Jordi Sevilla, Nadia Calviño y David Vegara suenan en las quinielas como ministros.

Jordi Sevilla, Nadia Calviño y David Vegara suenan en las quinielas como ministros.

España GOBIERNO SÁNCHEZ

Nadia Calviño, Jordi Sevilla y David Vegara, favoritos para dirigir la economía en el Gobierno de Sánchez

La directora general de Presupuestos de la Comisión, señal inmejorable a Europa de que Sánchez quiere un Gobierno europeísta y que respete los límites al déficit. 

A buen entendedor, pocas palabras bastan. El pasado jueves, Pedro Sánchez volvió al Congreso de los Diputados, subió a la tribuna de oradores y defendió por qué era necesaria la moción de censura. A continuación, explicó las principales características de su Gobierno. "He afirmado públicamente ante los medios de comunicación y ante la opinión pública mi voluntad de encabezar ese Gobierno. Un Gobierno socialista. Un gobierno paritario. Un gobierno europeísta". En ese orden. 

El candidato anunció que mantendría los Presupuestos Generales del Estado, aprobados una semana antes por el PP, Ciudadanos y el PNV. Con ello logró todos los titulares y el alivio de los nacionalistas vascos, ya decididos a apoyarle. Pero Sánchez fue igual de firme al defender que el nuevo Ejecutivo, que no podrá hacer casi nada en la práctica sin el apoyo de Unidos Podemos, cumplirá con los objetivos de déficit y deuda comprometidos con la Unión Europea. 

"Quiero comprometerme ante esta Cámara, señorías, en primer término, a cumplir con las obligaciones derivadas como Estado miembro de la Unión Europea", dijo Sánchez. Es más: si uno lee con atención el discurso del nuevo presidente, encontrará que la redacción hace hincapié en que mantener los presupuestos se deriva de las obligaciones con Europa ("quiero subrayarlo", dice Sánchez). Dos pájaros de un tiro: por una parte, el anuncio amarró el apoyo del PNV. Por otra, evita que su mandato comience con una crisis con la Comisión Europea. En Bruselas, alarmados por la creciente inestabilidad que emana de Italia, respiraron aliviados.

Pedro Sánchez y su entorno no sueltan prenda sobre quién ocupará el ministerio de Economía y si, como antes de Mariano Rajoy, tendrá rango de superministerio, fusionando Economía y Hacienda, o también vicepresidencia. 

Nadia Calviño, una apuesta que encaja a la perfección

En las quinielas toma fuerza el nombre de Nadia Calviño, directora general de Presupuestos de la Comisión Europea, como un perfil que enviaría una inmejorable señal a las instituciones europeas, que conoce como la palma de la mano. Calviño es políticamente desconocida en España porque se ha centrado en su carrera europea, donde ha logrado llegar a la cúspide como una de las funcionarias españolas de más peso. Su apellido suena por José María Calviño, exdirector de RTVE entre 1982 y 1986, pero la trayectoria de Nadia es fulgurante, sólida y prometedora en Bruselas, uno de los motivos que podría llevarle a pensarse mucho una oferta de Sánchez, si es que se produce. 

Calviño tiene muy buena fama en los pasillos de la Comisión y está a cargo de las cuentas públicas comunitarias. Discreta, poco amiga de la prensa, estaría en disposición de participar con pleno conocimiento de la cartera en el primer Eurogrupo y Ecofín, los 21 y 22 de junio, exactamente una semana antes de la primera cumbre europea de Pedro Sánchez como jefe de Gobierno. No sería, pues, una ministra que necesitase rodaje y conocería perfectamente el quién es quién comunitario, donde sería bien recibida. 

Tiene un perfil moderado, cercano al PSOE, pero en Ciudadanos la adoran, tanto que el responsable de Economía del partido, Luis Garicano, trató de impulsarla como gobernadora del Banco de España, uno de los últimos cargos decididos por el PP, que eligió la semana pasada a Pablo Hernández de Cos. Si el Gobierno de Sánchez dura lo suficiente, Calviño, que hace años optó a la dirección general de Economía en la Comisión, podría recuperar su carrera comunitaria tras las elecciones europeas de 2019 como comisaria designada por España. Con ella, Sánchez contribuiría también a su objetivo de un Gobierno paritario y, si la hiciera vicepresidenta, podría nombrar a un número dos varón y muy político. 

Sevilla, Vegara, Almunia

Las quinielas también incluyen a Jordi Sevilla, ex ministro de Administraciones Públicas de José Luis Rodríguez Zapatero, secretario de Economía en su primera Ejecutiva y negociador de Sánchez durante su primer intento de investidura, en 2016. Sevilla es vicepresidente de Contexto Económico de la consultora Llorente & Cuenca

El exministro no ha ocultado nunca que le encantaría dirigir los designios de la economía española, algo que le hubiera encantado hacer bajo los Gobiernos de Zapatero. Su perfil sería mucho más mediático, también más político que el de Calviño, y cuenta con experiencia de Gobierno y conocimientos suficientes sobre la cartera. Los contras son la mala acogida que tendría en Unidos Podemos y su autonomía, que podría desafinar si lo que busca Sánchez es un Ejecutivo compacto que siga a la perfección el compás que él marque desde la Moncloa. 

David Vegara, ex secretario de Estado de Economía entre 2004 y 2009 bajo la vicepresidencia económica de Pedro Solbes, es considerado un perfil ideal. Proveniente del PSC, Vegara es directivo del Banco Sabadell y también se dedica a la docencia. Para él, como para Sevilla, la decisión sería difícil de tomar si creen que el Gobierno no va a durar.

Román Escolano dejó la vicepresidencia del Banco Europeo de Inversiones (BEI) para ser tres meses ministro, perdiendo una gran parte de su sueldo y ganándose dos años de incompatibilidades. Vegara encaja también en el puesto de subgobernador del Banco de España, vacante, por seis años, con una gran remuneración y que corresponderá decidir al nuevo Gobierno. 

Otro nombre que suena en las quinielas como un mensaje a Europa es el de Joaquín Almunia, exministro, ex secretario general del PSOE y excomisario de dos carteras de gran peso en Bruselas: Economía y Competencia.

Las manos atadas

El Gobierno de Sánchez tiene las manos atadas para 2018 por los Presupuestos del PP. Aprobar en tiempo y forma los de 2019 sería un milagro. El PSOE cuenta con 84 diputados y debe convencer, en primer lugar, a los 71 de Unidos Podemos y Compromís si quiere aprobar los que vienen, que deberían comenzar a tramitarse en septiembre. Con los 134 diputados del PP y los 32 de Ciudadanos, Rajoy tardó desde el otoño hasta hace unos días en aprobar las cuentas públicas de este ejercicio. Sánchez no lo tendrá mucho más fácil para 2019. 

Por ese motivo, en el PSOE se da por hecho que Sánchez no apostará ni por un neófito para los ministerios de Economía y Hacienda ni por alguien que tenga una gran proyección o ambición y se vea lastrado por los márgenes tan estrechos en los que tendrá que moverse. Pero, en realidad, nadie sabe nada. 

La primera prueba del nuevo Gobierno será el techo de gasto, que debería llegar al Congreso este mes, y que pondrá negro sobre blanco la capacidad de Sánchez de llegar a acuerdos en un hemiciclo que promete vender muy caros sus apoyos.