Pedro Sánchez y Felipe VI en un acto el pasado 12 de junio de 2025.

Pedro Sánchez y Felipe VI en un acto el pasado 12 de junio de 2025. E.P.

Política

Sánchez, primer presidente en medio siglo de Democracia que planta al Rey en la Pascua Militar: irá a ver a Zelenski

El presidente del Gobierno viaja a París para participar en una cumbre en la que hasta ahora solo había intervenido de forma telemática.

Más información: Sánchez no irá a la Pascua Militar con el Rey para asistir a una reunión internacional sobre Ucrania en París

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Las claves

Pedro Sánchez será el primer presidente del Gobierno en democracia que no asiste a la Pascua Militar, rompiendo una tradición ininterrumpida desde 1978.

El presidente opta por asistir en París a una cumbre internacional sobre Ucrania, organizada por Macron y con la presencia de Volodímir Zelenski.

La Pascua Militar estará presidida por el rey Felipe VI, acompañado de los altos mandos militares, la reina Letizia y la princesa Leonor; el Gobierno estará representado por Robles y Grande-Marlaska.

La ausencia de Sánchez coincide con el aislamiento creciente de España en foros internacionales sobre Ucrania y es vista como un intento de recuperar peso internacional.

Pedro Sánchez no estará este 6 de enero en la Pascua Militar. Por primera vez en Democracia, un presidente del Gobierno faltará al acto castrense que abre el año político y que preside el rey Felipe VI, jefe de las Fuerzas Armadas.

La decisión rompe una tradición ininterrumpida desde 1978. Adolfo Suárez, Felipe González, José María Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero o Mariano Rajoy, todos asistieron sin excepción a la Pascua Militar.

Ni en los momentos más delicados de la Transición ni siquiera durante la pandemia de la Covid-19, ningún jefe del Ejecutivo había dejado su silla vacía en el Palacio Real.

Hasta ahora.

El presidente ha optado por viajar a París para asistir a una cumbre internacional sobre Ucrania, convocada para ese mismo día, con Emmanuel Macron como anfitrión y la presencia del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski.

La Pascua Militar, instituida por Carlos III en 1782, es algo más que un acto protocolario.

Participan el Rey y los altos mandos militares. También asisten la reina Letizia y la princesa Leonor, que acude como guardiamarina en formación.

Junto al monarca estarán el jefe del Estado Mayor de la Defensa y los jefes de los tres Ejércitos. En representación del Gobierno acuden la ministra de Defensa, Margarita Robles, y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska.

¿Es tan importante esa cumbre en París a la que va Sánchez como para justificar ausentarse de una ceremonia que todos sus antecesores respetaron escrupulosamente?

Se trata de una reunión de la denominada Coalición de Voluntarios sobre Ucrania, un foro integrado por más de 30 de países europeos y aliados, impulsado por Francia y Reino Unido para coordinar apoyos a Kiev.

La coalición se ha reunido en varias ocasiones, en París y en Londres. Sólo en marzo de 2025 Sánchez se desplazó físicamente. La mayoría de las veces ha participado por videoconferencia. Desde Madrid. O incluso desde La Mareta, en Lanzarote, en pleno mes de agosto.

Este 6 de enero, en cambio, el presidente considera imprescindible estar allí en persona.

¿Tiene esa cumbre un peso decisivo? No exactamente. No es un foro donde se tomen decisiones ejecutivas. Donald Trump, actor clave en cualquier negociación real, ni siquiera participa.

En su lugar, Estados Unidos está representado por enviados especiales y asesores de confianza del presidente, como Steve Witkoff y Jared Kushner, que acuden en nombre de la Administración norteamericana.

Se trata de una iniciativa política destinada a coordinar apoyos, garantías de seguridad y mensajes comunes ante la guerra en Ucrania.

Pero hay un matiz relevante: es prácticamente el único foro internacional de alto nivel del que Sánchez no ha sido excluido en los últimos meses.

Desde el verano de 2025, España ha ido quedando fuera de las reuniones donde se decide de verdad el futuro de Ucrania. Y con ello, fuera del núcleo duro de la UE en política exterior.

El último ejemplo se produjo el pasado 15 de diciembre en Berlín. Allí se reunieron Friedrich Merz, Emmanuel Macron, Giorgia Meloni, Keir Starmer, Ursula von der Leyen, además de Mark Rutte o Donald Tusk.

España no estuvo. Ni presencialmente ni por videoconferencia.

La exclusión se ha convertido ya en una constante, pese a que nuestro país es la cuarta economía de la zona euro.

Ese aislamiento coincide con el choque de Sánchez con Donald Trump tras la cumbre de La Haya, cuando España se desmarcó del compromiso de elevar el gasto militar al 5% del PIB.

La coalición de voluntarios es, en ese contexto, una ventana política para Sánchez, que busca recuperar visibilidad y peso internacional. De hecho, ahí tendrá su primera foto del año con Macron, Meloni y Zelenski.

La pregunta es si ese objetivo justifica faltar a una tradición institucional como la Pascua Militar. Puede ser una apuesta arriesgada.

Ese desaire institucional no es nuevo. En el último desfile del 12 de Octubre, Sánchez redujo al mínimo su presencia: tras el besamanos en el Palacio Real, abandonó el acto de forma apresurada, alegando que le esperaba el avión oficial para viajar a Egipto.

También eludió el contacto con la prensa al evitar el tradicional corrillo con los periodistas. Ese mismo día, desde su cuenta de X, difundió un vídeo sin símbolos nacionales y ninguna referencia a la Corona.