Imagen de archivo del Parque Nacional Morne Trois Pitons, en Dominica.

Imagen de archivo del Parque Nacional Morne Trois Pitons, en Dominica. iStock

Historias

De postal, pero abrasadores: 5 lagos a temperatura extrema en los que la naturaleza hace del baño un reto imposible

En algunos de los rincones más inhóspitos, el planeta desafía sus propias leyes creando parajes tan idílicos como letales para el ser humano.

16 agosto, 2023 08:52

Los enclaves de agua dulce cuentan con una gran diversidad y constituyen una oportunidad para el ocio y la alimentación del ser humano. Sin embargo, sus aguas están ahora más calientes que nunca, según se documenta en la revista Nature, como consecuencia del aumento de temperaturas que trae consigo el cambio climático.

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Ya hace casi un lustro desde que la NASA confirmase que el agua de los lagos en todo el mundo se ha hecho más cálida desde 1985. Al menos, dos grados han subido en la temperatura superficial del agua de los 167 lagos que sus investigadores midieron mediante el uso de satélites. 

Desde entonces, la situación no ha hecho más que agravarse, a través de ligeros calentamientos que, progresivamente, se convierten en motivo suficiente para desatar la aparición de especies no autóctonas y otros fenómenos susceptibles de alterar el equilibrio natural de estos espacios.

En contraste con esto, también existen otros lugares del mundo —muchos de ellos inhóspitos— en los que la propia naturaleza se encarga de desafiar los esquemas del mundo subacuático, dando lugar a la creación de lagos que, tras su apariencia idílica, esconden una trampa potencialmente mortal para cualquier bañista que se sumerja en ellos.

1. Lago Boiling (Dominica)

En el podio de las aguas más templadas —y también peligrosas del mundo— se encuentra esta fumarola sumergida en los alrededores de la ciudad de Roseau. Con unas temperaturas que superan los 90º C, el enclave constituye toda una rareza geotérmica capaz de acabar con la vida de cualquier ser humano que se atreva a bañarse en él.

Lago hirviendo en el Parque Nacional Morne Trois Pitons de Dominica.

Lago hirviendo en el Parque Nacional Morne Trois Pitons de Dominica. iStock

La razón detrás de las extremas temperaturas en este lugar reside en la actividad volcánica de la zona. La primera vez que se registró este fenómeno natural fue en el año 1875, cuando una dupla de botánicos ingleses registró que este podría encontrarse a más de 60 metros de profundidad. También midieron la temperatura del agua de sus orillas, si bien no lo hicieron en la zona central, donde el lago está activamente hirviendo

Situado en el Parque Nacional Morne Trois Pitons, este es un atractivo para muchos turistas que cada año acuden hasta él atraídos por el color de sus aguas burbujeantes. Estas se caracterizan por tener un tono grisáceo y normalmente están cubiertas por una gran nube de vapor, consecuencia del choque térmico que se produce al contacto de la superficie con el exterior. 

2. Desierto del Lut (Irán)

A 130 kilómetros de Teherán se localiza uno de los parajes más inhóspitos del mundo. Su nombre en persa [Dash-e-Loot] se traduciría al castellano como algo parecido al "desierto del vacío". Se sitúa al suroeste de país, es considerado el punto más cálido de la Tierra y forma parte del Patrimonio de la Humanidad declarado por la UNESCO.

Imagen de archivo de los lagos de agua salada en el desierto del Lut.

Imagen de archivo de los lagos de agua salada en el desierto del Lut. iStock

Aunque este desierto invita a pensar que cualquier posibilidad de vida en él es inviable debido a los más de 70º C que alcanza durante la temporada estival varias expediciones científicas han podido observar vida animal e incluso agua en él.

Pese a ser una de las regiones más secas del mundo, con menos de 30 milímetros de precipitación anuales, este enclave alberga varios lagos salados que, por el calor abrasador que emerge de ellos, llegan a ser trampas mortíferas para las aves migratorias que buscan hidratarse en sus aguas. 

