El presidente de la Generalitat de Catalunya, Salvador Illa, durante el acto oficial.

El presidente de la Generalitat de Catalunya, Salvador Illa, durante el acto oficial. Europa Press

España

Cinco ministros en la investidura de Salvador Illa y sólo una secretaria de Estado en la de Juanma Moreno

Moreno estuvo arropado por referentes del PP como el expresidente Mariano Rajoy, a quien agradeció impulsar su carrera.

Más información: Mañueco celebra la toma de posesión de Moreno: "Andalucía ha vuelto a elegir estabilidad, cercanía y buena gestión"

V.Yusty
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Las claves

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Juanma Moreno ha tomado posesión por tercera vez como presidente de la Junta de Andalucía, en un acto con escasa representación del Gobierno central.

El Ejecutivo de Pedro Sánchez solo envió a la secretaria de Estado de Política Territorial, contrastando con la presencia de cinco ministros en la investidura de Salvador Illa en Cataluña.

Moreno defendió la 'vía andaluza' basada en el diálogo y criticó el escaso apoyo y las inversiones pendientes del Gobierno central para Andalucía.

El despliegue institucional en Cataluña refleja las prioridades de Moncloa y su dependencia de los acuerdos con el independentismo para la gobernabilidad nacional.

El líder del Partido Popular andaluz, Juanma Moreno, ha tomado posesión por tercera vez como presidente de la Junta en el Palacio de San Telmo.

Un acto solemne en el que la Moncloa ha optado por mantener un perfil notablemente bajo, limitando la presencia institucional del Ejecutivo central a la única asistencia de la secretaria de Estado de Política Territorial, Miriam Álvarez.

Un vacío ministerial que contrasta de forma radical con el despliegue de gala que Moncloa exhibió en la toma de posesión de Salvador Illa en Cataluña, donde desembarcaron hasta cinco ministros: María Jesús Montero, Félix Bolaños, Jordi Hereu, Ernest Urtasun y Diana Morant.

Este flagrante contraste es la fórmula elegida por Sánchez para castigar y penalizar a Moreno por su alianza con Vox.

Al rebajar la representación institucional al mínimo exponente, Moncloa aplica un cordón sanitario visual para censurar el pacto.

La 'defensa andaluza'

Frente al desplante, Moreno estuvo arropado por referentes del PP como el expresidente Mariano Rajoy, a quien agradeció impulsar su carrera, y los exministros Soraya Sáenz de Santamaría, Fátima Báñez y Juan Ignacio Zoido, además de la expresidenta socialista de la Junta, Susana Díaz.

En su discurso, Moreno defendió la vigencia de la "vía andaluza" de "serenidad y diálogo", a la que definió como "contraria a los cordones sanitarios".

Dirigiéndose a Manuel Gavira, recordó que este Ejecutivo de coalición con Vox es "el primer paso de un camino que debe ser provechoso", reivindicando que los pactos son la "esencia de la democracia" siempre que se mantengan dentro del marco de la Constitución y el Estatuto.

El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno (d), junto al presidente del Parlamento andaluz, Jesús Aguirre.

El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno (d), junto al presidente del Parlamento andaluz, Jesús Aguirre. Europa Press

Recordando el éxito de su coalición de 2019 con Cs y Vox como "pista de despegue", Moreno apeló a la "amplitud" de miras citando al poeta Rafael Guillén: "Si cabemos todos, todavía mejor".

Asimismo, el mandatario andaluz aprovechó la tribuna para afear al Gobierno central la falta de inversiones e infraestructuras pendientes con la región, evidenciando que el ninguneo de Sánchez a Andalucía no es solo protocolario, sino también presupuestario.

El 'premio a Cataluña'

El trato de favor a Cataluña no es una casualidad protocolaria, sino un reflejo del mapa de prioridades de la Moncloa.

El desembarco de los cinco ministros en el Palau de la Generalitat sirvió para certificar el inicio de una etapa clave para el sanchismo, fuertemente vinculada a las polémicas concesiones presupuestarias y fiscales pactadas con el independentismo de ERC para garantizar la gobernabilidad en el Congreso.

Al exhibir todo el músculo del Estado en Barcelona mientras se vaciaba de autoridad la foto de San Telmo, el Ejecutivo central dejó claro su doble rasero: máxima complicidad con la agenda catalana de la que depende el futuro de Pedro Sánchez, frente a la fiscalización y el desdén hacia el sur.