Montaje con algunas de las imágenes de las mansiones en el informe al que ha tenido acceso EL ESPAÑOL

Montaje con algunas de las imágenes de las mansiones en el informe al que ha tenido acceso EL ESPAÑOL Diseño: Arte EE

España NARCOTRÁFICO

Las mansiones en Dubái de la banda de Óscar Sánchez, el jefe de la UDEF en Madrid: "Va a quedar muy bonita"

El nivel de vida de los miembros del clan les permitió instalarse en un complejo residencial de lujo junto a los mayores narcotraficantes del mundo.

Más información: Los chats del jefe de la UDEF en Madrid que se pasó al narco: "No te preocupes de la UDYCO. Los contenedores no se miran"

Publicada

Las claves

La banda liderada por Óscar Sánchez Gil, exjefe de la UDEF en Madrid, invirtió en lujosas mansiones en la exclusiva isla artificial de Palm Jumeirah, Dubái.

Los capos de la organización, entre ellos Ignacio Torán, utilizaban testaferros y sociedades para ocultar la propiedad de inmuebles valorados en más de 20 millones de euros.

La red introdujo casi 59 toneladas de cocaína en España, con un valor de 2.000 millones de euros, y mantenía relaciones con otros grandes narcotraficantes internacionales en Dubái.

Óscar Sánchez Gil recibía pagos de hasta 800.000 euros por su implicación en la red, llegando a adquirir lujos como un palco en el Santiago Bernabéu y relojes exclusivos.

La isla de Palm Jumeirah es uno de esos sueños que solo una imaginación desmedida y el dinero del petróleo árabe puede hacer realidad.

En esta gigantesca isla artificial con forma de palmera se encuentran algunas de las mansiones más exclusivas del planeta.

Entre magnates y empresarios, mantienen su residencia algunos de los principales capos del narcotráfico internacional.

Y allí, en el corazón de la ciudad emirato,la banda de Óscar Sánchez Gil, el jefe de la UDEF en Madrid, había decidido que su fortuna tenía que invertir.

Por eso, uno de los peces gordos de una red que metió 59 toneladas de cocaína en España por valor de 2.000 millones de euros, podía permitirse una mansión teniendo como vecino a los jefes de la Mocro Maffia.

Así lo describen la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (UDYCO Central) de la Policía Nacional y la Unidad de Asuntos Internos en sus recientes informes que analizaban el contenido del teléfono de uno de los cabecillas de esta organización y la estructura de lavado de millones de euros fuera de España.

En esos informes, a los que ha podido acceder EL ESPAÑOL, se describe cómo al menos uno de los capos de Óscar Sánchez Gil y su testaferro, otro narcotraficante de talla mundial perteneciente a esta red, poseían sendas mansiones en el complejo W Residences.

Una lujosa zona residencial en la que también mantienen su residencia otro jefe de esta red, Alejandro Salgado Vega alias El Tigre, el mayor narco español vivo, y otros delincuentes de talla internacional.

Eran vecinos de objetivos de alto valor para las policías de todo el mundo, como algunos de los líderes de la Mocro Maffia.

Esta urbanización de mansiones era, en octubre de 2024, el lugar en el que vivían grandes narcos internacionales reclamados por sus países, entre los que se encontraban los dos más destacados integrantes de la red para la que trabajaba este mando policial: Perikles David Daremas y Salgado Vega. Así lo revela uno de los últimos informes de la Policía en la causa.

Allí descubrió la Policía que Ignacio Torán, uno de los principales investigados, tenía otra estructura de blanqueo de capitales a nivel transoceánico. Los ingentes fondos que obtenía del tráfico de cocaína le permitieron adquirir varias propiedades de valor millonario en Dubái, esa cárcel de oro para mafiosos.

Torán se valió de testaferros "para ocultar su posesión" en Oriente Próximo. Pero los mensajes incautados en su teléfono, en los que se refería a los inmuebles de lujo como “mis casas”, no dejaba mucho lugar a dudas.