3. Lago Natron (Tanzania)

Viajando hacia África, este lago emerge en el valle del Rift como un verdadero crisol. Con temperaturas que pueden superar los 60º C —y un pH alcalino de entre 9 y 10,5—, podemos confirmar que morir no resulta una tarea complicada al sumergirse en las profundidades del Natron.

Flamencos enanos en el lago Natron.

Flamencos enanos en el lago Natron. iStock

Debe su nombre a la sustancia utilizada para secar a las momias del antiguo Egipto. Sus condiciones son extremas hasta el punto de que solo los Masáis y ciertas especies de flamencos son capaces de disfrutar de la escasa y remota vida que ofrece este lugar.

Muchos lo conocen también como el lago petrificante debido a la ceniza volcánica que llega a sus aguas desde el estratovolcán OI Doinyo Lengai. Esta, al fusionarse con los elevados niveles de carbonato en sodio que contiene en su interior, crea una composición capaz de convertir en piedra a aquel que cae en él. También es característico el rojo intenso de sus aguas, teñidas por la proliferación de algas. 

4. Lago Kuril (Rusia)

También compite con ellos este enclave situado en la península de Kamchatka. En concreto, en la cresta de las Kuriles de la isla Kunashir. Pese a que la última erupción de este volcán se documentó hace casi dos siglos, su actividad se remite incluso al Cuaternario tardío, según el registro de cenizas en sus aguas profundas analizado por investigadores de la Universidad de Oregón

Caldera del volcán Golovnin, isla de Kunashir.

Caldera del volcán Golovnin, isla de Kunashir. iStock

Este alberga en su caldera dos lagos. En uno, el agua es caliente, y el otro toma el nombre de lago hirviente por razones que, en realidad, sí hay que explicar. El mito que ha nacido en torno al lago Kuril hace que muchos turistas se acerquen guiados por la curiosidad de ver si sus aguas realmente se encuentran en ebullición. No lo hacen, excepto al pie del cono volcánico donde se encuentran las fumarolas. 

5. Lago Frying Pan (Nueva Zelanda)

El área circundante del Monte Tarawera, en el Valle Volcánico de Waimangu, es un espectáculo para la vista, con una topografía que refleja la actividad geológica constante que ha dado forma a la región neozelandesa. En ella, se encuentra un sistema hidrotermal conocido por su sorprendente calidez.

Lago 'Frying Pan' en el valle volcánico de Waimangu.

Lago 'Frying Pan' en el valle volcánico de Waimangu. Wikipedia

El lago Frying Pan tiene 200.000 metros cúbicos de aguas cuyas temperaturas oscilan entre los 55º C y los 60º C, por lo que suele encontrarse envuelto por nubes de vapor. La fuente de su calor proviene de una intrincada red de aguas termales subterráneas que se filtran hacia el lago desde las profundidades de la Tierra. 

En sus alrededores, manantiales, piscinas naturales y géiseres completan una postal a la que diariamente llegan grupos de turistas cámara en mano para capturar la belleza de este singular paraje.

[Un recorrido por las ciudades balneario de Europa para disfrutar de las aguas termales]

Mientras, en Europa...

En el viejo continente, aún no se ha llegado a un acuerdo en torno a cuál es el lago con las temperaturas más cálidas. Hay quien dice que este se sitúa en Serbia, otros apuestan por la región geotérmica de Islandia, donde es posible bañarse con vistas a las espectaculares auroras boreales.

Conectados con el resto del país por un angosto istmo de tierra, los Fiordos del Oeste forman parte de un paraje de ensueño en el que solo un 2% de los irlandeses tienen el privilegio de vivir. Recorriendo sus paisajes, uno puede descender hasta sus piscinas de roca natural, con aguas calientes en contraste con el frío del Atlántico Norte.

Imagen de archivo de bañistas en un lago termal en los Fiordos islandeses.

Imagen de archivo de bañistas en un lago termal en los Fiordos islandeses. iStock

Curiosamente, sus aguas también compiten con las de los baños termales de Pallarés, en Catalayud, donde los bañistas pueden disfrutar de un cálido chapuzón a 32º C, al tiempo que aprovechan sus propiedades medicinales para aliviar dolencias y desconectar del estrés.