El deporte deja de ser sostenible cuando su coste supera entre el 5% y el 10% del presupuesto familiar.

El deporte deja de ser sostenible cuando su coste supera entre el 5% y el 10% del presupuesto familiar. iStock

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1,3 millones de niños y casi un millón de familias: el coste del deporte infantil dispara una nueva brecha social en España

Un estudio de GfK España revela que el 22,2% de los hogares con menores en edad deportiva enfrenta barreras económicas para acceder al deporte.

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Mariana Goya
Publicada

Casi un millón de familias españolas no pueden asumir el coste de que sus hijos practiquen deporte. En concreto, son 987.000 los hogares con dificultades económicas que impiden o limitan el acceso de sus hijos a actividades deportivas y 1.324 millones los niños y niñas afectados por esta situación.

De ellos, alrededor de 744.000 han abandonado el deporte sin encontrar ninguna alternativa más asequible. O, por lo menos, así lo muestra el diagnóstico del primer gran estudio cuantitativo sobre barreras económicas al deporte infantil en España, elaborado por GfK España para la organización Tod@s Juegan.

La investigación, realizada en mayo de 2026, concluye que uno de cada cinco hogares con menores de entre 5 y 18 años enfrenta obstáculos económicos para mantener a sus hijos en actividades deportivas.

El estudio desmonta además uno de los principales estereotipos asociados a este problema, y es que no afecta únicamente a situaciones de pobreza severa.

De hecho, la mayoría de familias afectadas pertenece a clases medias y medias-bajas. Pues, el deporte deja de ser sostenible cuando su coste supera entre el 5% y el 10% del presupuesto familiar, un umbral en el que se encontraba el 59,7% de quienes terminaron dejándolo atrás.

El informe muestra cómo el problema no depende necesariamente de cuotas elevadas, dado que las familias cuyos hijos lo abandonaron pagaban de media 66 euros mensuales, frente a los 72,5 euros de quienes todavía continúan practicándolo. De ahí que la diferencia esté en el peso relativo del gasto dentro de economías domésticas cada vez más ajustadas.

En concreto, la mayoría de abandonos se produjo incluso en actividades relativamente económicas, y es que el 66% de quienes lo dejaron pagaban 50 euros al mes o menos.

Los hogares monoparentales representan el 28% de las familias afectadas.

Los hogares monoparentales representan el 28% de las familias afectadas. iStock

¿Las consecuencias? El 44% de las familias cuyos hijos abandonaron reconoce que el gasto deportivo competía directamente con necesidades básicas del hogar. Además, un 34% admite sentir frustración o incomodidad por no poder ofrecer a sus hijos las mismas oportunidades que otras familias sí pueden permitirse.

En ese sentido, los perfiles más afectados están claramente definidos. Los hogares monoparentales representan el 28% de las familias afectadas, pese a constituir solo el 20% de la muestra total. También sobresalen los hogares con un único ingreso, y es que más de la mitad de quienes encuentran barreras económicas dependen de un solo salario.

Pero el informe también revela que la exclusión deportiva no afecta igual a niños y niñas. De hecho, se produce de formas completamente distintas.

En datos

En el caso de las niñas, la barrera aparece antes incluso de entrar en el sistema deportivo. De ahí que el estudio estime que unas 541.000 familias nunca pudieron practicar deporte en equipo, lo que representa el 59% de todos los menores que jamás llegaron a iniciarse.

"El precio es la primera barrera para el 40% de las niñas que nunca pudieron empezar, frente al 16,6% de los chicos", señala el informe. A ello se suma el coste del equipamiento específico, mencionando 13 veces más por encima que por los niños.

La explicación está también en el tipo de deportes que ellas demandan y en la falta de infraestructura pública accesible.

Mientras el fútbol dispone de campos municipales en prácticamente todos los barrios, disciplinas como gimnasia, natación o deportes de raqueta requieren instalaciones especializadas mucho menos presentes en zonas con menor renta.

La diferencia aparece reflejada en las preferencias deportivas. Entre las niñas que nunca pudieron practicar, el 43,8% habría elegido gimnasia y el 17% natación. Entre las que sí practican actualmente, las actividades están mucho más repartidas: gimnasia (17%), natación (16%) y baloncesto (12%).

El transporte se convierte además en otro obstáculo decisivo. El 20,9% de las niñas cita los desplazamientos como barrera para practicarlo, una cifra que alcanza el 40,7% entre las menores de 12 años.

Los chicos, en cambio, viven otro tipo de exclusión. Ellos sí acceden al deporte con mayor facilidad, pero el sistema competitivo termina expulsando a muchos. El 43% de quienes abandonaron señala problemas de adaptación al equipo, presión competitiva o sensación de no estar al nivel exigido.

La situación se intensifica con la edad. Entre los mayores de 12 años, el 47,7% sitúa la adaptación al equipo como principal motivo de abandono, frente al 28,4% de las chicas. Además, ellos reportan más conflictos con compañeros: un 11,8% frente al 3,4% de las niñas.

El 20,9% de las niñas cita los desplazamientos como barrera para practicar deporte.

El 20,9% de las niñas cita los desplazamientos como barrera para practicar deporte. iStock

Las consecuencias de esta exclusión deportiva aparecen reflejadas también en la salud y el bienestar de los menores. El 42,1% de las chicas que dejaron el deporte percibe una reducción significativa de su actividad física, frente al 32,7% de los chicos.

El impacto emocional también es especialmente visible entre ellas. Un 15,7% reconoce una peor autoestima tras abandonar la práctica deportiva, más del doble que entre los niños.

En paralelo, uno de cada cinco menores que dejó el deporte afirma haber reducido sus espacios de socialización. Además, un 5% relaciona el abandono con un peor rendimiento escolar. Entre los chicos que nunca llegaron a practicar, el 17,7% pasa más tiempo sin supervisión adulta.

El impacto

El estudio pone además el foco en un fallo estructural del sistema de ayudas públicas. Y es que el 93,5% de las familias que ya abandonaron el deporte no recibió ningún tipo de apoyo institucional.

Las ayudas existentes —becas municipales, descuentos o reducciones de cuota— llegan fundamentalmente a quienes aún permanecen dentro del sistema, pero apenas alcanzan a quienes están cerca de abandonarlo o ya han quedado fuera.

En ese escenario trabaja Tod@s Juegan, organización impulsora del estudio, que centra su actividad precisamente en combatir las barreras detectadas por la investigación.

La entidad facilita acceso a distintos deportes más allá del fútbol, acompaña a menores en desplazamientos y realiza seguimiento emocional de la integración de cada niño o niña en los clubes deportivos.

El problema, además, trasciende las fronteras españolas. La exclusión deportiva infantil ya aparece reconocida en indicadores europeos de pobreza y privación. El informe AROPE 2025 incluye la imposibilidad de acceder regularmente a actividades deportivas o culturales como indicador de carencia material severa en la infancia.

Otros estudios refuerzan la tendencia. El informe PASOS 2022-2025 documenta que los menores de entornos desfavorecidos realizan 23 minutos menos de actividad física diaria y acumulan 70 minutos más de tiempo de pantalla entre semana respecto a quienes viven en contextos más favorecidos.

Mientras tanto, la Encuesta de Presupuestos Familiares del INE refleja que el gasto medio anual de los hogares españoles en recreación, deporte y cultura asciende ya a 1.692 euros. Y un 36,2% de las familias reconoce no poder afrontar gastos imprevistos.