Adrián Barbón y Emiliano García-Page, durante el último desfile del 12 de octubre.

Adrián Barbón y Emiliano García-Page, durante el último desfile del 12 de octubre. EP

Política PARTIDO POPULAR

El castigo a Sánchez amenaza ya los últimos feudos del PSOE: Castilla-La Mancha y Asturias peligran para Page y Barbón

"Los dirigentes autonómicos y locales estamos pagando los platos rotos de la política nacional", lamenta el barón castellano-manchego.

Según estudios internos del PP, ya es primera fuerza en Asturias, y las derechas superan el 50% del voto en Castilla‑La Mancha, por el trasvase de apoyos.

Más información: Page ve "miseria política" en las críticas de Óscar López a Lambán y exige disculpas a Ferraz: "Que pidan perdón".

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Las claves

El PSOE se enfrenta a la pérdida de sus últimos feudos autonómicos, Castilla-La Mancha y Asturias, debido al desgaste de Pedro Sánchez a nivel nacional.

En Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page perdería el poder por la suma de PP y Vox, a pesar de seguir siendo el candidato más votado, según los últimos sondeos.

En Asturias, el PP ya supera al PSOE en intención de voto por primera vez en casi 30 años y la suma con Vox permitiría arrebatar la presidencia a Adrián Barbón.

La estrategia del PP y Vox se centra en explotar el desgaste del PSOE, captar el voto descontento y trabajar juntos para consolidar el vuelco autonómico hacia la derecha.

Asturias y Castilla‑La Mancha son las dos únicas plazas que le quedan al PSOE, aparte de las nacionalistas Cataluña y País Vasco, en el mapa autonómico. Pero el lastre que supone Pedro Sánchez para el voto socialista en las autonomías ya le ha dado el vuelco a la situación.

El Partido Popular ya tiene pintados de azul ambos territorios, según los informes internos de demoscopia a los que ha accedido EL ESPAÑOL. El vuelco sociológico y político a la derecha de España expulsaría hoy del cargo a Adrián Barbón y Emiliano García-Page.

El barón más díscolo trata de revolverse, consciente de ello y de que los votantes socialistas de su región son, tradicionalmente, mucho más conservadores que el PSOE que representan Pedro Sánchez y su Gobierno.

Page recrudece su mensaje, a la vez por principios y por supervivencia, según su entorno.

Como ha ocurrido esta semana, primero haciendo la "autocrítica" que se obvia en Ferraz, tras los batacazos en Extremadura y Aragón: "Los dirigentes autonómicos y locales estamos pagando los platos rotos de la política nacional. Se está hundiendo a toda la infantería".

Y después, arremetiendo contra la "miseria política" de Óscar López, ministro y ex jefe de Gabinete del presidente. Y calificado de "especialmente duras y totalmente injustas" sus palabras, en las que culpó de la derrota en Aragón al "discurso de derechas" del fallecido Javier Lambán.

Pero los sondeos que maneja el PP en Castilla-La Mancha anticipan un escenario inédito: aunque el único barón antisanchista seguiría siendo el candidato más votado, ya pierde el poder frente a la suma de PP y Vox.

Y por si fuera poco, en Asturias el PSOE ya no es el partido más votado: según las encuestas internas, el PP habría logrado el 'sorpasso' por primera vez en casi tres décadas.

Desde la dirección nacional de Alberto Núñez Feijóo se asiste con satisfacción al "vuelco total" en el poder territorial. "Haber perdido dos escaños en Aragón ha alimentado ese discurso falso de que estamos equivocándonos porque sube Vox", explica uno de los estrategas del político gallego.

"Pero la realidad es que seguimos ganando todas las elecciones, somos el único partido capaz de gobernar", añade, "y el PSOE ya no compite, sino que debe preocuparse por no acabar tercero en muchas plazas... y a nivel nacional".

El caso castellano-manchego

Y eso se acrecienta con los datos que maneja el PP en las dos grandes autonomías que le faltan en su colección (sin contar el desafío, inalcanzable en estos momentos, de País Vasco y Cataluña), a los que ha podido acceder este diario.

En Toledo, la última encuesta en manos del equipo del popular Paco Núñez, de comienzos de enero, ha disparado las alarmas en la sede del PSOE regional.

El sondeo otorga a los socialistas algo más del 40% de los votos y 15 escaños, lejos de los 17 que marcan la mayoría absoluta. Por su lado, el PP superaría 34,5% de los apoyos y podría subir de 12 a 13 diputados, mientras Vox sumaría el 16%, con cinco asientos.

La suma de las derechas superaría el 50% del voto y, holgadamente, la mayoría absoluta, con 18 escaños, abriendo la puerta a lo que, hasta hace poco, parecía imposible: desalojar a Page de la Junta.

Las fuentes de la dirección del PP castellano‑manchego se apoyan en esos números para concluir que el "vuelco ya está fijado", según la tendencia de la legislatura.

"En 2023 ya nos quedamos a sólo 835 votos en Ciudad Real de haber logrado un escaño más, lo que nos habría permitido sumar con Vox", advierte un alto cargo del PP cercano a Núñez.

La estrategia popular en la región pasa por consolidar su suelo, asumiendo que es Vox quien capitaliza más el descontento, especialmente "en el voto obrero y agrario" que hasta ahora votaba al PSOE.

