Carles Puigdemont firma la Declaración Unilateral de Independencia.

Carles Puigdemont firma la Declaración Unilateral de Independencia.

España

La Constitución catalana prohibía los partidos no nacionalistas y negaba la ciudadanía a los militares

En el borrador encontrado se contemplaba una "unidad especializada en españolismo violento" para "administrar la presión policial".

Los independentistas catalanes lo tenían todo pensado por si triunfaba la celebración del referéndum del 1 de octubre de 2017 y estaban preparados para constituir su "República": la Constitución del futuro Estado ya estaba redactada y regulaba la existencia de partidos políticos, la seguridad y hasta el futuro de los militares y los Guardias Civiles españoles.

En el documento, intervenido por la Guardia Civil al exsenador y juez Santiago Vidal y remitido al Juzgado de Instrucción número 13 de Barcelona, se enunciaba que los funcionarios catalanes del nuevo Estado debían tener "una única nacionalidad", la catalana, y tenían un margen de seis meses a partir de la declaración de independencia para decidir su futuro. Sin embargo, el aviso era claro: si optaban por seguir siendo españoles, serían cesados de sus trabajos y perderían la condición de funcionarios, aunque podrían seguir residiendo en Cataluña.

En cuanto a los militares que no tuvieran origen catalán y a los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de España o de un gobierno extranjero, estos no podrían obtener ni conservar la ciudadanía catalana. La República solo revocaría esta situación si los profesionales "renunciaran a la nacionalidad de origen" y solo en ocasiones excepcionales, estudiadas caso a caso.

En el borrador encontrado durante los regitros a Santiago Vidal se exponía que "se permitirá la existencia de todo tipo de participación política siempre y cuando su programa electoral no vaya contra la existencia de Cataluña como Estado ni contra esta Constitución". Además de la prohibición de toda oposición a la República, los independentistas también propusieron espiar a los grupos que pudieran actuar contra el nuevo Estado y crear una "unidad especializada en españolismo violento" para "administrar el ejercicio de la presión policial".

Un ejército catalán

"La seguridad de las personas y el control del territorio" era una de las máximas de la Constitución, que contemplaba la creación de un ejército catalán aparte de los Mossos d'Esquadra para responder a las emergencias internas y externas y "para ser aceptado como Estado". Para ello, la Policía tendría que disponer de información sobre los grupos que pudieran actuar contra el nuevo Estado y apuntan que "los máximos mandos han de contar con absoluta lealtad al cuerpo y no tener ninguna duda".

En el texto que analizan los investigadores también se habla de la enseñanza, que es "un vehículo de socialización política y de cohesión social" que junto con "los medios de comunicación y otros espacios públicos compartidos y la vivencia de los símbolos nacionales, fortalezcan vínculos, la lealtad y el sentimiento de pertenencia la nuevo Estado".