Rosa Trigo, CEO de Ecoembes.

Rosa Trigo, CEO de Ecoembes. Cedida

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Rosa Trigo, CEO de Ecoembes: "La circularidad española no llega al 8% y eso nos obliga a seguir caminando con rigor"

La directiva analiza los frenos estructurales, el papel decisivo del ciudadano y cómo la innovación está redefiniendo el futuro del reciclaje y el ecodiseño.

Más información: Repensar, reutilizar, rediseñar: así se construye la economía circular como una oportunidad para la competitividad

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La economía circular en España avanza, pero no al ritmo que exige el contexto europeo ni la urgencia ambiental. Esa es la conclusión que atraviesa la conversación con Rosa Trigo, CEO de Ecoembes, quien sitúa el debate en que, pese al progreso, existe una brecha evidente entre los objetivos y la realidad.

"España no llega al 8%. Estamos en un 7,4%. Incluso hemos tenido casi un punto de involución en un año", advierte, subrayando que el horizonte del 20% fijado por Europa para 2030 aún queda lejos.

Y es que tras más de dos décadas en Ecoembes, y tres años al frente como consejera delegada, Trigo ha sido testigo de la evolución de un modelo que ha pasado de la concienciación inicial a una fase mucho más exigente, donde la circularidad ya no es solo una aspiración, sino una condición para competir.

"La economía circular tiene que ser real, con hechos tangibles y sostenibles", resume Trigo. Y, en ese sentido, el cambio de paradigma es claro.

Si en sus inicios la sostenibilidad se vinculaba a objetivos ambientales, hoy la clave está en su capacidad de generar valor económico y social.

De este modo, la circularidad se convierte en una palanca de competitividad, sostenida sobre la colaboración entre administraciones, empresas y ciudadanía. Sin embargo, ese recorrido está lleno de fricciones.

La CEO identifica un entramado complejo de obstáculos que van desde la regulación hasta la cultura social. "Este camino depende de muchos factores", señala, insistiendo en que no existe un único cuello de botella.

SmartWaste es una aplicación para la gestión inteligente de la recogida, tratamiento y reciclado de los envases.

SmartWaste es una aplicación para la gestión inteligente de la recogida, tratamiento y reciclado de los envases. Cedida

A nivel europeo, reclama estabilidad normativa y armonización entre países para evitar distorsiones en el mercado. "Necesitamos una regulación que mire a largo plazo y que no genere barreras entre Estados", afirma.

Esa coherencia debe trasladarse también al ámbito nacional y local, donde las políticas públicas juegan un papel decisivo. Pues, la transición hacia un modelo más eficiente exige inversiones, infraestructuras y una apuesta clara por mejorar la eficacia del reciclaje.

No se trata solo de reciclar más, sino de hacerlo mejor. "Tenemos que promover un reciclado de mayor calidad que permita nuevas aplicaciones en el mercado", apunta.

Pero si hay un actor que, en su opinión, resulta determinante, es el ciudadano.

La pedagogía pendiente

España ha construido en tres décadas una base sólida de hábitos de reciclaje. Y es que, tal y como asegura Trigo, "el ciudadano español es muy comprometido", recordando que "cuatro de cada cinco tienen más de dos cubos en casa para separar residuos".

El país cuenta con tasas de reciclaje que superan el 74% y una infraestructura plenamente extendida. Está claro que el sistema funciona. El problema es que el siguiente paso es más complejo.

"Ya no vale solo con reciclar", advierte. Ahora se exige separar nuevos residuos como los orgánicos o los textiles, apostar por la reutilización y adoptar un consumo más responsable. Y ahí es donde, según Trigo, falla la comunicación.

"Hay que explicar al ciudadano el para qué de las cosas", insiste. Sin esta narrativa clara, el riesgo es que se debilite la implicación social que ha sostenido el sistema hasta ahora.

El reto es trasladar que los recursos no son infinitos. Porque, como recuerda la CEO de Ecoembes, "estamos adelantando cada año el momento en el que consumimos todo lo que el planeta puede regenerar".

La cuestión es que, en ese contexto, la economía circular deja de ser una cuestión técnica para convertirse en una necesidad estructural.

Próxima parada: ecodiseño

La transformación del sector del envase refleja con precisión este cambio de lógica. Y es que la nueva regulación europea ya no se centra únicamente en cuánto se recicla, sino en qué se pone en el mercado y en qué condiciones. Es decir, el foco se desplaza al origen.

Aquí es donde plataformas como CircularCheck adquieren un papel estratégico.

El motivo no es otro que su capacidad para que las empresas evalúen la reciclabilidad de sus envases antes de fabricarlos, simulando mejoras y anticipando su comportamiento en el sistema real. "La economía circular tiene que tener KPIs y herramientas", subraya Trigo, defendiendo la necesidad de medir y optimizar cada decisión.

Planta de reciclaje de Amorebieta, en Bizkaia.

Planta de reciclaje de Amorebieta, en Bizkaia. Cedida

El impacto es directo en la competitividad. Pues, en un escenario donde la normativa exigirá niveles mínimos de reciclabilidad, diseñar bien desde el inicio ya no es una ventaja, sino una condición para operar.

En ese sentido, las compañías, según la CEO, han entendido ese cambio incluso antes de que llegara la regulación. "No es que estén preparadas, es que se han adelantado", afirma.

La reducción del peso de los envases, la simplificación de materiales o la incorporación de contenido reciclado son ya prácticas extendidas. "Hay envases que son 100% reciclados", destaca, especialmente en sectores como el del cartón o determinadas bebidas.

Este compromiso se refuerza, además, con incentivos económicos. De este modo, la modulación de tarifas en función del ecodiseño introduce un elemento clave: quien diseña mejor, paga menos.

Y esto, recalca Trigo, "no son solo palabras, son hechos que impactan en la propia tarifa".

La innovación tecnológica está acelerando esta transformación. De hecho, la inteligencia artificial se ha convertido en una herramienta transversal, aplicada tanto al ciudadano como a las empresas y a la gestión pública.

Desde asistentes que responden dudas sobre reciclaje en lenguaje natural hasta plataformas que reducen hasta un 90% los tiempos de respuesta a empresas, la digitalización está redefiniendo la eficiencia del sistema.

En el ámbito industrial, los avances son igualmente significativos. Plantas como la de Amorebieta, en Bizkaia, muestran la evolución hacia sistemas más precisos y sofisticados, capaces de clasificar más tipos de envases gracias a tecnologías de selección óptica basadas en IA.

A esto se suma la optimización de la recogida mediante herramientas inteligentes que ajustan rutas y frecuencias evitando desbordamientos y mejorando la eficiencia operativa.

Estabilidad por bandera

Mirando al medio plazo, Trigo insiste en que el éxito no dependerá solo de los objetivos, sino de cómo se construya el camino. "Lo importante es el recorrido", afirma, reclamando estabilidad legislativa, inversión y, sobre todo, diálogo entre el sector público y privado.

En ese sentido, la armonización europea será clave para que todos los actores operen bajo las mismas reglas y métricas. Y es que, tal y como defiende la propia Trigo, "hablar el mismo lenguaje significa tener los mismos objetivos y medir igual".

Pero, incluso con regulación, tecnología e inversión, hay un elemento que no puede fallar: la implicación social. "Si el ciudadano no entiende el porqué, no participará", concluye.