Jamal Zougam, condenado como autor de los atentados del 11 de marzo en Madrid.

Jamal Zougam, condenado como autor de los atentados del 11 de marzo en Madrid. EFE

Política EL 11-M, 15 AÑOS DESPUÉS

Zougam, un preso 'FIES 3' con 25 años de cárcel aún por delante

El único condenado como autor material del atentado del 11-M no saldrá de la cárcel hasta marzo de 2044, cuando tenga 71 años. 

Jamal Zougam (Tetuán, 1973), condenado en sentencia firme como el autor material del atentado del 11 de marzo en Madrid que se saldó con 191 víctimas mortales y 1.857 heridos será, junto con Othman el Gnaoudi (miembro de la célula yihadista) el último de los 18 condenados en salir de prisión. 

La Audiencia Nacional, y más tarde el Tribunal Supremo, impusieron a Zougam una pena de cárcel de 42.917 años. A día de hoy, sigue defendiendo su inocencia. Algunas incógnitas importantes sobre su papel en el atentado no se resolvieron ni en la instrucción del caso ni tampoco en el juicio, por lo que la principal prueba para condenarle acabó siendo el testimonio de dos mujeres que dijeron haberle visto en uno de los vagones de los trenes que explotaron aquella mañana. 

En 2018, Zougam perdió la última oportunidad que tenía de revisar su condena ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, por lo que su futuro se ciñe a las cuatro paredes de su celda. Ingresó en la cárcel el 13 de marzo de 2011, lleva 14 años preso en distintos puntos de España: Soto del Real y Valdemoro (Madrid), Villena (Alicante), Topas (Salamanca) o Teixeiro (Coruña), donde se encuentra ahora. Los 40 años del cumplimiento efectivo de su pena se cumplirían el 13 de marzo de 2044, cuando tenga 71 años, momento en el que debería quedar en libertad. 

Investigado de nuevo

El pasado octubre, el Ministerio de Interior daba a conocer una investigación contra 25 presos de 17 cárceles, la mayoría en prisión por pertenecer a células yihadistas, que se denominó "frente de cárceles". Coordinada por el Juzgado Central de Instrucción número 1 de la Audiencia Nacional, se atribuía a los imputados el establecimiento de una red de comunicaciones por medio de cartas o breves encuentros en los patios de prisión para adoctrinar y mostrar compromiso con Estado Islámico. 

Jamal Zougam y Hassan el Haski, otro de los condenados por el 11-M que está a punto de cumplir su condena, se encuentran entre los imputados por haberse carteado, según los investigadores, con Mohamed Achraf (Tahiri), al que la investigación atribuye el papel de cabecilla de la trama y que fue condenado por planear atentar contra la Audiencia Nacional con 500 kilos de explosivos. 

Según ha podido saber EL ESPAÑOL de fuentes jurídicas, el titular del Juzgado Central de Instrucción número 1 de la Audiencia Nacional, Santiago Pedraz, baraja sacar de la investigación del "frente de cárceles" a Jamal Zougam y a El Haski por su perfil bajo en la citada operativa entre presos. Aunque para tomar la decisión de desimputarles falta que la Guardia Civil entregue un informe sobre el contenido de las cartas que los presos se habrían presuntamente intercambiado. 

Cartas y llamadas intervenidas

Parece difícil que los presos investigados pudieran cartearse y mantener contacto en los patios durante meses sin ser descubiertos, pues todos los que cumplen condena por terrorismo yihadista están en el régimen FIES 3, el aplicado a los pertenecientes a banda armada. En dicho régimen, en el que también se encuentra Zougam, todas las comunicaciones de los internos son intervenidas, incluso las de sus familiares. Sus cartas y los escritos de sus abogados son abiertos por los funcionarios. Cuando hablan por teléfono, siempre en horas tasadas y por espacio máximo de cinco minutos, vigilantes escuchan las conversaciones. Sus celdas son registradas varias veces por semana

Además, los presos de este tipo no suelen coincidir en la misma prisión, de ahí que haya una alta rotación y habitualmente están en cárceles alejadas de sus familias. También reciben la atención sanitaria en el propio centro penitenciario y sólo en caso de extrema urgencia y bajo un fuerte control policial podrían ir a un hospital.