Un grupo de personas esperan en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Ceuta.

Un grupo de personas esperan en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Ceuta. EFE

Política INMIGRACIÓN

La expulsión de los 116 migrantes a Marruecos desata el temor a un motín en el CETI de Ceuta

24 agosto, 2018 03:21
Carmen Lucas-Torres Gonzalo Araluce

Fuentes de seguridad alertan de que la decisión de enviar a Marruecos a las 116 últimas personas que cruzaron la valla de Ceuta arrojando cal viva y excrementos a la Guardia Civil podría motivar una crisis de seguridad en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de dicha ciudad autónoma.

Según dichas fuentes consultadas por EL ESPAÑOL, en el centro ceutí se está dando el caldo de cultivo para que los internos se amotinen ante el temor de ser también expulsados del país tras el envío a Marruecos de los últimos migrantes que entraron en España.

El CETI de Ceuta tiene capacidad para 512 personas, pero a última hora de este jueves acogía a 1.200 inmigrantes, según fuentes del Ministerio de Trabajo y Migraciones. Dichos espacios están concebidos para recibir a las personas de manera temporal hasta que se les asigne un centro de acogida en la península. Continuamente se están dando este tipo de traslados. Sin ir más lejos, este mismo viernes 100 inmigrantes salen de Ceuta hacia otros centros de España.

Cientos de inmigrantes cruzan la valla de Ceuta rociando con cal viva a la Guardia Civil

La avalancha migratoria vivida este verano ha obligado a tomar medidas excepcionales. Así, según fuentes gubernamentales, aunque no se puede hablar de "hacinamiento", se han tenido que instalar literas por la biblioteca o la sala de formación (que ahora no se está dedicando a ese menester) para que los internos puedan dormir.

Seguridad privada

Esta situación de "colapso" y "desbordamiento", como la describen fuentes de seguridad es gestionada por una la empresa de seguridad privada Eulen.

Los contratados por dicha empresa privada se encargan de controlar los exteriores del centro y también todo lo que pase en su interior. En el contrato se especifica, por ejemplo, que ellos tienen la obligación de prevenir hechos delictivos. También asumir cualquier situación de alarma o evacuación.

Dado que el contrato con dicha empresa tiene carácter cerrado, los temores se ciernen sobre si los trabajadores serían suficientes si se diera una situación de descontrol con más del doble de inmigrantes de lo previsto alojados en el CETI.