Iñigo Urkullu, y el nuevo delegado del Gobierno en el País Vasco, Javier de Andrés.

Iñigo Urkullu, y el nuevo delegado del Gobierno en el País Vasco, Javier de Andrés. José Ramón Gómez Efe

Política

Urkullu y De Andrés normalizan relaciones pero el PNV ningunea al delegado del Gobierno

Abordan la reunión prevista entre el lehendakari y Rajoy después de que Ortuzar rebajara el papel del delegado a “jefe de la Guardia Civil “

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El lehendakari, Íñigo Urkullu, no asistió a la toma de posesión del nuevo delegado del Gobierno en el País Vasco ni tampoco acudió a la Conferencia de Presidentes autónomicos. Este jueves, sin embargo, ha recibido al máximo representante de la Administración central, con el que ha mantenido una entrevista de más de hora y media, en la que Javier De Andrés ha vuelto a tender la mano de la colaboración y el diálogo al presidente vasco.

En el nuevo clima de acercamiento entre Gobiernos y entre el PNV y PP, inaugurada con la legislatura en minoría de Mariano Rajoy, se suceden los tiras y aflojas, las de cal y las de arena, los acuerdos y los desencuentros, con el horizonte puesto en una presumible negociación de los presupuestos generales del Estado una vez que el PSOE rechace apoyar las Cuentas.

Ambas partes confían en instaurar una nueva etapa y en restablecer las relaciones institucionales, de enorme frialdad en el País Vasco entre el lehendakari y el exdelegado del Gobierno, Carlos Urquijo, que jamás fue recibido por Urkullu.

La cita no es valorada, sin embargo, de la misma manera por sus protagonistas y el PNV se encargó de minimizar previamente su contenido, ninguneando a De Andrés el día anterior. “En este momento es el jefe de la Guardia Civil, no es más que eso. Ésa es su función y su preocupación más notable”, afirmó este miércoles su presidente, Andoni Ortuzar, en ETB.

PRÓXIMA REUNIÓN CON RAJOY

Aunque la entrevista se enmarca en ese intento de recomponer lazos entre administraciones, ni el Ejecutivo de Urkullu ni el PNV están dispuestos a reconocerle a De Andrés capacidad de interlocución ante el Gobierno de España.

No sólo es que consideren que la figura del delegado del Gobierno es “anacrónica” y no tiene cabida en la singularidad del régimen vasco, sino que por esta última razón rechazan concederle protagonismo y un papel de “puente” entre Urkullu y Rajoy, que se reunirán en breve, aunque todavía no hay fecha fijada, para dar carta de naturaleza al nuevo tiempo político ambicionado por ambas partes.

En sus exigencias de bilateralidad los nacionalistas reclaman una interlocución directa entre presidentes o consejeros frente a foros multilaterales como la cumbre autonómica celebrada recientemente en el Senado. Durante su encuentro con el lehendakari, De Andrés ha abierto las puertas a que una delegación vasca se sume cuando estime oportuno a los grupos de trabajo conformados tras la Conferencia de Presidentes para abordar asuntos de carácter general, que también afectan al País Vasco, como el envejecimiento de la población, las garantías de acceso a un mercado común, la tarjeta social y los asuntos relacionados con la Unión Europea. Su llamamiento no ha tenido de momento respuesta.

REVISIÓN DE LOS LITIGIOS PENDIENTES

La distinta valoración de la entrevista mantenida entre Urkullu y De Andrés ha llevado al segundo a comparecer ante los medios de comunicación, mientras Ajuria Enea solventaba el trámite con la transmisión informal de los puntos puestos encima de la mesa por el lehendakari.

De Andrés ha trasladado al lehendakari la voluntad de “mantener una buena relación” con la que Mariano Rajoy recibirá al lehendakari, sin detallar los asuntos objeto de negociación por parte del presidente.

El delegado ha cuidado al extremo sus palabras y rehuido cualquier polémica, sin querer entrar a contrarrestar las declaraciones de Ortuzar sobre el carácter de sus funciones.

En su intento por forjar “puentes de comunicación” que faciliten el entendimiento entre Administraciones, ha anunciado su disposición a revisar con los consejeros del Gobierno vasco los litigios pendientes iniciados a instancias de la Delegación y las cuestiones “encasquilladas” por los desacuerdos surgidos en los últimos años.

De Andrés ha reducido a 19 el número de recursos contra decretos o actuaciones del Ejecutivo vasco, considerándolos de categoría menor, y ha asegurado que algunos están ya resueltos.

RETIRAR LOS RECURSOS POR EL EUSKERA

Durante el mandato del exdelegado Carlos Urquijo los conflictos en los tribunales contra las distintas instituciones vascas, en su mayoría locales, superaron el millar. Fuentes de la lehendakaritza han asegurado que Urkullu ha defendido ante De Andrés la necesidad de cerrar la etapa de “judicialización de la política” y acabar con los recursos presentados contra los Ayuntamientos por la utilización exclusiva del euskera en sus comunicaciones oficiales.

El lehendakari confía en que “puedan solventarse” una vez que el Gobierno central ha aceptado no recurrir ante el Tribunal Constitucional la Ley Municipal vasca, gracias a un acuerdo de interpretación suscrito entre Madrid y Vitoria, cuya literalidad se desconoce pero que no modifica la posibilidad de los que los municipios puedan dirigirse a sus ciudadanos únicamente en euskera.

Además de exigir el reconocimiento de la singularidad del autogobierno vasco y de sus señas de identidad, Urkullu ha denunciado el “proceso de centralización” seguido por el Gobierno de Mariano Rajoy y reivindicado el cumplimiento íntegro del Estatuto. Ha planteado, por último, otro de los problemas que se sustancian en los tribunales, relativos a las tasas de reposición de la Administración vasca y en especial de la Ertzaintza, que afecta a dos convocatorias recurridas por el Estado.

De Andrés ha recordado ante los medios de comunicación que los recursos sobre la policía autónoma vasca parten del Ministerio de Hacienda y que la “interlocución” sobre esos recursos corresponde “directamente” al Gobierno central, a quien ha descartado “presionar” sobre su retirada. “No es mi papel ni mi intención presionar al Gobierno de España”, ha afirmado finalmente.