José Luis Ábalos en su escaño del Grupo Mixto antes de entrar en prisión.
Ábalos coordinaba su voto y asistencia por WhatsApp con el Grupo Socialista hasta una semana antes de ir a la cárcel
Se comunicaba regularmente con la dirección para saber a qué hora debía acudir desde su despacho de la plaza de las Cortes al hemiciclo y cuál era el sentido del voto.
En el 97,3% de las votaciones presenciales desde su expulsión al Grupo Mixto respaldó la posición del PSOE.
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José Luis Ábalos siguió casi hasta el final en contacto con la dirección del Grupo Parlamentario del PSOE, pese a que había pasado al Grupo Mixto en febrero de 2024, tras el estallido del caso Koldo.
Esa comunicación se mantuvo, en concreto, hasta una semana antes de ingresar en prisión, como admiten fuentes de la dirección socialista.
Mediante WhatsApp, el diputado se interesaba en conocer la hora a la que se iban a producir las votaciones y cuál iba a ser la posición del Grupo. El PSOE lograba amarrar así un voto clave en una legislatura en la que cada diputado cuenta.
El todavía diputado solía pasar la mayor parte de la jornada en su despacho en la Cámara Baja, situado en la plaza de las Cortes, lejos de los socialistas, que están en la Carrera de San Jerónimo. Sólo se acercaba al hemiciclo a la hora de votar.
El horario de las votaciones nunca es fijo y suele depender de la extensión de los plenos.
Pese a estar en el Grupo Mixto, Ábalos solía seguir las indicaciones del Grupo Socialista, que antes de cada votación suele recordar el sentido del voto con gestos y gritando qué botón hay que pulsar.
Durante estos últimos meses, Ábalos ha sido disciplinado en el 97% de las ocasiones, como revelan datos analizados por Demócrata.
Sólo en 27 ocasiones Ábalos votó de forma diferente a la de sus excompañeros, la mayoría de ellas para abstenerse. Y sólo una vez, el PSOE perdió una de estas votaciones.
Fue en la toma en consideración de una proposición de ley registrada por Sumar para otorgar la nacionalidad a saharauis nacidos bajo administración española.
Ábalos votó a favor, al igual que todo el hemiciclo a excepción del PSOE, que votó no. Vox se abstuvo.
En la actualidad, Ábalos sigue siendo diputado, aunque sus derechos están suspendidos al entrar en prisión.
Desde la semana pasada, Ábalos ha ido aumentando sus ataques contra el PSOE.
Primero registró el lunes una serie de preguntas dirigidas al ministro de Transportes, Óscar Puente, en las que preguntaba por una serie de amaños en el Puerto de Valencia.
El miércoles, sólo un día antes de su vistilla ante el juez, confirmó en X la información de EL ESPAÑOL sobre la reunión de Pedro Sánchez y Santos Cerdán con el líder de Bildu, Arnaldo Otegi. "Me lo contaron fuentes presenciales", aseguró en la red social.
Tras decretar el juez su ingreso en prisión y sin fianza, Ábalos concedió una entrevista a El Mundo en la que aseguró que si investiga el rescate de Air Europa se puede “llegar bien llegado” a Begoña Gómez, mujer de Pedro Sánchez.
Incluso su cuenta en X sigue activa, pero ahora bajo el título de "En nombre de Ábalos". En ella, además de agradecer el tratamiento que recibe, proclama su inocencia y asegura que está en la cárcel "porque el sistema así lo ha decidido".
En el PSOE restan importancia a sus amenazas. "Lo de Ábalos está llorado. Que hable", aseguran fuentes de la dirección del partido.
En público, las declaraciones son contundentes contra el que fue número tres de la formación.
El argumentario oficial, que han repetido en las últimas horas tanto la portavoz de la Ejecutiva, Montse Mínguez, como la vicesecretaria general, María Jesús Montero, es que el PSOE "no se va a dejar chantajear por nadie" y que todo son "falsedades".