"Nosotros nos mantenemos, pero una parte de esa bolsa que era del PSOE se está trasvasando a Vox de manera agigantada", explica esta fuente. Así, los populares ven "prácticamente imposible" que Page recupere "en poco más de un año" los seis puntos que necesitaría.

El hundimiento del suelo socialista en todo el país es menor en tierras castellano-manchegas, pero "se combina también con un desgaste personal del propio Page", según el equipo de Núñez.

No en vano, recuerdan estas fuentes, el barón antisanchista "lleva 36 años en la Junta", salvo el tiempo en que fue alcalde de la capital, "y más de una década como presidente".

En el PP y en Vox admiten la "lucha partidista e ideológica" entre ambas formaciones, sobre todo en política hidráulica y en el modelo territorial. Pero insisten en que "no hay grandes peleas públicas", porque "los dos partidos sabemos que es una oportunidad única para el cambio".

El caso asturiano

En Asturias, la fotografía demoscópica es distinta: el PP de Álvaro Queipo ya se ha convertido en la primera fuerza política en intención de voto, según las tres casas de estudios electorales con las que trabaja la dirección regional.

Y sobre todo, la suma con Vox ya le sitúa con mayoría suficiente para arrebatar la presidencia a Adrián Barbón, quien sólo mantiene sus expectativas gracias a la ley electoral, que le favorece en las circunscripciones menores, el occidente y el oriente, donde se hunden las izquierdas radicales.

El documento interno del PP asturiano traza una tendencia sostenida desde 2023: el PSOE partía entonces de un 37,2% y 19 escaños en las autonómicas, frente a un PP con el 33,2% y 17 diputados.

En las estimaciones de febrero de 2025, los populares escalan hasta el entorno del 35‑37% y 19‑20 escaños, mientras los socialistas caen por debajo del 36% y se quedan en 18‑19. Mientras, Vox se estabiliza en torno al 11‑12% y 3‑4 escaños.

La mayoría absoluta, fijada en 23 asientos, ya está en manos de las derechas, porque IU (3) y Podemos (0-1) ya no le suman a Barbón.

El informe subraya que el PP "llegaría incluso a imponerse en Gijón, la ciudad más poblada de Asturias y tradicional bastión socialista", como destaca una fuente cercana a Queipo.

En Gijón, el PSOE obtuvo en 2023 un 35,6% del voto, frente al 30% del PP. Ahora, los últimos datos sitúan ya al partido de Feijóo en el 30,3% y a los socialistas en el 29,9%.

"Es una diferencia pequeña, pero es el producto de una tendencia sostenida: el PP no deja de crecer y el PSOE no deja de desgastarse", insisten en la dirección regional popular.

Así, se consolida una victoria popular "solvente" en la circunscripción central —que reparte 34 de los 45 diputados— gracias a su hegemonía en Oviedo y sus buenas perspectivas en Avilés.

"Las dos alas pierden población y en ellas es donde más se nota el desgaste de la mala gestión de Barbón", resumen estas fuentes del PP asturiano.

Las listas de espera quirúrgicas "de más de año y medio", los retrasos en la dependencia, la falta de "internet, cajeros o supermercados", son los temas clave en los que trabaja el PP.

"Y unas infraestructuras que no llegan", insiste este colaborador del todavía líder de la oposición.

"Barbón se pone el primero en las fotos de las manifestaciones, pero no viaja a Madrid a exigir a sus compañeros de partido que cumplan con lo prometido, como el peaje del Huerna, que sigue sin ser levantado. Es todo demagogia", añaden.

Con ese contexto, el discurso popular en el Principado combina ambición y prudencia. "La mayoría absoluta del PP, por el momento, no la tenemos, pero seguiremos trabajando en ello", admite esta fuente cercana a Queipo.

Génova, atenta

En Génova, mientras, "no preocupa" el ascenso de Vox, que aunque "avanza a mayor ritmo", sigue siendo, sobre todo, un aliado natural.

"Ambos partidos sabemos que debemos trabajar juntos" porque en los grandes temas, "el campo, la sanidad, la vivienda, el empleo y la presión fiscal", el acuerdo es casi total.

Queipo presentó en noviembre una propuesta fiscal que plantea la bajada o eliminación progresiva de hasta cinco tributos, para "favorecer al ciudadano, reactivar la economía y fijar población" sin mermar la recaudación.

El objetivo es llegar a las autonómicas como única fuerza capaz de liderar un Gobierno, con Vox como socio preferente pero sin descartar fórmulas que minimicen su visibilidad.

En Castilla‑La Mancha, en cambio, la pugna con Vox es más abierta en lo ideológico, pero la lógica es similar: evitar que la batalla por el electorado más duro ponga en riesgo la única suma viable para desalojar a Page.

"No hay grandes peleas públicas" más allá del "discurso que les marcan desde Bambú", la sede nacional, en esa calle de Madrid.

La consigna, como en Asturias, es clara: explotar el desgaste del PSOE, aprovechar el tirón de Vox donde más daño hace a los socialistas y llegar juntos, aunque no revueltos, al vuelco autonómico definitivo a la derecha de la era Sánchez.