La fragata D601 'Mohammed VI', buque insignia de la Marina de Marruecos que se adentró en aguas de Ceuta los días de la invasión.

La fragata D601 'Mohammed VI', buque insignia de la Marina de Marruecos que se adentró en aguas de Ceuta los días de la invasión. -

España CRISIS EN CEUTA

El grupo de Guerra Electrónica REW32 alertó de la intrusión de buques marroquís en Ceuta: su informe no fue desclasificado

El Gobierno hizo público un único documento de esa unidad del Ejército, pero era un aviso intrascendente del día 30 con la invasión ya comenzada.

Más información: Sánchez engañó al Congreso al omitir la invasión naval en Ceuta y no desclasificar ningún informe que la mencionara

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El Regimiento de Guerra Electrónica nº32 detectó y monitorizó la intrusión de buques de la Marina Real marroquí en Ceuta durante el 30 y 31 de julio.

Los informes elaborados tras rastrear comunicaciones vía teléfono, radio y GPS quedaron fuera de la desclasificación de documentos realizada por el Gobierno.

El Ejecutivo solo incluyó un informe previo del CIFAS catalogado de intrascendente, omitiendo las alertas del asalto e incursiones navales.

La Armada española tuvo que desplegar buques como la fragata Navarra para disuadir a la marina marroquí y frenar sus avances en aguas ceutíes.

El Ejército de Tierra detectó y controló los movimientos de los buques de la Marina Real de Marruecos en aguas de Ceuta durante los días 30 y 31 de julio de 2026, coincidiendo con la invasión de la ciudad. Con esos datos realizó los correspondientes informes de situación.

Esos documentos quedaron fuera de la desclasificación realizada en septiembre por el Gobierno.

Así lo trasladan a EL ESPAÑOL mandos del Ejército de Tierra conocedores de los trabajos elaborados por el Regimiento de Guerra Electrónica nº32 (REW-32), la unidad que captó las señales de las embarcaciones de la Marina Real de Marruecos.

Se trata de una unidad táctica de alta especialización del Ejército, cuya plana mayor se encuentra en la base de Dos Hermanas, en Sevilla.

Este regimiento tiene descentralizado su Batallón I-32 en Algeciras, desde donde desarrolla labores de vigilancia del Estrecho de Gibraltar.

Desde esa ubicación, y en coordinación con la estación de control del Estrecho del Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS), los militares monitorizaron las señales radioeléctricas, las comunicaciones y la actividad que se produjeron en la zona.

Esta unidad elabora informes diarios sobre lo que ocurre en las aguas del Estrecho de Gibraltar y los remite al Centro de Situación del Ejército de Tierra (CESET), un órgano encuadrado en la División de Operaciones del Estado Mayor del Ejército.

Durante los días 30 y 31 de julio, los militares captaron las comunicaciones que realizaron las embarcaciones de guerra marroquíes vía teléfono, radio, ondas y GPS. Toda esa información les permitió seguir su intrusión en aguas españolas.

Moncloa omitió esos informes en la desclasificación prometida. Salvo uno. Sin embargo, el contenido de ese documento, elaborado el 30 de julio es intrascendente.

Se remitió a las doce del mediodía, cuando el asalto ya había comenzado, y calificaba de "muy probable" una entrada masiva irregular aprovechando la festividad del Día del Trono, que Marruecos celebraba esa misma jornada.

Silencio oficial

Así pues, el Gobierno desclasificó esa advertencia inocua, pero dejó fuera tanto el informe de la invasión naval, como otros documentos de días anteriores en los que la misma unidad alertaba de la amenaza que se cernía sobre Ceuta.

Uno de esos informes que no se hizo público, revelado por The Objective, contiene comunicaciones de agentes marroquíes que hablan del asalto a Ceuta tres días antes de producirse.

EL ESPAÑOL se ha puesto en contacto con el Estado Mayor de la Defensa y con el Ejército de Tierra para recabar su opinión sobre por qué estos informes no vieron la luz. Por el momento, no ha obtenido respuesta.

Sánchez prometió que se revelarían "todos los documentos" relativos al asalto a Ceuta, dijo que no había "nada que esconder" y aseguró que se actuaría "con total transparencia".

La realidad es que la Armada tuvo que desplegar varios buques de guerra en aguas de Ceuta para frenar las incursiones de la Marina Real marroquí, cuyos buques penetraron sin autorización.

Fueron al menos una fragata, La Mohamed VI, y varias patrulleras las que navegaron por la zona en plena invasión.

La primera respuesta española fue el envío del Buque de Acción Marítima (BAM) Rayo, que atracó en Ceuta el 3 de agosto para reforzar la vigilancia. Posteriormente, el Ministerio de Defensa desplegó la fragata Santa María y, tras sufrir una avería, la sustituyó por la Navarra.

El objetivo de este dispositivo era disuadir a los buques marroquíes y frenar las nuevas incursiones en aguas ceutíes. La situación requirió también una intervención diplomática al más alto nivel.