La satisfacción con la vida es más alta entre quienes usan poco las redes sociales

La satisfacción con la vida es más alta entre quienes usan poco las redes sociales Istock

Historias

La alerta del nuevo informe mundial: cae la felicidad de los jóvenes mientras se dispara el uso de redes sociales

Finlandia repite como el país más feliz del mundo y España queda lejos del top 10 pese a la mejora respecto a la etapa posterior a la crisis financiera.

Más información: Ansiedad, alteración del sueño o tristeza: la hospitalización de jóvenes por problemas de salud mental se triplica en 20 años

Publicada

Los países occidentales tienen un problema: el bienestar de sus jóvenes se está desplomando, sobre todo en los anglosajones y en Europa occidental. Así lo revela el informe del Wellbeing Research Centre de la Universidad de Oxford junto a Gallup y la red de soluciones para el desarrollo sostenible de la ONU.

El documento vuelve a situar a los países nórdicos en la cúspide de la clasificación de felicidad. Finlandia vuelve a ocupar el primer puesto, seguida por Islandia, Dinamarca y una Costa Rica que irrumpe hasta el cuarto puesto, la posición más alta alcanzada nunca por un país latinoamericano.

Completan el top 10 Suecia, Noruega, Países Bajos, Israel, Luxemburgo y Suiza, mientras que España se sitúa en el grupo intermedio. Con una puntuación media de alrededor de 6,5, está lejos de los primeros puestos pese a la mejora respecto a la etapa posterior a la crisis financiera.

Sin embargo, en Norteamérica, Australia y Nueva Zelanda se desploma la satisfacción de los menores de 25 años, mientras en la mayor parte del mundo jóvenes y adultos ha mejorado o se mantiene estable.

Los datos son contundentes. De 2006 a 2010 y de 2023 a 2025, en 85 de 136 países las personas en esta franja de edad declaran hoy una vida mejor que hace veinte años. La excepción son Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda, donde las evaluaciones vitales de los jóvenes han caído de media 0,86 puntos en una escala de 0 a 10.

En Europa occidental también se observa una caída del bienestar juvenil, mientras que los adultos se mantienen relativamente estables, lo que tensiona el pacto generacional en democracias que ya encadenan crisis económicas, climáticas y políticas.

En paralelo, las emociones negativas , como la preocupación y la tristeza, crecen en todas las regiones, con el pesar juvenil especialmente al alza en los países anglófonos, aunque las emociones positivas siguen siendo el doble de frecuentes.

Felicidad y redes sociales

El informe pone el foco en el ecosistema digital, especialmente en las redes sociales. A partir de encuestas como PISA 2022 y el Gallup World Poll, los autores concluyen que la satisfacción con la vida es más alta entre quienes usan poco las redes sociales y desciende a medida que aumentan las horas de uso

Esto ocurre, sobre todo, en el caso de las chicas de Europa occidental y de los países de habla inglesa. Comunicarse, informarse, aprender o crear contenido se asocia con mayor bienestar, mientras que el uso intensivo de redes, videojuegos y el “navegar por entretenimiento” se vinculan con más insatisfacción, especialmente a partir de las siete horas diarias.

Entre chicas de 15 y 16 años, la satisfacción vital es claramente más alta entre usuarias que usan poco los medios sociales y cae con cada hora adicional, mientras que entre chicos este patrón se concentra en Europa occidental y países anglófonos.

El uso problemático de redes se asocia en 43 países con más síntomas psicológicos y peor evaluación de vida, con efectos más marcados en adolescentes de entornos socioeconómicos bajos y en países anglófonos, y con una intensificación de esta asociación entre 2018 y 2022.

El informe destaca, además, que la sensación de pertenencia escolar tiene un efecto mucho mayor sobre la satisfacción vital que reducir el uso de redes, lo que apunta a la importancia de los entornos educativos como palanca de prevención.

Eso sí, no todo es negativo. En algunos territorios, los altos niveles de uso de estas plataformas coexisten con altos niveles de bienestar juvenil. Ocurre, por ejemplo, en América Latina, sobre todo cuando predominan plataformas orientadas a conectar personas frente a productos hiperalgoritmizados basados en influencers.

En Oriente Medio y el norte de África, la felicidad juvenil no ha caído a pesar del uso intensivo de redes. Algo que puede resultar chocante porque, incluso allí, el uso muy elevado se asocia con más estrés, depresión y comparaciones negativas con la generación de los padres.

Lo último ocurre particularmente cuando estos medios son principal fuente de noticias o se siguen múltiples influencers. La conclusión de los editores es que el diseño de las plataformas, los patrones de uso y el contexto cultural e institucional modulan enormemente el impacto de la vida digital sobre la felicidad.

El capítulo dedicado a Europa introduce una pieza más en el puzle: la erosión de los cimientos sociales del bienestar en un entorno digital saturado.

El trabajo muestra que el uso de internet tiene un efecto causal negativo sobre el bienestar de la Generación Z, moderadamente negativo en millennials, casi neutro en la Generación X y ligeramente positivo en los baby boomers.

Este equipo ha desentrañado las tendencias entre 2016 y 2024 y ha observado que los más jóvenes han visto cómo descendía su confianza interpersonal y en las instituciones, la frecuencia de encuentros sociales y la percepción de ser tan o más activos socialmente que sus padres.

En contraposición, entre los mayores ha crecido el apego al país y la sensación de seguridad.

El documento también habla de la regulación como palanca protectora. En 2025 Australia elevó de 13 a 16 años la edad mínima de acceso a diez grandes plataformas, y países como Dinamarca, Francia y España preparan medidas similares, aunque se advierte de que cualquier regulación debería apoyarse en una evidencia transparente y robusta para evitar efectos no deseados.