Iglesias y Domènech en una reunión reciente.

Iglesias y Domènech en una reunión reciente. Chema Moya Agencia EFE

España DESAFÍO SEPARATISTA

Las 5 diferencias entre el defenestrado Dante Fachin y el elegido Xavi Domènech

Por qué Iglesias elige como candidato en las elecciones autonómicas del 21-D al líder de los 'comunes'. 

Albano Dante Fachin y Xavi Domènech proceden del mismo activismo político y social. Ambos provienen de la izquierda que en Cataluña tomó las calles en las jornadas del 15-M. Poseen, por tanto, un acervo ideológico común y siempre se han movido, juntos pero no revueltos, en ese complejo universo del "espacio del cambio". Sin embargo, entre ellos se pueden distinguir algunas diferencias que explican por qué Pablo Iglesias ha elegido a uno como su candidato para el 21-D y ha defenestrado al otro mediante una doble intervención en Podem

1. Calma versus radicalismo.

El carácter de ambos es casi opuesto. Domènech es un hombre pausado que siempre habla con calma, también en sus discursos, y rara vez muestra si indignación en forma de gritos o aspavientos. Fachin es un político explosivo y desafiante que se enciende en el atril, mueve sus manos y su cuerpo con virulencia y con frecuencia eleva el tono. El colíder -junto a Ada Colau- de Catalunya en Comú tiene un talante más propenso al diálogo mientras el líder de Podem es más radical en sus posiciones. 

2. Historiador versus periodista.

Acaso esas diferencias en la manera de comportarse entroncan con los oficios que ambos desempeñaban antes de dar el salto a la política. Domènech era historiador e impartía clases; de ahí su meticulosidad por las cifras y los datos. Fachin era periodista en un medio fundado por él mismo y su pareja, la diputada en el Congreso Marta Sibina, compañera de lista de Domènech en la coalición En Comú Podem. Uno es más científico y el otro es más anárquico, en la vida y en la política. 

3. La posición ante el 1-O y la DUI. 

Domènech y Fachin son soberanistas, en el sentido de que defienden que en Cataluña se ejerza el "derecho a decidir". Y ambos también han dicho siempre que no son independentistas porque, sobre todo, en sus prioridades prevalecen los temas sociales. No es casualidad que Domènech trabajara en Educación y Fachin se movilizase sobremanera contra los recortes en Sanidad de Artur Mas. Sin embargo, su postura ante el referéndum del 1 de octubre es diferente y, con el paso de los días, parece antagónica.

Si bien ambos -y sus respectivos partidos- respaldaron esa cita con las urnas como "movilización", la diferencia es que Domènech siempre tuvo claro que no era vinculante mientras Fachin, con su comportamiento en las últimas semanas, daba a entender que el referéndum sí tenía efectos jurídicos, dado que respaldó las leyes de ruptura previas y se rebeló frente a su grupo parlamentario en el debate sobre la DUI. Por todo ello, a Fachin le acusan desde Podemos de estar más cerca de la CUP que de su propio partido

4. La postura ante el 21-D. 

De la anterior diferencia de criterio se deriva esta otra. Domènech, como Colau e Iglesias, tiene claro que las elecciones autonómicas del 21 de diciembre convocadas por Mariano Rajoy son legítimas. Para Fachin, en cambio, se trata de una cita con las urnas "anormal" y, por ello, ha optado por abrir una ronda de consultas con formaciones independentistas como la CUP y ERC en busca de un acuerdo para concurrir juntos

Esa actitud de cercanía al separatismo es, de hecho, la que ha terminado por dinamitar todos los puentes entre las direcciones de Podem y Podemos. Gracias a la última decisión de Iglesias de intervenir Podem convocando una asamblea ciudadana, Fachin parece tener las horas contadas en el partido de los círculos. En cambio, Domènech es la cara visible de Catalunya en Comú. Suertes bien distintas para estos compañeros de luchas ahora alejados. 

5. La relación personal con Iglesias.

Esta diferencia, que evidentemente guarda relación con todas las anteriores, es quizás la que mejor explica por qué Podemos apuesta por aliarse con los comunes más allá de lo que desee la dirección de su rama catalana, Podem. Desde que dejó las aulas para ser cabeza de lista de En Comú Podem en las elecciones generales del 20-D de 2015 y, por ello, aterrizó en Madrid, Domènech ha ido reforzando sus lazos con Iglesias.

La sintonía personal y política entra ambos, simbolizada en aquel beso en los labios durante la investidura fallida de Pedro Sánchez, ha ido creciendo y en gran medida ahí se enmarca la apuesta por la "plurinacionalidad" de Podemos. De hecho, Iglesias hubiera preferido que Domènech se quedase en Madrid, para tenerlo cerca, pero finalmente tendrá que asumir el regreso de su amigo a Barcelona. 

En paralelo, la relación entre Fachin e Iglesias se ha ido deteriorando y recrudeciendo hasta hacerse irreconciliable. El factor humano, al tiempo que el político, ha sido clave para la elección de Iglesias, que por otra parte no ha sorprendido a nadie en Podemos.