La vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico de España, Sara Aagesen, habla con la ministra de Política Climática y Crecimiento Verde de Países Bajos, Stientje van Veldhoven.

La vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico de España, Sara Aagesen, habla con la ministra de Política Climática y Crecimiento Verde de Países Bajos, Stientje van Veldhoven. Ricardo Maldonado Rozo EFE

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La cumbre de Santa Marta marca un cambio de fase: "Más de 50 gobiernos sitúan la salida de los fósiles en el centro"

La primera conferencia internacional sobre la transición energética concluye con avances políticos, presión social creciente y un reto pendiente.

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La I Conferencia Internacional para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles ha cerrado en Santa Marta (Colombia) con un balance ambivalente.

Por un lado, se ha producido el nacimiento de un proceso político internacional específico para planificar la salida del petróleo, el gas y el carbón, junto con la creación de un panel científico global y el compromiso de dar continuidad a este foro en 2027.

En ese sentido, todo son aspectos en positivo, sobre todo si tenemos en cuenta la situación geopolítica actual. Sin embargo, sin el instrumento vinculante que gran parte de la comunidad internacional reclama con urgencia, estas acciones corren el riesgo de quedarse en papel mojado.

Durante seis días, más de 50 países, miles de delegados y centenares de organizaciones han abordado una cuestión que había quedado diluida en otras negociaciones climáticas.

Según datos recogidos por Ecologistas en Acción, el encuentro ha intentado responder a "cómo planificar, financiar y ejecutar la salida ordenada" de los combustibles fósiles, un vacío que el Acuerdo de París no ha logrado cubrir.

En ese sentido, el principal avance institucional ha sido la creación de un panel científico internacional para orientar esta transición, liderado por el investigador Johan Rockström.

Este órgano, según informó EuropaPress a partir del Ministerio de Ambiente colombiano, buscará desarrollar hojas de ruta alineadas con el límite de 1,5 grados y abordar las barreras "legales, financieras y políticas" que frenan la descarbonización.

Rueda de prensa durante la primera Conferencia para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles, en la que se anunció que el Panel Científico para la Transición Energética Global tendrá como sede la Universidad de Sao Paulo.

Rueda de prensa durante la primera Conferencia para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles, en la que se anunció que el Panel Científico para la Transición Energética Global tendrá como sede la Universidad de Sao Paulo. Ricardo Maldonado Rozo EFE

A ello se suma el reconocimiento político de la necesidad de un nuevo instrumento internacional que regule la producción de combustibles fósiles. Sin embargo, este reconocimiento no se ha traducido en un calendario ni en obligaciones concretas, lo que ha generado una reacción contenida entre organizaciones ecologistas.

En esa línea, Irene Rubiera, de Ecologistas en Acción, se ha mostrado tajante al afirmar que "la única opción coherente con el derecho climático internacional [....] es adoptar un instrumento vinculante que mantenga los fósiles en el subsuelo". Una posición que conecta con la creciente presión para que la diplomacia climática avance hacia compromisos obligatorios.

El anuncio de una segunda conferencia en Tuvalu, coorganizada con Irlanda, ha sido interpretado como un intento de consolidar este nuevo espacio político fuera de los límites tradicionales de la Convención Marco de Naciones Unidas.

Además, desde la Alianza por el Clima valoran esta continuidad como un paso necesario frente a los intentos de "reducir el debate a una mera recogida de impresiones".

De hecho, Philippine Ménager, de ECODES, sintetizó el momento al señalar que "Santa Marta marca un cambio de fase: más de 50 gobiernos sitúan la salida de los combustibles fósiles al centro de la agenda global".

Sin embargo, advirtió que el desafío inmediato pasa por "convertir este impulso en políticas justas y sostener el impulso hasta la COP 31".

El papel de España ha sido especialmente visible en este contexto. La vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen, participó activamente en los debates y defendió la transición energética como una cuestión estratégica.

