Puigdemont y Junqueras, en el Consell de Govern de este martes.

Puigdemont y Junqueras, en el Consell de Govern de este martes. Marta Pérez Efe

Política EL GOLPE SEPARATISTA

Rajoy admite que si Puigdemont convoca elecciones no tendrá margen para el 155

Los comicios se celebrarían el 17 de diciembre si la Generalitat decide llamar a las urnas en los próximos días.

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Las elecciones autonómicas en Cataluña están más cerca. El Gobierno da por hecho que Carles Puigdemont llamará a las urnas en los próximos días ante la imposibilidad de materializar algún tipo de independencia y la perspectiva de una intervención de la autonomía de consecuencias imprevisibles. También lo cree la CUP, que está a un paso de calificar al presidente de botifler (españolista según la acepción separatista).

La Generalitat tiene todas las puertas de Europa cerradas, la fuga de empresas no se detiene y los editoriales de los principales diarios internacionales han defendido el artículo 155. Puigdemont se enfrenta además a presiones del PDeCAT y su propio Govern. Varios de sus consejeros, convergentes pero también de ERC, le hicieron ver este martes en el Consell de Govern que la salida más conveniente son las urnas. El ex presidente catalán José Montilla, hoy senador, también ha pedido elecciones. La fecha de los comicios sería el 17 de diciembre si los plazos no corren todavía más.

Brecha con el PSOE

La duda es qué ocurre ahora con el 155. El Gobierno se ha enredado con los posibles escenarios en los que se mantendría su aplicación. Primero dijo que cualquier convocatoria electoral de Puigdemont lo desactivaría. Pero el PP ha precisado este martes que no todo vale. Incluso en algún momento ha parecido que PP y PSOE discrepaban. Pero la diferencia era más bien comunicativa. Los populares tienen la mayoría absoluta del Senado y pueden sacar adelante el aval del 155 en solitario. Pero Mariano Rajoy ha consensuado con el PSOE todas las respuestas del Gobierno a la Generalitat durante esta crisis. Y no va a actuar unilateralmente ahora.

Si el decreto de convocatoria de Puigdemont es legalmente impecable, Moncloa admite que no tendría margen para aplicar el 155. Es posible que Puigdemont no renuncie formalmente a su ambigua declaración retórica del 10 de octubre en el Parlament. Pero el decreto es una manera de hacerlo. Otra cosa es que el separatismo venda las nuevas elecciones como plebiscitarias, excepcionales o constituyentes.

El Gobierno recuerda que esta circunstancia ya se dio en las elecciones del 27-S del 2015. El decreto de convocatoria fue acorde a la Constitución, pero las fuerzas independentistas quisieron convertir las urnas en un referéndum. El plebiscito, pese a los sucesos de estos días, lo perdieron.

"Si hay un decreto de convocatoria ajustado al Estatuto de autonomía y la Ley Orgánica de Régimen Electoral sería el primer acto legal de la Generalitat en dos meses", dicen fuentes del Ejecutivo.

Rajoy no quiere el 155

Lo que no va a permitir Rajoy, que en privado admite su deseo de no recurrir al 155, es que las elecciones vayan precedidas de una declaración de facto de la independencia. Si Puigdemont levanta esa suspensión ficticia que se sacó de la manga el 10 de octubre, Rajoy no sólo ejecutará el 155 sino que además anulará la convocatoria electoral. El Gobierno -y el PSOE está de acuerdo- sólo permitirá una convocatoria ajustada a la Constitución. Si Puigdemont incluye en el decreto cualquier referencia al 1-O o a un supuesto mandato del pueblo de Cataluña a favor de la independencia, Rajoy mantendrá el 155.

En Moncloa no quieren hacer demasiado caso a las grietas del independentismo. Los ministerios ultiman todos los detalles del 155 como si se fuera aplicar a partir del fin de semana. Hasta ahora, dicen, Puigdemont siempre ha mantenido el pulso. Rajoy y la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría han sido muy reacios al 155. El Gobierno tiene muchas dudas sobre cómo trasladar del papel a la realidad este paquete de medidas, que supone gestionar Cataluña desde Madrid. "El 155 es la última bala y no se puede fallar", repiten una y otra vez.   

Las acontecimientos alejan cada vez más esa posibilidad. El Senado está preparado para recibir a Puigdemont, en lo que parece el duelo final de la crisis de Estado más grave desde el 23-F. El presidente catalán puede asistir a la comisión del jueves, en la que debatiría con Sáenz de Santamaría. Pero también se le ha ofrecido acudir al pleno del viernes, donde se las vería con Rajoy. El Parlament ha convocado su pleno para el jueves por la mañana. La agenda de Puigdemont estará libre si quiere asistir a la Cámara Alta.