El presidente del PP, Mariano Rajoy, con militantes en Sevilla.

El presidente del PP, Mariano Rajoy, con militantes en Sevilla. Efe

Política LOS ÁNIMOS, POR LOS SUELOS

El PP naufraga en la Convención de Sevilla y agrava su depresión: "Hemos perdido el tiempo"

La Convención ideada por Mariano Rajoy para relanzar el partido fracasa por el 'caso Cifuentes' y la resurrección de Carles Puigdemont.

Sevilla

El Partido Popular no ha conseguido meter ni un solo mensaje de su Convención Nacional en la agenda del fin de semana, copado por informaciones que ponen cada vez más contra las cuerdas a Cristina Cifuentes. Decenas de militantes de todos los rincones de España que se concentraban en Sevilla para poner al partido a punto de cara a la cita electoral de 2019 cerraban la jornada angustiados. "Hacemos cosas y no somos capaces de transmitirlas, que cale a la gente", se quejaban amargamente.

El ejemplo más claro ha sido la oferta que el ministro de Educación, Íñigo Méndez de Vigo, puso encima de la mesa para desatascar el pacto educativo. El portavoz gubernamental ofreció a los socialistas una nueva vía para que se vuelvan a sentar en la mesa: subir la cantidad de inversión en la materia hasta "el 5% del PIB", la condición que pedían los socialistas para volver a hablar.

"Ni una sola portada. Nada. No vendemos nada". La sensación generalizada que comparten militantes populares de todos los estamentos es que el máster de Cifuentes y la puesta en libertad de Carles Puigdemont ha dinamitado por completo su convención. El eurodiputado Esteban González Pons afeó a Alemania su actuación con el expresidente de la Generalitat y, aunque circunscriben el asunto a una decisión judicial, cree que ha sido una intromisión intolerable del que creían un gran aliado. De hecho, recordó que España "nunca" negaría a un socio la devolución "de un golpista. Y la Unión Europea o es un proyecto solidario o no lo es".

La sensación de "perder el tiempo"

Tampoco la dureza del mensaje con la que España intentaba abroncar a Alemania por cómo ha gestionado la crisis soberanista caló más allá del hotel en el que se celebraba la reunión. De hecho, cuando se hablaba de este desafío los ánimos del partido volvían a flaquear. "A ver ahora qué hace Llarena, porque si el Tribunal de la UE se lo tumba estamos peor que antes. Pero está claro que el que ha triunfado es Puigdemont", reconocían en privado.

El Partido Popular cierra este domingo su Convención y los más de 2.000 afiliados que se han congregado en Andalucía vuelven con la sensación de haber "perdido el tiempo". A nadie le gustó la actitud que tomó Cifuentes de "protagonizar la apertura" y el alargado aplauso que le brindó el público -donde no había más de doscientas personas- cuando tomó la palabra el sábado por la tarde en una mesa redonda.

La presidenta de la Comunidad de Madrid aprovechó ese momento para levantarse y dar las gracias, como si de un mitin se tratara. Cuando terminó su intervención, donde subrayó que tiene "más fuerza" de lo que "muchos creen", permaneció durante más de quince minutos en el estrado fotografiándose con militantes que quisieron arroparla.

No la dejaron sola ni un momento los consejeros y los militantes del Partido Popular de Madrid. Al menos un centenar de miembros del feudo madrileño escoltaron por toda la convención a Cifuentes. Todos mantienen aún la esperanza de que sea un mal sueño del que pronto despierten.

La decisión de Cs

La percepción sobre el asunto, sin embargo, es distinta en la dirección nacional y en otras federaciones. Los asesores más cercanos al presidente del PP entienden que ahora toca esperar hasta que la investigación abierta en la Universidad dé sus frutos. "Y a partir de ahí, ya se verá". En el partido también miran de reojo qué pasos dará Ciudadanos. La sensación generalizada es que Albert Rivera pedirá la cabeza de la presidenta a cambio de no ceder la Real Casa de Correos al PSOE. Una línea roja que Mariano Rajoy no va a traspasar.

Sin embargo, hay quien todavía piensa que el partido naranja dejará a Cifuentes hasta el final de la legislatura "y después nos medimos en las urnas. Si es capaz de apoyar una moción de censura en la que esté Podemos es su muerte como partido", vaticinan los más cercanos a la presidenta madrileña. Pase lo que pase en Madrid a medio plazo, la percepción compartida es de "haber perdido el tiempo" en una Convención "donde el PP no ha sabido contarle a la gente qué somos, qué defendemos y por qué somos el partido que les representa".