Un grupo de estudiantes en un aula.

Un grupo de estudiantes en un aula. iStock

Historias

ECAP, la escuela gratuita para opositores que quiere combatir la desigualdad: "Nos arriesgamos a morir de éxito"

Se trata de una asociación de voluntarios que atiende a más de 5.700 aspirantes a funcionarios en 16 especialidades diferentes.

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"La mentalidad es: mis padres hicieron un sobreesfuerzo para que yo pudiera acceder a la plaza en la función pública y no querría hacérselo repetir ni a ellos ni nadie. Voy a ayudar a que otros lo tengan más fácil", explica Lucas Sánchez-Palencia, portavoz y profesor Escuela Ciudadana de Administración Pública (ECAP).

Con casi 6.000 alumnos de toda España, la ECAP es la primera academia de formación gratuita para opositores de nuestro país, una asociación sin ánimo de lucro, en la que todos sus profesores trabajan de manera gratuita en su tiempo libre y cuyo objetivo es ayudar a la igualdad de clase en el acceso al empleo público.

España tiene pocos funcionarios, más o menos la mitad que los países del norte de Europa (un 15,35% de empleados públicos frente al 30,1% de Noruega o el 28,2% de Suecia, entre las sociedades menos desiguales del mundo), les paga peor (o de forma muy desigual entre ayuntamientos, Estado y Comunidades Autónomas) y, a fecha de 2025, era la segunda economía avanzada con la media de más alta: un 47% por encima de los 55 años, con datos de la OCDE.

A esto se une lo que señalan desde ECAP: la desigualdad en el acceso. Aunque en los últimos años se han implantado programas para paliar la de género, sigue existiendo un sesgo de clase, sobre todo en las capas más altas de la administración, que tiene que ver con la duración de los procesos de oposiciones, la temporalidad (en el 28% cuando por ley debería ser del 8%) y las estabilizaciones tardía, según estudios de la Universidad del País Vasco.

La filosofía

El proyecto surgió precisamente de un grupo de opositores que, tras obtener su plaza, pensaron en que habrían necesitado algo como este proyecto para poder prepararlas sin esfuerzos familiares, gastos en academias que los tuvieron al límite y grandes cantidades de estrés.

En su web, la ECAP se presenta como "un instrumento de justicia social" que quiere combatir tres tipos de barreras: la económica (por "el coste de preparar oposiciones y a la incertidumbre prolongada de los procesos"), la sociocultural ("que afecta a quienes no cuentan con referentes o no se proyectan en la función pública") y la territorial ("el 51% de quienes se inscriben en la oposición al Cuerpo Superior de Administradores Civiles del Estado reside en Madrid").

Cuatro estudiantes jóvenes en una biblioteca.

Cuatro estudiantes jóvenes en una biblioteca. iStock

Parte de la filosofía que empuja a voluntarios como el propio Sánchez-Palencia es que "la Administración es un servicio público que se dirige a todos, y las personas que están dentro, en mayor o menor medida, ayudan a prestarlo y tienen poder de decisión en él. No todos son el ministro, pero pueden influir".

De esta manera, "si la Administración fuese más igualitaria y representase íntegramente a la sociedad, porque todo el mundo realmente pueda acceder a ella, redundaría en un mejor servicio público y, en general, un mejor país en el que vivir", concluye.

Cómo funciona

Actualmente en la ECAP hay 30 colaboradores "fijos", como Sánchez-Palencia, pero suman hasta 200 si se añaden a personas que participan en ayudar a preparar oposiciones de manera más puntual. La cifra realmente impresionante es la de alumnos: 5705 en el momento de cerrar esta entrevista.

En estos momentos, la ECAP ayuda a preparar hasta 16 oposiciones diferentes, la mayoría a través de clases magistrales online, aunque el objetivo es ir introduciendo cada vez más el presencial o el híbrido cuando disponen de locales.

La mayoría son de oposiciones de nivel A2 hacia abajo, pero el pequeño porcentaje, un 0,5%, que prepara las A1, las más complicadas, recibe atención personalizada, ya que sus exámenes son orales.

El proceso de ampliar oferta, por decirlo así, es complejo: "Hay oposiciones más generales que son más fáciles de preparar y más demandadas, pero las especializadas, tipo a organismos públicos de investigación o a la Seguridad Social, necesitan preparadores que controlen de ese temario específico", explica el funcionario.

Al ser un trabajo voluntario "dependemos de que aparezca alguien que se ofrezca, y tenemos que valorarlo en los grupos de trabajo", añade Sánchez-Palencia. "Nos arriesgamos a morir de éxito, así que se tiene en cuenta sobre todo que podamos controlar que cada curso que se abra tiene unas garantías". Pero "no podemos buscar específicamente a demanda, porque no damos abasto".

Hacer una propuesta es tan fácil como visitar la web de ECAP y ponerse en contacto con la asociación, aunque advierte que por la propia naturaleza del proyecto, no será algo automático.

Aun así, valoran la "generosidad" de todos los participantes. Si les preguntas qué oposición quieren abrir la siguiente "no responde a una planificación estratégica, será de la que haya preparadores voluntarios".

El portavoz valora que "al final, los temarios los hacemos nosotros como academia, con los colaboradores y preparadores, pero los alumnos tienen un papel fundamental, porque son los que lo usan, que es el feedback." "Lo típico de", añade, "oye, me he dado cuenta que el tema 10 tiene esto que está desactualizado porque han aprobado esta nueva ley o lo que sea".

Un retorno que espera que se traduzca en alumnos que pasen a profesores y garanticen el relevo de un proyecto que es "a cambio de nada, en el tiempo libre, la recompensa es el proyecto en sí".