¡Pobre Puigdemont!

¡Pobre Puigdemont! Tomás Serrano

Política

Decepción en el nacionalismo tras quedarse Puigdemont sin el Nobel

La concesión del Nobel de la Paz a Nadia Murad y Denis Mukwege ha caído como un jarro de agua fría entre el independentismo catalán, que acariciaba la idea de que el galardonado de esta edición fuera el fugado de la Justicia Carles Puigdemont.

Las ilusiones de la parroquia separatista se multiplicaron cuando la revista estadounidense Time publicó esta semana el nombre del expresidente huido entre los nombres de los favoritos. Algunos de los tuiteros más influyentes dentro del separatismo se lanzaron a mover la noticia. Fue el caso de Pilar Rahola, Cristina de Haro (conocida como @gallifantes) o el periodista Vicent Partal, entre muchos otros. Lo hicieron con cautela, sin expresar demasiada euforia, seguramente para no dar pie a un desencanto general en el caso de ver defraudado su deseo, como así ha sido.

Rahola, habitual de los programas de TV3, tuiteó: "ATENCIÓN" (con mayúsculas). "La revista Time apunta a KRLS (Carles Puigdemont) como uno de los favoritos para el Nobel de la Paz". Su comentario fue retuiteado por 1.700 personas y recibió más de 5.300 likes. Entre los más de 300 comentarios recibidos, algunos eran de burla, pero muchos reflejaban esperanza e incluso emoción ante la posibilidad de que pudiera concretarse la concesión del Nobel.

La tuitera De Haro prefirió retomar el comentario en inglés del abogado de Puigemont Ben Emmerson, que decía que la candidatura al Nobel de Puigdemont era un "signo positivo de reconocimiento internacional para el movimiento independentista catalán". Su retuit fue retuiteado a su vez por 1.200 personas.

Tras conocerse este viernes el nombre de los galardonados, se desvanecieron los castillos en el aire. Los influencers del independentismo guardaron un elocuente silencio o, en algún caso, dieron muestras de buen perder, como el propio Partal o el el economista Xavier Sala i Martin, que aseguraron que el premio a Murad y a Mukwege era "merecido". La realidad es que las expectativas generadas eran infundadas.