'La reserva', de Pablo Pérez Lombardini.

'La reserva', de Pablo Pérez Lombardini. Cedida

Historias

Vuelve el Festival de Cines del Sur de Granada, el certamen que te permite ver que "todos reímos con las mismas cosas"

Tras ocho años de ausencia, regresa programando el cine que denuncia o cuenta las historias de África, Asia y América Latina desconocidas en España.

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Una guardabosques lucha en solitario —y en blanco y negro— contra la tala de los madereros ilegales en la actualidad. En Chile, en 1973, dos niños encuentran la libertad en el refugio más inesperado: la embajada argentina donde acogen a sus padres, activistas que huyen de Pinochet.

Un joven colectivo artístico nigeriano crea películas de ciencia ficción DIY con equipo casero, documentando sus vidas mientras exploran realidades alternativas fantásticas.

Si el cine estadounidense ha exportado su cultura hasta el punto de que la tenemos como la "normal" o por defecto, y el español ha abierto las puertas a la nuestra en todas partes del mundo, hay otras historias, la de los cines que no lo tienen tan fácil para ser distribuidos más allá de sus fronteras, ni siquiera en la época del digital, Netflix y todo lo demás.

El Festival de Cines del Sur de Granada, un certamen único en España, ha regresado tras ocho años de ausencia a la ciudad nazarí. Con la mano de la Puerta de la Justicia de la Alhambra como símbolo —la leyenda dice que si alcanza la llave esculpida sobre ella, será el fin del mundo, puesto que aún no la tiene, nos queda vida por delante—, este certamen vuelve a reunir el cine de África, Asia o América Latina que de otro modo no llegaría a España o Europa en una sola programación.

José Sánchez Montes, director del Festival —y de películas como Cante Jondo. Granada 1922 o La Alhambra en juego—, explica que esta 12ª edición aporta "la sensación de plaza del pueblo".

Del 17 al 24 de julio, será literal en tanto que en esos días los cines al aire libre toman el centro de la ciudad nazarí, con emplazamientos como la Plaza de las Pasiegas, junto a la Catedral.

"Somos un evento en el que se encuentra gente de distintos barrios, aunque sean continentes, y aportamos una visión panorámica de lo desconocido", señala el cineasta. "Es un cine que te permite viajar sin tener que coger un avión y que te permite conocer a gente, a realidades y paisajes que normalmente no tendría oportunidad de verlo y protagonizado por los que viven allí, tanto por los cineastas que viven allí como por los actores".

José Sánchez Montes.

José Sánchez Montes. Cedida

Para él, una seña de identidad del festival que es enseña "que todos sentimos, sufrimos y nos reímos con las mismas cosas".

Si Cannes entrega la Palma y Berlín el Oso, el premio en el certamen granadino es la Alhambra de Oro, que junto al Premio del Público son los dos principales galardones a los que aspiran las películas de Sección Oficial.

Este año competirán la mexicana La reserva, de Pablo Pérez Lombardini; la brasileña As Vitrines, de Flávia Castro; la turca Early Winter, de Özcan Alper; la tunecina Exile, de Mehdi Hmili; la china The Sun Rises on Us All, de Cai Shangjun; la nigeriana Crocodile, de Pietra Brettkelly, y la surcoreana Funky Freaky Freaks, de Han Chang-lok.

La principal novedad en este regreso es la sección Llaves del Sur, ligada a la candidatura de la Ciudad de Granada a Capital Europea de la Cultura en 2031. Se trata de películas de los últimos dos años, 2025 y el actual 2026, que son coproducciones entre países europeos y otros del sur global, los tres continentes a los que la ciudad abre sus puertas con el certamen.

Por su parte, la película de inauguración será Para vivir. El implacable tiempo de Pablo Milanés, dirigido por el hijo adoptivo del propio Milanés, Fabien Pisani.

Cine del Sur, cine de actualidad

En 2011, con el 15M todavía en las plazas españolas, el Festival de Cines del Sur fue el primero en traer a España películas sobre la Primavera Árabe en países como Egipto o Túnez, o en fechas cercanas los policiales que reflejaban el movimiento por la liberación de la mujer en la India.

Para Sánchez Montes reflejar la actualidad del mundo es parte de la programación de Cines del Sur de forma natural. "En las cuatro últimas ediciones organizamos charlas y debates a partir de películas sobre conflictos de actualidad y esa idea se mantiene ahora", explica.

"No podemos ser ajenos al mundo", añade. "Vamos a tener películas sobre la cuestión ecológica, sobre la situación de la mujer en países musulmanes, sobre conflictos y guerras en diferentes partes del mundo", desarrolla. "Yo creo que estamos obligados, y siempre nos estamos sentido así".

Más allá de todas las consideraciones culturales y/o activistas que se quieran analizar, y que son reales, Cines del Sur tiene un componente industrial, o de negocios, si se quiere decir así. Como todos los festivales, se llamen Cannes o Ourense, en ellos las películas por rodar buscan inversores y las ya rodadas, distribuidoras que las pongan en la cartelera.

En el caso del certamen granadino, títulos de América Latina, África o Asia que no tendrían hueco en el mercado español de otra manera pueden ganarse una oportunidad comercial. "Es una tarea que siempre hemos querido cumplir", señala Sánchez Montes.

En la historia del festival está como en su primera edición, en 2006, se otorgó la Alhambra de Oro a Crossing the Dust, una película del director iraquí Shawkat Amin Korki. Gracias a ello, la cinta logró su primer contrato de distribución internacional, y el cineasta tuvo la oportunidad de financiar su siguiente proyecto.

Cartel de la película 'Para vivir'.

Cartel de la película 'Para vivir'. Cedida

El director cree que los resultados "se verán el año que viene, porque ahora mismo estamos arrancando de nuevo. Pero en la siguiente edición ya tendremos músculo para reunir a más editores y confiemos en recuperar el pulso".

La 12ª edición de Cines del Sur se produce en un contexto diferente. Hace ocho años, antes de la pandemia, el peso del streaming y las plataformas no eran tan grande en el mundo del cine. El objetivo en 2027 será sumarlas al proyecto, de manera que haya películas que quizás no encuentren quién las programe en un cine comercial, pero podrán tener un recorrido online.

El salto digital y la necesidad de la coproducción son los dos cambios de la industria cultural que Sánchez Montes ha querido recoger: "Sé por mi propia experiencia lo complicado que es producir cine de forma local, hace falta elaborar alianzas, encontrar recursos. Al final el cine es universal y encontrar coproducciones con cierta facilidad ayuda a que todos los países tengan voz propia".