Su inmueble más destacado era la mansión nº 8 del complejo W Residences. El narco llega a un punto que en 2024 quiere vender la mansión, para "no estar de vecino de nadie".

Para ello, echaría mano de una inmobiliaria que pertenecía al conglomerado de infraestructura financiera de la organización criminal.

En total, Torán mantenía una estructura de sociedades para gestionar una serie de mansiones en Dubái cuyo valor ascendía por encima de los 20 millones de euros. Incluso controlaban una empresa de real estate para realizar diversas gestiones inmobiliarias al más alto nivel.

En ella participaban hasta tres testaferros. Aunque no figuraban a su nombre, Torán era el dueño, y actuaba como tal.

Semanas antes de su detención, en noviembre de 2024, pretendía realizar una serie de gestiones con sus propiedades en la metrópoli. "La del Royal va a quedar muy bonita, entonces con una que sea para mí y las demás… que tengo ahí alguna de esas que se pagan y las dan en el 2027, tengo varias".

Una de las lujosas mansiones.

Una de las lujosas mansiones. EL ESPAÑOL

Desde allí, en ese paraíso artificial de oro y petróleo, los narcos españoles estaban logrando gestionar la inigualable cifra de 37 contenedores marítimos contaminados con cocaína.

En total, 58,499 toneladas de droga. Una cantidad de sustancia estupefaciente cuyo valor en el mercado asciende a más de 2.000 millones de euros.

En ese lugar, explica el sumario, Torán y demás miembros de la trama entrarían en contacto con otros peces gordos, los mayores señores de la droga del mundo.

Uno de ellos era Sean McGovern. El otro es Daniel Kinahan, uno de los representantes de la mafia irlandesa más peligrosa del mundo. Un clan que hizo suya Marbella y la Costa del Sol. Torán aseguraba que también era su amigo.

Lujo

Entre los pocos lujos que se permitía el inspector jefe de la UDEF de Madrid en su discreta vida de policía y narcotraficante, estaba un palco en el Santiago Bernabéu, el estadio del Real Madrid.

El sumario revela lo que pagaba su clan por esa tribuna: 81.000 euros para toda la temporada por nueve asientos, cinco de ellos para el inspector jefe y su familia.

Lo lograron a través de una de las sociedades de la trama, gestionada por uno de los colaboradores de Anodino, también entre los investigados.

No faltaban los relojes de lujo en las muñecas. El 3 de noviembre de 2024, pocos días antes de que la Policía irrumpiera en sus casas en España deteniéndolos a todos, Torán y uno de sus secuaces conversan sobre relojes de alta gama.

El líder de la red indica que ha adquirido un reloj de la marca Patek Philippe del cual únicamente se fabricaron cinco unidades en todo el mundo.

Su socio le dice que tiene los cuatro y le envía una foto en la que se observan cuatro relojes de la marca Patek Philippe. Uno de ellos, señala el capo, "vale dos millones (de euros)".

En las notas de los teléfonos de Torán, la Policía encontró lo que se pagaba al inspector jefe corrupto, que era al final su "principal socio" en la banda dedicada a introducir decenas de toneladas de coca en España.

En esos terminales dejaba constancia de los pagos en efectivo a los otros integrantes de la organización. El inspector jefe de la UDEF era, después de él, el que más dinero recibía por su papel en la organización. Unos 800.000 euros de cada vez.

Las cifras de contenedores, droga y dinero, que van cristalizando conforme avanza la investigación, ponen en evidencia que se trata de uno de los mayores, si no el mayor golpe de la historia contra el tráfico de drogas en España. Y que no ha habido, presuntamente, otro policía tan corrupto como Óscar Sánchez Gil.

Tanto que sus compañeros, los que le investigaron, no le consideraban inspector jefe. Para ellos era un narcotraficante más.