Los rescatadores trabajan sin descanso para rescatar a Julen

Los rescatadores trabajan sin descanso para rescatar a Julen Marcos Moreno

España

El Ejército del Aire también participó en el rescate del pequeño Julen en Totalán

Un avión C295 del Ala 35 trasladó a los mineros asturianos hasta Málaga en un tiempo récord; el viaje tuvo lugar el 15 de enero.

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Guardias civiles, médicos, mineros, empresarios, voluntarios... el operativo de rescate del pequeño Julen en Totalán (Málaga) se caracterizó por su gran movilización. Cada paso, por pequeño que fuese, era importante. Y cada segundo contaba. Por eso, el Ejército del Aire también se implicó en las labores. Gracias a sus efectivos, los mineros asturianos llegaron a Málaga en tiempo récord.

Fueron 13 días de angustia. El pasado 26 de enero se conoció su triste desenlace: los operarios encontraban el cuerpo sin vida del pequeño Julen, de dos años, en el pozo en el que había caído. Pero, durante el proceso, ardía una pequeña llama de esperanza. Había que correr. Eran pocas, pero había posibilidades de que el niño aún estuviera vivo.

En esas, se recurrió a los mineros asturianos. Expertos en intervenciones complejas, ellos serían los encargados de llegar hasta el lugar en el que se encontraba el niño. Pero ellos estaban en Asturias, a más de 9 horas en coche del pozo de Totalán. Había que acortar el tiempo.

El avión del Ejército del Aire movilizado en el rescate de Julen.

El avión del Ejército del Aire movilizado en el rescate de Julen. EA

Por eso, el Ministerio de Defensa gestionó el traslado de los mineros a través del Ejército del Aire. Fue el 15 de enero. En concreto, se activó un avión C295 del Ala 35, con base en Getafe. 24,5 metros de longitud; 25.8 metros de envergadura. Una autonomía de más de 4.000 kilómetros de vuelo. Más que suficientes para el traslado.

El avión despegó de la base aérea de Getafe y aterrizó en el municipio asturiano de Avilés. Desde ahí, hasta la base aérea de Málaga. Todo ello en un tiempo récord: apenas tres horas para dos despegues, dos aterrizajes y toda la distancia aérea cubierta. Una intervención que fue posible gracias a la preparación permanente.