La salud mental ha dejado de ser un tabú para convertirse en uno de los grandes retos de nuestro tiempo. Este esperado cambio social hacia la desestigmatización ha otorgado mayor visibilidad a estas patologías y nos recuerda, especialmente en el marco del Día Mundial de la Salud, que el bienestar mental es una dimensión esencial de la salud colectiva.
Sin embargo, la visibilidad, por sí sola, resulta insuficiente si no viene acompañada de soluciones estructurales que garanticen la igualdad de oportunidades y eviten cualquier forma de discriminación, ya sea técnica o administrativa, hacia quienes las padecen.
Los datos que manejamos en el ámbito médico y asegurador son elocuentes: las enfermedades mentales representan ya el 30% de los siniestros por incapacidad, superando a contingencias históricas como el cáncer, las patologías musculoesqueléticas o los accidentes. Lejos de tratarse de un fenómeno heterogéneo, esta fragilidad psíquica presenta patrones claramente definidos.
La evidencia apunta a la situación sociodemográfica como un factor determinante. Los picos de patologías declaradas se concentran de forma especialmente preocupante entre jóvenes y estudiantes con niveles educativos más bajos, lo que los sitúa en una posición de especial vulnerabilidad. Este escenario exige una respuesta urgente y coordinada por parte del ecosistema de salud y protección.
Ante esta realidad, el sector asegurador ha afrontado tradicionalmente un desafío considerable. La complejidad inherente a las enfermedades mentales ha provocado que, en la práctica, muchas personas afectadas hayan sido consideradas inasegurables.
Durante años, los modelos de evaluación se han basado en enfoques univariantes que tendían a rechazar de manera sistemática las solicitudes de cobertura.
Este déficit de comprensión de la complejidad clínica ha generado una brecha significativa: hasta un 30% de las incapacidades por salud mental derivan en "siniestros prematuros", al producirse en los primeros cinco años de cobertura, como consecuencia de una valoración inicial insuficiente o inadecuada.
Afortunadamente, hoy la ciencia de datos está transformando este paradigma. El desarrollo de herramientas predictivas como la Calculadora de Salud Mental que hemos desarrollado en Munich RE permite analizar de forma holística y multivariante gran parte de las patologías psiquiátricas.
Gracias a ella, sabemos que el 55% de las personas afectadas presenta un único diagnóstico de esta índole; el 22% convive con dos patologías y un 13% llega a acumular cuatro o más diagnósticos simultáneos.
Este cambio de enfoque resulta determinante. Pensemos en un caso cada vez más frecuente: una persona con antecedentes de agotamiento crónico (burnout) y depresión. Bajo un modelo tradicional, ambos factores se sumarían de forma mecánica, incrementando artificialmente el riesgo y conduciendo, en muchos casos, al rechazo de la cobertura.
Sin embargo, la evidencia clínica indica que el burnout puede actuar como desencadenante directo de la depresión. Analizar ambas condiciones de manera integrada, como parte de un mismo proceso, evita penalizar doblemente a la persona afectada y permite una valoración más justa y ajustada a la realidad médica.
Algo similar ocurre con los síntomas físicos, estrechamente vinculados a la gravedad psíquica, cuya evaluación conjunta y evolución temporal permite una valoración más precisa y basada en criterios clínicos.
Efemérides como el Día Mundial de la Salud no deberían limitarse a ser hitos de concienciación, sino actuar como recordatorios éticos de que la protección integral de las personas no puede verse frenada por barreras administrativas.
El mensaje que hoy debemos trasladar como sociedad es de evolución y esperanza: la tecnología nos ofrece, por fin, la oportunidad de derribar viejos muros y de garantizar que quienes han sufrido o sufren problemas de salud mental dejen de ser excluidos y puedan acceder, en igualdad de condiciones, a la red de protección que legítimamente les corresponde.
***Javier Gracia, Chief Medical Officer del Sur de Europa y LATAM en Munich RE