José Manuel Villarejo e imagen de archivo del atentado del 11 de marzo de 2004.

José Manuel Villarejo e imagen de archivo del atentado del 11 de marzo de 2004.

España EL 11-M, 15 AÑOS DESPUÉS

"Sujetos vinculados a la embajada marroquí" intervinieron en el 11-M, denuncia Villarejo al juez

  • Agentes de Rabat "instruyeron en el montaje de los explosivos a los terroristas", sostiene el excomisario.
  • Que no se inmolaran "evidencia" que fue "una operación de inteligencia no yihadista", según el exagente encubierto. 

El excomisario José Manuel Villarejo, en prisión preventiva desde noviembre de 2017 como principal investigado en el caso Tándem, ha remitido un escrito al juez de la Audiencia Nacional Manuel García-Castellón donde asegura que los terroristas del 11-M "fueron instruidos" en el montaje de las bombas que dejaron 191 fallecidos "por unos sujetos vinculados a la embajada marroquí". 

El exagente encubierto, que se dedicó durante años a labores de Información y dependía directamente de la Dirección Adjunta Operativa (DAO) de la Policía Nacional, mantiene en su escrito remitido al Juzgado Central de Instrucción número 6 que cuerpos policiales y de Inteligencia españoles detectaron estas prácticas "y que sorprendentemente no se siguió ninguna acción para su identificación".

Villarejo, que el pasado lunes emitió un comunicado a través de su abogado anunciando que solicitará la desclasificación de documentos reservados sobre el 11-M para defenderse, mantiene que "lo más sorprendente de esta instrucción" -en referencia a las enseñanzas de los supuestos espías marroquíes a la hora de manipular explosivos- es que "nunca se les preparó para el suicidio, lo que evidencia que se trata de una operación de inteligencia, no yihadista".

El excomisario ahonda así en su declaración en la Audiencia Nacional del pasado enero, cuando ya mantuvo que investigó la posible intervención de servicios secretos extranjeros en los peores atentados de la historia de España. En aquella ocasión, el exagente habló de la organización de un viaje a Beirut (Líbano) para investigar las llamadas que se hicieron desde una cabina ante la sospecha de que era una vía de comunicación entre los autores intelectuales del atentado y los terroristas.

En aquella comparecencia se le impidió continuar porque aludió directamente a miembros del CNI protegidos por la ley. Sacó a la luz toda esa información para defenderse en la pieza abierta contra él también en la Audiencia Nacional por su presunto trabajo de espionaje ilegal a miembros de Sacyr que habría realizado a petición del presidente del BBVA. 

El rey de Marruecos, Mohamed VI.

El rey de Marruecos, Mohamed VI. Reuters

Ahora, el mando policial ahonda en esa tesis y explica que en un atentado como el del 11-M los terroristas, "como siempre ocurre, se habrían inmolado para causar el máximo daño, esto es, esperando la máxima aglomeración de personas". Sin embargo, el excomisario investigado sostiene que en este caso y rompiendo la pauta de la mayoría de los ataques yihadistas en suelo europeo, los causantes no se inmolaron durante los atentados ni buscaron el enfrentamiento directo con las fuerzas de seguridad para causar el mayor número de víctimas y terminar con su vida.

"Luctuosos acontecimientos"

El 18 de enero de 2019, la defensa del comisario acusado de organización criminal, blanqueo, revelación de secretos, cohecho y falsedad, aseguró ante la prensa que Villarejo daría explicaciones de "luctuosos acontecimientos acaecidos en la vida española". Pocos días antes, Moncloa.com comenzó a publicar detalles de la llamada operación Trampa, la presunta investigación de espionaje privada contratada al agente encubierto por el BBVA para frenar la entrada de la constructora Sacyr en su capital. Según la documentación desvelada por el portal, Villarejo pinchó incluso los teléfonos de ministros de José Luis Rodríguez Zapatero como Miguel Sebastián, que se ha personado como afectado en la pieza abierta al respecto en la Audiencia Nacional.

Para defender que esa operación privada no fue ilegal, Villarejo aseguró ante la Audiencia Nacional que lo hizo con conocimiento del CNI y para controlar la supuesta voluntad del servicio secreto francés de desestabilizar el sistema bancario español. Villarejo basaba sus palabras en que la compra de acciones planeada por Sacyr estaba financiada por el banco francés Sociétté Générale por medio de un "producto opaco".

Fue en ese punto cuando vinculó la operación del BBVA con el 11-M, asegurando que meses antes de ese intento de compra del banco, los servicios secretos franceses habrían cercenado los datos sobre las llamadas que recibieron los terroristas que atentaron en Madrid desde una cabina concreta de Líbano. Unos datos que, según su versión, fueron "mutilados" antes de que terminaran en manos de la Policía y "nunca fueron debidamente investigados".