El expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, en Berlín.

El expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, en Berlín. Hannibal Hanschke Reuters

Política

JxCat dice que no desobedecerá al TC para forzar la investidura de Puigdemont

El portavoz adjunto de JxCat "no forzará ninguna situación de desobediencia, porque sería alimentar aún más el conflicto en la mala dirección".

27 abril, 2018 15:38

El portavoz adjunto de JxCat, Eduard Pujol, ha descartado hoy forzar a la Mesa del Parlament que preside Roger Torrent (ERC) a la desobediencia con tal de investir a Carles Puigdemont presidente de la Generalitat, a la vez que ha censurado las "amenazas" del Estado, que cree que "no llevan a ninguna parte".

En declaraciones a Efe, Pujol ha valorado así la situación de la investidura después de que el Consejo de Garantías Estatutarias no haya avalado la elección a distancia de Puigdemont y que el Tribunal Constitucional haya suspendido su candidatura a la Presidencia de la Generalitat al admitir a trámite la impugnación del Gobierno, una decisión que ya se ha empezado a notificar hoy a los miembros de la Mesa.

Pese a estas circunstancias, el portavoz adjunto de JxCat ha indicado que no renuncian a investir a Puigdemont, aunque ha admitido que el grupo deberá analizar a fondo las repercusiones que puede tener la decisión del TC antes de decidir los futuros pasos, cuando queda menos de un mes para que termine el plazo máximo del 22 de mayo para escoger a un presidente de la Generalitat.

En todo caso, ha dejado claro que JxCat "no forzará ninguna situación de desobediencia, porque sería alimentar aún más el conflicto en la mala dirección". En este sentido, ha incidido en que "es necesario mantener la opción de Puigdemont", pero sin entrar "en un escenario de desobediencia", porque no hay voluntad de "generar nuevos problemas".

Sin embargo, el dirigente de JxCat ha remarcado que cuando "en un Parlamento llegan advertencias formales", como en este caso las del TC, "es que alguna cosa falla".

Pujol ha señalado que "la amenaza como herramienta de solución de un conflicto que es político no lleva a ninguna parte" y "nunca puede ser bueno para la gestión política".

En esta línea, ha reprochado al Gobierno que haya situado "la amenaza siempre detrás de toda acción", lo que solo ha llevado a "situaciones no deseadas", cuando la solución al conflicto debería ser "dialogada", ha defendido.