Arrimadas, Rovira y Jordi Évole, durante el debate.

Arrimadas, Rovira y Jordi Évole, durante el debate. La Sexta

España ELECCIONES CATALANAS

Inés Arrimadas se impone con claridad a Marta Rovira ante el Évole más intrusivo

Las candidatas de ERC y Ciudadanos se enzarzan en 'Salvados'. Diez asaltos han marcado este primer 'combate' cara a cara de la campaña del 21-D. 

Inés Arrimadas y Marta Rovira protagonizaban este domingo por la noche en Salvados el primer combate cara a cara entre candidatos que concurren a las elecciones autonómicas catalanas del 21 de diciembre. La cabeza de lista de Ciudadanos y la número dos de ERC debatían y se enzarzaban en Salvados (La Sexta) ante un árbitro, Jordi Évole, más intrusivo que nunca.

Al menos diez asaltos pueden contabilizarse en esta tensa pelea que evidencia la división entre catalanes. Cada aspirante tuvo momentos de brillo y de oscuridad. Arrimadas se impuso con claridad ante una Rovira que naufragó demasiado cuando le afearon sus recientes declaraciones sobre que el Gobierno quería "muertos" en Cataluña y que solo pudo callar ante el tuit de "España nos roba" en la cuenta oficial de ERC. 

1. Las preguntas que salen del "monotema".

Évole iniciaba el debate con cuatro preguntas inesperadas. Asuntos que escapan al habitual "monotema" de la polarización entre la independencia y el constitucionalismo. Las dos candidatas demostraban estar un tanto verdes, porque desconocían la tasa de paro en Cataluña, el número de refugiados que viven en su comunidad autónoma o el número de mujeres asesinadas en la región en lo que va de 2017. Arrimadas se apuntaba un tanto al acertar en que hay "20.000 niños" que padecen los barracones en las escuelas catalanas. 

2. Fascismo versus golpismo. 

El presentador de Salvados planteaba continuación a las invitadas si eran justas sus acusaciones mutuas de "fascismo" y "golpismo"-en una interpretación que escoció en Ciudadanos-. Ninguna señaló personalmente a la oponente. Acaso porque suponía insultarse en directo. Parecía que iba a haber tablas en este asalto. Sin embargo, la conversación derivó hacia las manifestaciones en las calles y las discrepancias políticas, sobre todo cuando Rovira acusó a Arrimadas de participar en marchas de "extrema derecha"; algo que negaba rápidamente esta última afirmando que "llamáis de extrema derecha a un millón de personas que se manifestaron".

"Las discrepancias no se pueden resolver mediante las cárceles, una buena manera de resolverlas es poniendo las urnas, que es lo que está pidiendo el 80% de los catalanes, que es un referéndum", afirmaba la candidata de ERC. "Estoy de acuerdo, hay que resolver las discrepancias políticamente, sin saltarse las leyes", respondía la líder de Cs, justo antes de un ataque inesperado para la contrincante: "¿Te parece que es una forma de resolver las discrepancias declarándome persona non grata en Llavaneras?", espetaba a Rovira, que contestaba diciendo que ella ya dijo que estaba "en contra" de una medida que "es de un alcalde de ERC", le recordaba Arrimadas. 

3. Nacionalismo catalán versus español.

La conversación desembocaba en el concepto de "nacionalismo" porque Évole preguntaba a Arrimadas si ella es "nacionalista española". La candidata de Cs argumentaba contra el nacionalismo y acababa diciendo que es "lo contrario a Europa". "Sí que existe el nacionalismo español, esa utilización del artículo 2 de la Constitución, que está por encima de discrepar", replicaba Rovira. A lo que Arrimadas le recordaba que "en vuestra declaración tradujisteis el concepto de "indisoluble unidad de la nación catalana"; "¿Es que vale para Cataluña lo mismo que no vale para España?", remachaba en otro golpe que acusó su rival. 

4. "Hacer república" y las leyes anuladas.

Évole tiraba del programa de ERC para preguntar a Rovira por "qué es hacer república". La número dos del partido republicano recordaba en su respuesta que hay "46 leyes catalanas anuladas" y que precisamente sacarlas adelante frente a las prohibiciones es "hacer república". En ese punto del debate, Arrimadas, que al principio pecó de interrumpir demasiado a su rival, afeaba a su oponente que "os habéis pasado años haciendo leyes que sabiáis que eran ilegales y sabiendo que las iban a suspender para utilizar el victimismo". Y le ponía como ejemplo un email de Lluís Salvadó, un alto cargo de la Generalitat, desvelado por EL ESPAÑOL

5. Libros de texto en el Congreso.

El debate tenía que llegar en algún momento irremisiblemente al polémico asunto del adoctrinamiento en las aulas catalanas. "No podéis representar Cataluña contando historias que no son verdad, no podéis salir al Congreso proponiendo revisar todos los libros de texto", porque "toda la comunidad educativa sabe que en Cataluña no se educa en el odio", arremetía Rovira. 

Arrimadas contratacaba con una pregunta: "¿Tú crees que Caaluña es un país como Alemania, Francia y otros países? Porque esto se dice en un libro de texto de Cataluña". Después de leer textualmente el libro, recordaba que a algunos niños se les ha pedido autorización de sus padres para ir a actos políticos -lo que permite "señalar" a los que no conceden tal permiso a sus hijos- y que "hemos visto esteladas en algunas escuelas". 

