Este jueves, 21 de diciembre, en torno a las diez de la noche, habrá un ganador (o incluso varios) de las elecciones autonómicas más importantes para Cataluña y, por ende, para el resto de España. La incertidumbre, reflejada en lo ajustado de todos los sondeos, reina en los comicios. Nadie es capaz de vaticinar qué ocurrirá. Pero sí es posible detectar al menos cinco claves que decidirán el resultado.  

1. El voto oculto

¿Habrá voto oculto masivo a algún partido? ¿Esconden los encuestados su verdadera decisión en el contexto de una fractura social como la que se vive en Cataluña? ¿Cuál es la sociología de este hipotético voto oculto? Los expertos demoscópicos siempre aseguran que la incidencia del voto oculto siempre es menor de lo que se le suele atribuir. En todo caso, en estas elecciones, donde casi todo es anómalo (convocadas por Mariano Rajoy tras aplicar el 155, con candidatos en prisión o fuera de España, etcétera), todo puede ocurrir.   

2. La participación en un día laborable

Quizás esta es la gran clave en estas elecciones catalanas. Todas las encuestas, incluida la de SocioMétrica para EL ESPAÑOL, auguran una participación histórica. La cifra que más se repite es el 80% y hasta algunos vaticinios hablan de una cifra cercana al 90% -cifra improbable por la mera abstención técnica-. En todo caso, se trataría de un récord porque la participación jamás ha sobrepasado en Cataluña el 75%. Eso sí, los esperados altos guarismos de participación entroncan con otra de las anomalías de esta cita con las urnas.

Este 21-D es jueves, día laborable, por lo que es imposible saber cuántos trabajadores finalmente no podrán votar. A priori, los analistas coinciden en señalar que una mayor participación daría más votos al bloque constitucionalista, pero tampoco es una regla científica ni comprobable. Quizás se vean en las urnas. 

3. La ley electoral que premia a los territorios pequeños

Cataluña es una de esas comunidades autónomas donde paradójicamente un partido puede obtener más votos pero menos escaños que otro. No hay una ley electoral catalana como tal, sino que rige la Loreg en combinación con una disposición transitoria del primer Estatut. En el Parlament, se escogen 135 diputados, de los cuales 85 corresponden a Barcelona, 18 en Tarragona, 17 en Girona y 15 en Lleida.

Como explicaba La Vanguardia en un artículo reciente, las circunscripciones de Tarragona, Girona y Lleida están sobrerrepresentadas, porque más del 72% de la población catalana vive en Barcelona. Es decir, en Barcelona son necesarios 48.000 votos para lograr un escaño, pero en Lleida hacen falta unos 21.000 para lograr un representante. Sin ir más lejos, en las últimas autonómicas de 2015, el bloque independentista llegó a la mayoría absoluta con menos apoyos que sus oponentes. Con un sistema proporcional, eso no habría ocurrido

Además, hay que tener en cuenta la batalla por los restos en cada provincia. La Loreg, regida por la Ley d'Hondt, otorga los últimos escaños a las formaciones que obtienen un mayor resto de votos. En las diversas circunscripciones la batalla es encarnizada y algunos escaños pueden decidirse por solo un puñado de votos

4. El sentido del voto joven

De los 5.554.394 catalanes con derecho a voto este 21-D, 136.444 podrán participar por primera vez en unas elecciones autonómicas. Es otra incógnita saber a dónde irá el voto joven, tanto el de esos 136.000 debutantes como el del resto de menores de 35 años. La última encuesta del CIS sobre Cataluña señalaba claramente que, en principio, el voto joven es más favorable a las formaciones independentistas. Cuando los resultados se prevén tan ajustados, el papel de los jóvenes se antoja decisivo. 

5. El voto útil ante la polarización Ciudadanos-ERC

Esta tal vez sea la gran clave del 21-D. En los últimos días de campaña, la apelación al voto útil se ha repetido hasta la extenuación en los dos bloques, el constitucionalista y el independentista. Esto responde a una estrategia de los partidos que se disputan la victoria: Ciudadanos, cuya victoria se da por segura entre los no nacionalistas, y ERC, que también parece que se impondrá a la lista Junts per Catalunya entre los separatistas.  

El sentido de ese voto útil es una incógnita de dimensiones tan grandes como el resultado final de este incierto 21-D. Y como ciclópea se antoja la tarea de formar gobierno si no hay mayoría absoluta de algún bloque. Lo único seguro es que Inés Arrimadas, Oriol Junqueras, Marta Rovira, Carles Puigdemont, Miquel Iceta, Xavier García Albiol, Xavi Domènech y Carles Riera pueden ser ganadores, perdedores, decisivos o casi todo ello al mismo tiempo.