Vista aérea de un edificio moderno con equipos de generación de energía solar instalados en el tejado.

Vista aérea de un edificio moderno con equipos de generación de energía solar instalados en el tejado. iStock

Historias

La descarbonización de las viviendas españolas permitiría ahorrar 60.000 millones de euros hasta 2050

Un informe concluye que sustituir los sistemas de climatización basados en combustibles fósiles es más económico que mantener el modelo actual.

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La transformación energética del parque residencial español hacia sistemas de climatización renovables y viviendas más eficientes no solo es viable desde el punto de vista climático, sino también más rentable económicamente a largo plazo.

Así lo concluye la Memoria Económica elaborada por la Plataforma por la Descarbonización del Calor y el Frío, que estima que apostar por un escenario de descarbonización profunda del sector residencial permitiría ahorrar alrededor de 60.000 millones de euros hasta 2050 respecto a una trayectoria de transición más lenta.

El informe compara dos posibles escenarios para la evolución energética de los hogares españoles. El primero, denominado 'Cero Emisiones', plantea sustituir todos los sistemas de calefacción y agua caliente sanitaria por tecnologías renovables y eficientes, además de rehabilitar profundamente 9,7 millones de viviendas.

El segundo, el 'Tendencial', mantiene una senda más gradual de descarbonización acorde con los compromisos actuales. Según el análisis, el primero implica mayores inversiones iniciales pero menores costes operativos, mientras que el segundo resulta menos costoso a corto plazo pero más caro en el conjunto del periodo analizado.

En concreto, la transición hacia el escenario más ambicioso requeriría una inversión media anual de unos 20.000 millones de euros durante los próximos 25 años, aproximadamente la mitad destinada al cambio de equipos de climatización y agua caliente sanitaria y la otra mitad a mejorar la envolvente de los edificios.

Pese a la magnitud de la inversión, los autores sostienen que el balance final es positivo desde múltiples perspectivas. Pues, la rehabilitación energética del parque residencial permitiría reducir de forma significativa el consumo energético y las emisiones de gases de efecto invernadero, además de mejorar la calidad del aire, la salud de los ciudadanos y la seguridad energética del país.

Instalación de paneles solares en un techo.

Instalación de paneles solares en un techo. iStock

En términos cuantitativos, el escenario de descarbonización profunda supondría un 51,9% menos de consumo energético acumulado hasta 2050 y una reducción del 65 % de las emisiones de CO₂ frente al escenario tendencial.

La coordinadora de la Plataforma por la Descarbonización del Calor y el Frío, Isabela León, subraya que el análisis cuantifica por primera vez el impacto económico de esta transformación y asegura que demuestra que avanzar hacia sistemas de climatización y agua caliente renovables, acompañado de una rehabilitación ambiciosa del parque de viviendas es "imprescindible desde el punto de vista climático".

Al mismo tiempo, León afirma que esta renovación "resulta económicamente más eficiente a largo plazo que mantener el modelo actual basado en combustibles fósiles".

Crisis energética

El informe se publica en un contexto marcado por una creciente preocupación por la seguridad energética. Y es que la reciente escalada de tensiones geopolíticas en Oriente Próximo ha puesto de manifiesto, una vez más, la vulnerabilidad de los sistemas energéticos dependientes de combustibles fósiles y su impacto directo en los precios que pagan los hogares.

En España, además, esta situación se combina con un parque residencial envejecido y poco eficiente. Pues, casi el 70% de las viviendas principales cubren sus necesidades de climatización con sistemas basados en combustibles fósiles.

La transición energética del sector residencial también tiene implicaciones sociales relevantes. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el 17,6% de las familias no puede mantener su vivienda suficientemente caliente en invierno, mientras que aproximadamente un tercio de los hogares no logra mantener una temperatura adecuada durante el verano.

Además, el 17,2% de los hogares soporta un gasto energético desproporcionado respecto a sus ingresos.

En este contexto, la rehabilitación energética se presenta como una herramienta clave para combatir la pobreza energética. Motivo por el que Soledad Montero, responsable de energía de la Federación de Consumidores y Usuarios (CECU), señala que "la seguridad energética también empieza en casa".

Según explica, "ahorrar energía y ganar independencia es posible gracias a la rehabilitación energética de las viviendas y al uso de energías renovables en la climatización, una combinación que permite reducir drásticamente el consumo y mejorar el bienestar de los hogares".

Barreras a la transformación

No obstante, el ritmo actual de rehabilitación sigue lejos de los objetivos climáticos. De acuerdo con los datos del Consejo Superior de Colegios de Arquitectos de España (CSCAE), en 2025 se visaron 55.558 viviendas para gran rehabilitación, una cifra superior a la de años anteriores pero todavía distante de las 96.000 previstas para ese año en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) y muy lejos del objetivo de 300.000 viviendas rehabilitadas al año en 2030.

Las barreras administrativas y la falta de programas de ayudas accesibles continúan siendo uno de los principales obstáculos.

Tal y como muestra el Observatorio de la Rehabilitación Eléctrica de la Vivienda en España (OREVE), apenas un 10% de los propietarios que realizan obras de rehabilitación solicitan ayudas públicas, mientras que cerca del 38% de quienes habían considerado solicitarlas finalmente renuncian a hacerlo.

El informe también destaca el papel de tecnologías como las bombas de calor, consideradas clave para descarbonizar la climatización de los edificios. Aunque las ventas alcanzaron 227.524 unidades en 2025, un 14,9% más que el año anterior, su implantación sigue siendo insuficiente para cumplir los objetivos climáticos.

Para acelerar la transición, los autores proponen reforzar la regulación y consolidar un sistema estable de financiación público-privada. De acuerdo con sus estimaciones, el 61% de la inversión necesaria hasta 2050 correspondería al sector privado, mientras que el 39% restante debería proceder de fondos públicos, en buena parte destinados a hogares vulnerables.

María Manzano, portavoz de Fundación Renovables, considera que España tiene condiciones favorables para liderar esta transformación. Pues, afirma, "gracias a sus recursos naturales y a un sistema eléctrico con una elevada penetración de energías renovables, España se encuentra en una posición privilegiada para acelerar esta transición y consolidar un modelo energético competitivo y resiliente".

Asimismo, el informe advierte de que retrasar la acción podría encarecer la transición. Y es que la evidencia económica, concluyen sus autores, muestra que aplazar las inversiones o mantener políticas fragmentadas reduce los costes y los traslada al futuro, aumentando la carga económica tanto para los hogares como para las administraciones públicas.