De izquierda a derecha: Xavier Domènech, Joan Coscubiela, Santi Vila y Durán i Lleida.

De izquierda a derecha: Xavier Domènech, Joan Coscubiela, Santi Vila y Durán i Lleida.

España CATALUÑA

Domènech, Coscubiela, Santi Vila, Durán... el procés como trituradora de la tercera vía

La política catalana no es terreno para matices. O estás con la independencia o estás contra la independencia. Son tiempos de blanco o negro. Y ahora se ha colado el amarillo, pero como debate donde nuevamente solo cabe posicionarse a favor o en contra. Todo son extremos. Poco espacio para debates tranquilos. Y así, no parece casualidad que políticos como Xavi Domènech, Durán Lleida, Santi Vila, Marta Pascal o Joan Coscubiela acaben aplastados. La apisonadora se llama procés.

El abandono de Domènech es solo el último ejemplo de cómo todos aquellos que no se polarizan en el gran debate sobre la independencia acaban políticamente triturados. Por hartazgo, por incomprensión o porque lo quieren los electores, como en el caso de Durán Lleida, un histórico de la política catalana, siempre muñidor en la sombra de acuerdos, siempre con talante negociador, siempre representante de ese catalanismo nacionalista pero no independentista. Durán y sus compañeros de Unió se quedaron en tierra de nadie

Otro caso paradigmático, dentro del nacionalismo catalán, es el de Santi Vila. Hace un año, cuando en el Parlament la tensión se disparó por encima de lo soportable, este hasta entonces conseller del Govern de Carles Puigdemont dio un paso atrás. Pretendía mostrar que era más moderado y que podría coger las riendas del nacionalismo una vez se estrellase con su apuesta separatista. Era el hombre de la tercera vía. Nada más lejos de la realidad. Se quedó sin espacio, pasó a ser un traidor para los indepes y hoy nadie apuesta por él. 

Parecido es el caso de Joan Coscubiela, aunque dentro de la izquierda catalana. Paradójicamente, el veterano dirigente de Iniciativa per Catalunya cavó su propia tumba política gracias a un discurso muy aplaudido. Ocurrió el 7 de septiembre. Contra lo que algunos esperaban, denunció con fiereza que la mayoría independentista atropellase los derechos de la minoría no separatista. 

Por la fuerza de sus palabras, los diputados autonómicos de Ciudadanos, PSC y PP se levantaron para aplaudirle. Tras aquel aplauso, muchos en Cataluña, incluidos compañeros de su grupo parlamentario, Catalunya Sí que es Pot, le colocaron la etiqueta de traidor. 

Un año después de aquellos tensos plenos del Parlament, el propio Coscubiela y los antes mencionados han desaparecido de la primera línea de la política catalana. Lo mismo le ocurrió hace unas semanas a Marta Pascal, hasta entonces líder del PDeCAT y defensora del diálogo que se vio devorada por la Crida ideada por Puigdemont. Ninguno tiene sitio en un debate público tan enconado. Triturados para siempre por el procés