Tomás Serrano
Mañana de móviles en el Congreso. 11:19, Ábalos suelta la bomba: uno de los presentes le contó la reunión Sánchez-Otegi
El tuit del exministro coincidió con el momento en el que la vicepresidenta Montero salía del hemiciclo a atender a los periodistas. Los teléfonos echaban humo en la Cámara.
Más información: Ábalos corrobora la cita secreta: "La entrevista entre Sánchez, Santos Cerdán y Otegi en 2018 existió. Me lo contaron fuentes presenciales"
Once horas y 19 minutos de la mañana. La vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, baja de la tribuna tras responder a una interpelación del BNG relativa a la mejora de la financiación de Galicia.
Justo a esa hora, José Luis Ábalos suelta una bomba en forma de tuit: "La entrevista entre Sánchez, Santos Cerdán y Otegi en 2018 existió. Me lo contaron fuentes presenciales".
Su versión choca con el desmentido de Sánchez del pasado lunes.
El pasillo que da al hemiciclo se suele llamar M-30 y si tiene una hora punta es cuando sale la vicepresidenta primera.
Los periodistas se arremolinan por los lados y forman tapones, sabedores de que ella es la portavoz oficiosa del Gobierno. La que siempre responde a las cuestiones del día.
Tras bajar de la tribuna, Montero vuelve al banco azul, charla brevemente con el ministro de Presidencia y Justicia, Félix Bolaños, recoge su bolso y sale del hemiciclo.
Justo en ese momento, un veterano periodista exclama: "¡Hostia!". Acaba de leer el tuit de Ábalos y lo muestra a un pequeño grupo en las escaleras.
Todos acuden al perfil en X del exministro.
Las declaraciones de Ábalos empiezan a compartirse vía WhatsApp. En ese momento, Montero empieza a hablar ante los medios.
A esa hora, Sánchez ya no está. Ha salido tras responder a Feijóo, que le ha mencionado en su intervención a Otegi.
Le preguntan por la senda de estabilidad que se vota este jueves en el Congreso. No parece muy optimista. Luego, si le preocupa que Ábalos pueda entrar en la cárcel. "Habrá que respetar lo que digan los tribunales", asegura.
Le sigue una pregunta sobre si ve a Rufián como candidato de la izquierda. Lo elogia como "hombre sincero al que se le entiende todo".
En ese momento, la bomba lanzada por Ábalos, exministro de Transportes y ex secretario de Organización del PSOE, impacta de lleno en el Gobierno.
"Acaba de publicar el señor Ábalos", dice una periodista.
"Dice el señor Ábalos que le confirmaron la reunión de Sánchez y Cerdán con Otegi", añade otro.
"Fuentes presenciales", dice un tercero. Todos con el móvil, leyendo el tuit que le han enviado otros compañeros.
Codazos y móviles
En los escaños del hemiciclo, los codazos y los teléfonos también echan humo.
La melé de periodistas se agolpa en torno a la vicepresidenta, que no duda en responder con cierto desconcierto: "Me extrañaría de él que ahora estuviera instalado en la mentira y en un comportamiento que no hemos visto en el señor Ábalos".
La vicepresidenta sale al paso. No ha leído el tuit pero se ha pronunciado. Ya en el patio pide que le enseñen el mensaje de Ábalos. No da crédito.
Los whatsapps no cesan. Los periodistas se lo pasan a los diputados. Los diputados a otros diputados. Crece el murmullo en la Cámara.
El ministro Bolaños consulta el móvil mientras interviene Pepa Millán, de Vox, que reprocha al ministro que le deba la cartera "al señor Otegi".
La diputada subió a la tribuna a las 11:20, un minuto después del tuit que cambió la jornada.
Por si Bolaños, atento a la réplica, no conoce la noticia, la diputada del PP, Cayetana Álvarez de Toledo, se la ofrece en su intervención: "Ábalos acaba de decir que la reunión secreta entre Sánchez, Cerdán y Otegi existió. Es lo primero que tiene que aclarar en esta tribuna: ¿Ha vuelto a mentir Sánchez? ¡Qué espectáculo para un Gobierno en manos de delincuentes, condenados y presuntos!".
A la salida, la expectación sigue. Las cámaras forman un tapón en las escaleras por las que descienden los diputados rumbo al edificio anexo.
Los micrófonos ahogan a Bolaños cuando sale, y sólo atina a decir que es mentira, que la reunión no se produjo.
Algunos diputados confirman que han estado pendientes del móvil "viendo cómo Ábalos aporrea el teclado".
"No sé qué pretende", tercia un diputado del PSOE, incrédulo. Pero todos creen que la guerra acaba de comenzar.