"Solo habláis de educación para hablar mal de Cataluña, debéis pedir disculpas a los catalanes", respondía Rovira. "En todas las escuelas no adoctrinan a los niños, claro que no, pero hay escuelas con materiales con intención política, es demostrable", respondía su contrincante. "Cuentan historias que crean tensión", reprendía la candidata de ERC. 

6. La tensión del "vótame que vienen los otros". 

El director de Salvados centraba el debate en la crispación política entre los dos grandes bloques políticos de Cataluña. "Sois los del bloque del 155, nosotros intentamos generar un mandato democrático para defender Cataluña, para restituir las instituciones y la democracia", argüia Rovira. "Habéis prometido el 9-N, luego el plebiscito, el 1 de octubre... ¿Cuánto vais a alargar el chicle? Cataluña no puede esperar más", replicaba Arrimadas. Las dos se enzarzaban a continuación en numerosos reproches mutuos que solo cesaron porque Évole cambió de tercio. 

7. Los "muertos en la calle" que denunció Rovira.

Y este viraje en la temática supuso un mazazo, sin duda el más demoledor, para la candidata de ERC. Porque Évole introducía las recientes declaraciones de Rovira sobre que el Gobierno se planteaba un escenario de "violencia extrema con muertos en la calle". La número dos de ERC no lograba explicarse y no presentaba prueba alguna que demostrase tamaña afirmación. 

Évole recordaba que los interlocutores del Govern que presuntamente habrían oído al Gobierno hablar de ese escenario habían desmentido ese extremo. "Me ha dado la razón el presidente Puigdemont y muchos diputados... de todas formas, esto ha servido para ver que estas amenazas no deben existir, hemos arrancado ese compromiso...".

 

En esta ocasión, Arrimadas no interrumpió, sino que esperó a su turno para atacar: "Esto es una barbaridad, lo que habéis hecho no tiene nombre, no tienes derecho a hacer esas afirmaciones, estás generando odio y eres una responsable política", le esperaba. "Es una barbaridad intolerable, te han desmentido, es lo que lleváis haciendo estos años: decir estas barbaridades, decir que nos tenemos que ir, como dice Núria de Gispert, que no somos pueblos de Cataluña... Tienes una oportunidad para pedir perdón, porque lo que dijiste el otro día se lleva la palma, eso es inmoral, es intolerable en un representante público". 

8. El 1-O y las condecoraciones a policías.

Aturdida, Rovira decía pedir perdón por las palabras de Núria de Gispert, pero se preguntaba "quién va a pedir perdón por los mil heridos del 1 de octubre" y por el encarcelamiento de los políticos catalanes. Ahí entraba en el debate, por fin, el referéndum del 1-O y las cargas policiales

Arrimadas decía que aquel día sintió que "ojalá no se hubieran producido esas imágenes" y apuntó al "fracaso de gestión del Gobierno de España". Rovira le afeaba entonces que Ciudadanos ha presentado una iniciativa en el Congreso para premiar a los policías destinados en Cataluña.

La candidata de Cs trataba de explicar que la iniciativa busca apoyar a los agentes, pero no por las cargas, sino porque "se les echó como a perros, de los gimnasios, de los bares y de los hoteles". La candidata de ERC recordaba que "apalear a la gente y meterla en la cárcel" no es el mejor cauce para solucionar el problema político catalán. 

9. El sentimiento y la política.

Citando a un tertuliano, Évole preguntaba si es verdad que en Cataluña se está imponiendo el sentimiento a la política. Arrimadas empezaba admitiendo que la tensión es mucha pero abogando por "el reparto de responsabilidades". "Nosotros podemos asumir nuestra parte de responsabilidad, pero los que han gobernado han dicho que nos van a matar por la calle, que España nos roba". Rovira negaba haber usado nunca esa famosa expresión. Y la líder de Cs se marcaba uno de los tantos del debate al mostrar un tuit de la cuenta oficial de ERC donde se habla de "España nos roba"

En este punto, Évole preguntaba a Arrimadas con insistencia sobre si es "populismo" o "electoralismo" ponerse una camiseta de la Selección Española de fútbol para ver un partido, como en su día hizo la candidata de Cs junto a Albert Rivera y otros miembros del partido naranja. Visiblemente molesta, Arrimadas no admitía esa comparación y decía que "la política siempre apela a los sentimientos, pero ¿son para unir y para respetar a los demás? ¿O son para levantar muros? Algunos sentimientos contribuyen a la cohesión social, otros a la fractura social". Rovira aprovechaba para acusar a Cs de "hacer populismo al decir que TV3 no trabaja con imparcialidad cuando se audita mensualmente y esa auditoría dice que es imparcial". 

10. Los resultados del 21-D y sus consecuencias.

Para concluir, el director del espacio de La Sexta hizo varias preguntas a las contrincantes sobre el 21-D, sus resultados y sus probables consecuencias. Ambas garantizaron que aceptarán de buen grado lo que digan los catalanes en las urnas. Arrimadas ya advirtió que Cs nunca apoyará un referéndum aunque hubiera una victoria aplastante de los independentistas. Y Rovira no descartó dimitir si cosechan una derrota estrepitosa. Tras alguna pregunta más cuyas respuestas no pasarán a la historia, las protagonistas del debate se despidieron reconociéndose mutuamente la "valentía" política, en busca de sus votantes y sin estrecharse la mano