Rocío Monasterio, número 1 de Vox en la Asamblea de Madrid.

Rocío Monasterio, número 1 de Vox en la Asamblea de Madrid. Efe

Política COMUNIDAD DE MADRID

Monasterio baja al fango del ataque personal a Rivera para boicotear el gobierno de Díaz Ayuso

Vox "cambia de criterio y amenaza", según la candidata del PP, mientras se agota el tiempo para un acuerdo de investidura.

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"Los españoles no saben dónde está Albert Rivera, no lo sabe ni Malú". Vox ha vuelto a desfilar por los límites de la corrección política, los mismos que hace menos de una semana, desde la cuenta oficial del partido en Twitter, rebasó con graves insultos hacia el presidente de Ciudadanos, al que llamó "acojonado y sinvergüenza".

En aquella ocasión, el pasado miércoles, el partido de Santiago Abascal -que no llegó a disculparse- trataba de presionar ante la inminente investidura fallida de Fernando López Miras (PP) en la Asamblea Regional de Murcia. Las declaraciones de este lunes, en voz de Rocío Monasterio, tenían como fondo el bloqueo en la Comunidad de Madrid.

Isabel Díaz Ayuso (PP) e Ignacio Aguado (Cs) habían alcanzado horas antes un acuerdo en torno a 155 medidas y se repartían las 13 consejerías del hipotético futuro gobierno en coalición. Acto seguido, la popular defendió que el documento incluía "las propuestas de Vox" y se comprometió a "cumplirlas" y a ser "respetuosa, seria y leal" con sus votantes.

Acuerdo PP-Cs en la Comunidad de Madrid

La fotografía del pacto dio paso a la reacción de la necesaria tercera pata: "Estaba esta mañana, según habíamos acordado, terminando de revisar un documento para Díaz Ayuso. No han esperado ni a que lo mandara. Vergonzoso", se quejó Monasterio en redes sociales.

"Remilgos y asquitos"

La presidenciable, con la cuenta atrás sobre sus hombros para tratar de conseguir que la sesión de investidura cuente con ella como candidata este miércoles, se queja de que Vox "cambia de criterio y amenaza" por norma mientras se agota el plazo para evitar un verano en blanco tal como pinta en Murcia.

Con Díaz Ayuso en medio, Aguado dice que no tiene nada que negociar con Monasterio al tiempo que Monasterio culpa a Aguado de cualquier posible fracaso y, como propina, bromea con la vida privada de su líder nacional, por si no había bastado días antes con invitarle a "dejar de lamerle el culo a (Emmanuel) Macron".

La última propuesta de Vox es la de apoyar un ejecutivo "monocolor" -el azul del PP-, dejando fuera a los liberales, sólo evitable si Rivera acude a la reunión que Abascal ofrece a Pablo Casado y a él para abordar las rencillas y encarrillar las tareas pendientes en dos territorios fundamentales.

Monasterio, crítica con "los remilgos y asquitos" de Cs para sentarse con ellos -ha llegado a hablar de "apartheid"-, salió por Malú cuando avanzada la tarde, en una entrevista en la SER, le insistían con ello. En el momento de esa afirmación, el supuesto desaparecido Rivera ya había contestado la oferta de Abascal, que rechaza.