Pedro Sánchez, este sábado en un acto con motivo del aniversario de la ONCE.

Pedro Sánchez, este sábado en un acto con motivo del aniversario de la ONCE. Fernando Alvarado Agencia EFE

España CATALUÑA

Sánchez y los separatistas rebajan el tono mientras Casado pide aplicar la ley de partidos

Ni "vía eslovena", ni un "apretad" dirigido a los Comités de Defensa de la República (CDR) por parte de la Generalitat. Ni advertencias con tono de 155 ni recordatorio de que un mini ejército de policías y guardias civiles garantizará, caiga quien caiga, la seguridad del Consejo de Ministros que el próximo viernes se celebrará en Barcelona. 

Los partidos independentistas y el Gobierno tratan, tras dos semanas de efecto invernadero en sus relaciones, de enfriar las vísperas de la reunión. La reunión del Ejecutivo fue presentada por Pedro Sánchez como un gesto político simbólico y bienintencionado, pero corre el riesgo de ser un imán de manifestaciones que incluyan focos de violencia. 

La apelación a la calma vino incluso de los dirigentes independentistas en prisión, a la espera de ser juzgados por el Tribunal Supremo, tanto de los que están en huelga de hambre, pertenecientes a Junts per Catalunya, como los que no, de ERC.

"Máxima firmeza" y "serenidad"

Todos ellos han pedido "máxima firmeza" política, pero también "toda la serenidad". "De la misma manera que podemos entender la necesidad de desahogarse por la impotencia, tambén tenemos que decir claramente que eso, lejos de favorecer nuestra causa, la perjudicaría, igual que perjudicaría los objetivos políticos del país que queremos", han afirmado los nueve dirigentes, ahora en cárceles catalanas. 

Pere Aragonés, vicepresident de la Generalitat y hombre fuerte de ERC, pidió este sábado que las movilizaciones sean "pacíficas, cívicas y democráticas", y que los ciudadanos que salgan a protestar "no caigan en provocaciones" de los que buscan un "relato falso de violencia". "Tenemos que seguir persistiendo en los valores cívicos, pacíficos y democráticos", pidió ante el Consell Nacional de su partido, su máximo órgano entre congresos, en el que se presentó a Diana Riba, pareja del exconseller Raül Romeva, ahora en prisión, como número dos de Oriol Junqueras en la lista para las elecciones europeas. 

Desde Madrid, Sánchez pasó de puntillas por la situación política actual en un discurso en un acto de aniversario de la ONCE. Pero su equipo llamó la atención sobre una de sus frases, dirigida directamente a Quim Torra, president de la Generalitat, que en las últimas semanas ha coqueteado con la vía eslovena que trajo la autodeterminación a ese país a costa de decenas de muertos y centenares de heridos. 

"Ninguno de los problemas de los ciudadanos se ha resuelto desde la crispación o desde el conflicto y sí desde el diálogo sereno, moderado, sensato y dentro de la legalidad", dijo Sánchez. Se suma a sus declaraciones del día anterior en las que trató de serenar los ánimos recordando a Torra que "en política lo que no se puede hacer es perder las formas". 

Como una incursión en territorio enemigo

El Ejecutivo trata de rebajar el perfil de su visita a Cataluña, prácticamente concebida como una incursión en terreno enemigo tanto por las manifestaciones convocadas por los CDR como por las dudas sobre que los Mossos d'Esquadra sean capaces de garantizar la seguridad o bajen los brazos con la complicidad de la Generalitar. El viernes, la portavoz del Gobierno, Isabel Celaá, quitó toda importancia a la reunión entre Sánchez y Torra cuyos términos, tras muchos reproches, ofertas y contraofertas sobre el formato, aún están por fijar. Según ella, no se trata de una "cumbre" sino de una reunión de cortesía. Para la Generalitat, o se habla de todo, también de autodeterminación, y la reunión sirve para algo, o no tiene demasiado sentido que se produzca. 

Mientras Sánchez y los independentistas tratan de encauzar la agenda del viernes para evitar que desemboque en episodios violentos, PP y Ciudadanos han criticado lo que, para ellos, es una farse. 

"No se puede dialogar a aquellos que quieren romper con nuestro país", dijo Pablo Casado en un acto en Cáceres. Y menos con los que, como Torra, han llamado a los españoles "aves carroñeras, víboras y hienas".

Escenario parecido al de Batasuna

El líder del PP es partidario de aplicar la Ley de Partidos que se reformó, con José María Aznar como presidente, para servir como instrumento que pudiese ilegalizar Batasuna. Según él, el escenario es parecido porque hay partidos que llaman a la violencia. 

"Aplique la Ley de Partidos. Ilegalice los CDR, ilegalice Arran [la organización juvenil de la CUP], anuncie una investigación sobre las CUP", pidió al presidente del Gobierno. Y que no se preocupe por que le acusen de ilegalizar las ideas de sus adversarios políticos. "En 2002 nos dijeron lo mismo. Va a arder Troya", recordó en referencia a la aplicación de la Ley de Partidos. "No. Lo único que dejaron de arder fueron cajeros automáticos, marquesinas y papeleras".

"Torra incita a los comandos separatistas y Sánchez cree que con una carta lo va a arreglar", dijo Carlos Carrizosa, número dos de Ciudadanos en el Parlament, sobre los requerimientos hechos formalmente a la Generalitat".

"Lo que hay que hacer en Cataluña es aplicar la Constitución. Sánchez prefiere fotografiarse con los separatistas que con los constitucionalistas", lamentó en un acto en Villafranca del Penedès (Barcelona) en unas declaraciones a los medios boicoteadas durante todo el tiempo por gritos de "fascista", entre otros. Según Ciudadanos, Sánchez debe aplicar ya el artículo 155 de la Constitución o al menos tomar control de los Mossos a través de otras leyes, como la de Seguridad Nacional.