El presidente del PP, Pablo Casado.

El presidente del PP, Pablo Casado.

Política ELECCIONES AUTONÓMICAS Y MUNICIPALES

Al PP le entran las dudas: "¿Tenemos los mejores candidatos?"

Existe el temor a un mal resultado en dos plazas icónicas, Madrid y Barcelona, por el potencial de los rivales y las flaquezas propias.

A cuatro meses de que se celebren las elecciones municipales, autonómicas y europeas, la unidad que se escenificó en la convención del PP y la euforia que supuso alcanzar la presidencia de la Junta de Andalucía han empezado a esfumarse. Sobre todo a medida que el resto de formaciones van levantando sus cartas.

En los últimos días han empezado a asomar dudas en torno al potencial de sus candidatos, principalmente, en dos plazas: Madrid y Barcelona. Tanto en la capital de España como en la Ciudad Condal, sus rivales han apostado fuerte. Ciudadanos presenta a Begoña Villacís y a Manuel Valls. El PSOE acaba de presentar a Pepu Hernández y cuenta con Jaume Collboni. Unidos Podemos ya sabe lo que es ganar con Manuela Carmena y Ada Colau. Cuentan, además, con la ventaja de llegar a las elecciones en el cargo.

Sin embargo, en ambas ciudades, el tique popular lo componen dos caras relativamente desconocidas para la mayoría: José Luis Martínez-Almeida y Josep Bou, personas que gozan de gran consideración en los ambientes políticos, pero apenas son conocidas a pie de calle.

“El problema que hemos tenido en Madrid es que todos han dicho que no, todos los primeras líneas”, afirman fuentes del partido a EL ESPAÑOL. “Y en Barcelona… nuestras posibilidades en Cataluña son mínimas. Nadie quería”.

"Hay cuestionamiento interno"

Son casos paradigmáticos. “¿Tenemos los mejores candidatos? Nos falta el plus del personaje, el tirón mediático, y también nos falta fuerza de marca en las dos ciudades”, relatan desde el PP. Si bien el peso del partido en Cataluña ya se había visto reducido al mínimo durante los últimos años, en la capital de España la situación es distinta. Han pasado de ser el voto seguro —encadenando 20 años de alcaldes populares— a sufrir fugas tanto a su izquierda como a su derecha. Todo ello, además, antes de que un Vox crecido proponga a sus candidatos.

“Hay mucho cuestionamiento interno”, admiten.  “Nadie ha querido coger el relevo, porque no ven el éxito asegurado”. No es ningún secreto que antes que a los actuales candidatos se ha ofrecido a otros la posibilidad de ser cabezas de lista. “La alcaldía de Madrid siempre ha sido para figuras conocidas. Se le ofreció a Suárez, a Pizarro. A Fátima Báñez, a Tejerina, a Maroto. Se ha movido a todo el mundo y todos han dicho que no”.

“Antes se pegaban por ir de candidatos. Ahora se pegan por esconderse para no serlo”, mantienen antiguos cargos del partido. Cuando se conoció la designación de Almeida, ya hubo runrún, no por su valía —“no apostar antes por él fue un fallo", aseguraron entonces dos exalcaldes de Madrid a este diario—, sino porque carece de la telegenia y de la magia que buscaba el partido.

Fugas y sondeos

El propio PP es consciente de la situación y por eso se ha apostado por Andrea Levy para que sea la número 2 por Madrid. Pero las perspectivas no son del todo halagüeñas. Así se explica que haya quien decide hacer las maletas antes que ser testigos de una hipotética debacle. Esta semana han anunciado su marcha al extranjero el aún secretario de Economía del partido, Alberto Nadal, y su hermano Álvaro, ex ministro de Energía.

En tales circunstancias, hasta el sondeo de intención de voto del Centro de Investigaciones Sociológicas, pese a su descrédito, ha supuesto un varapalo, al situarles por debajo del PSOE, de Ciudadanos e incluso de Podemos. Aunque los dirigentes del partido se mofaron públicamente de esos datos, en privado no hicieron ni pizca de gracia.