Incluso, en declaraciones recogidas por EFE, aseguró que "avanzar en la transición es avanzar en soberanía, es reducir la dependencia, es evitar que haya nuevas guerras fósiles en el futuro".

Aagesen insistió en que el encuentro ha dado "pasos concretos", destacando la creación de grupos de trabajo sobre financiación, comercio y hojas de ruta para el abandono progresivo de los combustibles fósiles. También subrayó el valor político del proceso, afirmando que "la energía está en manos de todos".

En paralelo, España y Colombia aprovecharon el marco de la conferencia para renovar su Memorando de Entendimiento en transición energética, según informó el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO).

La vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico de España, Sara Aagesen, y el ministro de Minas de Colombia, Edwin Palma, posan con los documentos de la prórroga por tres años de un memorando de entendimiento para la transición energética justa y la descarbonización del sector energético.

La vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico de España, Sara Aagesen, y el ministro de Minas de Colombia, Edwin Palma, posan con los documentos de la prórroga por tres años de un memorando de entendimiento para la transición energética justa y la descarbonización del sector energético. Ricardo Maldonado Rozo EFE

De este modo, el acuerdo refuerza la cooperación en energías renovables, movilidad sostenible y financiación climática, consolidando una alianza bilateral en descarbonización.

Ester Galende, de la Campaña del Tratado de Combustibles Fósiles, interpretó este contexto como una señal inequívoca de cambio: "La transición más allá de los combustibles fósiles es inevitable".

No obstante, subrayó que el reto ahora es "garantizar que este impulso se traduce en un mecanismo vinculante para eliminar de manera gradual y equitativa la extracción".

Presión civil

El impulso político de Santa Marta ha estado acompañado por una movilización social sin precedentes.

La Cumbre de los Pueblos, celebrada en paralelo, reunió a comunidades indígenas, organizaciones internacionales y movimientos sociales que reclamaron justicia climática y responsabilidad histórica.

Según Ecologistas en Acción, esta conferencia aprobó una declaración que vincula la crisis climática con "el capitalismo, el colonialismo y el militarismo", exigiendo que los países del Norte Global asuman su deuda ecológica.

En las calles, cientos de personas marcharon bajo el lema 'Futuro libre de combustibles fósiles', evidenciando la presión ciudadana sobre los gobiernos.

Marina Gros Breto, portavoz de Gas No Es Solución, resumió el sentir de esta movilización al afirmar que "la salida de los combustibles fósiles no es opcional".

Añadió que el debate ya no es si se abandona este modelo, sino "cómo se hace justa" la transición y "cómo se avanza rápido frente a bloqueadores y negacionismo".

Un proceso abierto

Pese a los avances, el balance final deja claro que Santa Marta ha sido el inicio de un camino más que su culminación.

Javier Andaluz, de Alianza por el Clima, destacó que "esta conferencia puede ser el primer paso", pero insistió en la necesidad de "un compromiso político real y valiente".

En la misma línea, desde Gas No Es Solución se advierte que el éxito dependerá de que los compromisos no "se evaporen en el camino".

La activista medioambiental de Puerto Wilches y Premio Ambiental Goldman, Yubelis Morales, habla en una foro de la Primera Conferencia para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles este martes, en Santa Marta (Colombia).

La activista medioambiental de Puerto Wilches y Premio Ambiental Goldman, Yubelis Morales, habla en una foro de la Primera Conferencia para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles este martes, en Santa Marta (Colombia). Ricardo Maldonado Rozo Cedida

Y es que la ausencia de un marco vinculante, la falta de financiación concreta y la resistencia de países productores siguen siendo obstáculos clave.

Aun así, el mensaje político que emerge de Santa Marta es fundamental. Como señaló Ester Galende, el proceso iniciado en la ciudad colombiana "equipara la diplomacia con la magnitud de la crisis climática".

Por ese motivo, la próxima cita en Tuvalu será el primer test para comprobar si este impulso logra transformarse en acciones concretas o queda diluido en la retórica internacional.