a Óscar Puente"

El nuevo vicepresidente elude responder a las preguntas del PP alegando que quiere hablar de las preocupaciones de los ciudadanos y Ester Muñoz le replica: "Ser educado no es ser moderado. Ser moderado no es ser cobarde".

Más información: Sánchez compensa con Cuerpo su deriva izquierdista para recuperar a Junts: da por hecho que Sumar no se irá nunca

Publicada
Actualizada
Las claves

Las claves

Carlos Cuerpo debutó como vicepresidente primero en el Congreso destacando por su tono educado y evitando la confrontación directa.

El PP, a través de Ester Muñoz y Juan Bravo, cuestionó a Cuerpo sobre casos de corrupción y su papel en el Gobierno, acusándole de esquivar las preguntas.

Cuerpo centró su respuesta en temas ciudadanos y criticó que el PP apenas aborda cuestiones como la vivienda o los autónomos en sus intervenciones.

Durante la sesión, Cuerpo defendió la gestión económica del Gobierno y utilizó la cortesía como estrategia para evitar el enfrentamiento político.

Acostumbrados a discursos incendiarios, descalificaciones y gritos, el estreno de Carlos Cuerpo como vicepresidente primero llamó la atención por algo bastante inusual en el Congreso: el buen tono y la educación.

Una cortesía como estrategia que le permite no bajar al barro, eludir preguntas conflictivas y desdibujar a sus rivales.

El PP optó por un bautismo de fuego con dos frentes. Uno, más político, con Ester Muñoz y otro más económico, con Juan Bravo.

El zasca de 'bienvenida' de Ester Muñoz a Carlos Cuerpo en su debut como vicepresidente primero en el Congreso

La portavoz popular recurrió a una fórmula: "¿A usted le indigna?", que repitió hasta en cuatro ocasiones para recordar que hay un ministro en prisión, contratos bajo sospecha judicial, bolsas con dinero negro rumbo a Ferraz y los negocios de la mujer del presidente.

La portavoz de Feijóo remató con la pregunta que contenía todas las demás: si todo eso le indigna, "como a cualquier ciudadano", ¿por qué aceptó ser vicepresidente "de toda esta corrupción?".

El hemiciclo, más atento de lo habitual, asistía al primer examen real de Cuerpo en clave política. El nuevo número dos del Gobierno optó por evitar el cuerpo a cuerpo. "Gracias por su cálida bienvenida", arrancó, con una ironía apenas disimulada, antes de girar el foco hacia la oposición.

El flamante vicepresidente le recordó que, durante los últimos años al frente de Economía, el PP apenas le ha preguntado dos veces. Una manera de afirmar que asistía como convidado de piedra a las sesiones de control.

También reprochó al PP que sólo un 3% de sus preguntas es sobre la principal preocupación ciudadana: la vivienda, o que el acuerdo entre PP y Vox en Extremadura no contiene ni una sola vez el término "autónomo" en más de 20 páginas. Una manera de arrebatar esa bandera a la derecha.

Para finalizar su primera réplica como vicepresidente aseguró que quiere hablar de los problemas de los ciudadanos, como si la corrupción no lo fuese.

Muñoz no compró el cambio de tercio. Le reconoció el tono, pero le negó el fondo. "Ser educado no es ser moderado. Ser moderado no es ser cobarde", le espetó.

Le acusó de "esquivar" las preguntas y de no poder "disociarse" de Sánchez: "No puede decir que está indignado con la corrupción y estar sentado en un Gobierno a la izquierda de Pedro Sánchez. No puede decir que es moderado y estar sentado al lado de Óscar Puente".

Y remató con una sentencia: "El día que eligió ser vicepresidente hizo una elección. Entre la honradez y su ambición, eligió su ambición".

"¿Y la próxima sesión?"

El vicepresidente, ya más asentado recurrió a los espacios comunes en la lucha contra la corrupción. Pidió "tolerancia cero", "sin impunidad" y con "consecuencias". No concretó más pero dijo: "Espero tener el apoyo de su partido".

Pero el cierre fue revelador del estilo que Cuerpo quiere imprimir a su nuevo papel. Evitó la refriega y lanzó una pregunta que sonó a intento de reencuadrar el debate: "Hoy hemos hablado de la corrupción, ¿sobre qué tema vamos a trabajar en la próxima sesión de control?".

Al PP le ofreció una serie de asuntos que van desde la regularización de inmigrantes a la economía.

A partir de ahí llegó el turno de Juan Bravo, que quiso preguntarle si va a cambiar algo con respecto a María Jesús Montero y si va a presentar Presupuestos.

En ese momento, Cuerpo defendió el crecimiento de la economía. No había énfasis. Sólo tono tecnocrático y ahí sacó el pacto en su tierra natal, Extremadura, para reprochar al PP si "ese es su modelo", y recordó que el acuerdo firmado con Vox pide limitar las energías renovables.

De nuevo, la educación y el buen tono como estrategia para no responder a las preguntas. "No presentar los Presupuestos, no es muy técnico, ni profesional", reprochaba Bravo.

El portavoz económico del PP recordaba que, según el CIS, se ha multiplicado por 6, los españoles que se consideran de clase baja. Algo que apoyó con datos de Eurostat sobre pobreza infantil o del INE en la bajada del salario medio. "¿Por qué pago más y recibo menos?", se preguntó Bravo.

A lo que Cuerpo aseguró que dos tercios de los españoles aseguran que su situación "es buena o muy buena". No citó fuentes, pero aseguró que cada vez "hay más empleo, de más valor añadido y una recuperación" de la economía.

Acabó su estreno como vicepresidente en las sesiones de control del Gobierno diciendo que España "es un país en el que estaremos más orgullosos, incluso ustedes en el futuro". Todo con ese tono que esconde una fórmula para esquivar preguntas.