La doctora Marta Sánchez-Dehesa, jefa de Ginecología y Obstetricia en HM IMI Toledo.
Sánchez-Dehesa, ginecóloga: "Una mujer con la menopausia no tiene por qué sentirse mayor ni renunciar al sexo por dolor"
La jefa de Ginecología de HM IMI Toledo advierte de que la sequedad vaginal, la pérdida de deseo y la incontinencia no deben normalizarse.
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"Una mujer con la menopausia no tiene por qué sentirse una señora mayor". Marta Sánchez-Dehesa, directora médica y jefa de Ginecología de HM IMI Toledo, resume así el cambio en la forma de vivir la menopausia. Una etapa que puede afectar al sueño, al estado de ánimo y a la salud sexual, pero que no debería obligar a las mujeres a convivir con molestias ni a renunciar a las relaciones sexuales por dolor.
"La mujer ahora está más empoderada y quiere seguir teniendo sexo con su marido, no tener dolor en estas relaciones sexuales y seguir estando bien", explica la especialista en una entrevista con EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha.
La sequedad vaginal, la pérdida de deseo o la incontinencia son algunos de los síntomas que pueden afectar a la calidad de vida durante esta etapa y que, sin embargo, no siempre se relacionan con la menopausia.
La doctora Marta Sánchez-Dehesa en una entrevista con EL ESPAÑOL CLM.
La dimensión de esta etapa ayuda a entender la importancia de ofrecer información y atención médica. La Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM) y el Foro Español de Pacientes calculan que casi ocho millones de mujeres se encuentran en el periodo del climaterio en España.
Con motivo del Día Mundial de la Menopausia, que se conmemora este domingo, 18 de octubre, Sánchez-Dehesa ofrecerá ese mismo día una charla online dirigida a pacientes para abordar esta etapa y resolver dudas sobre los cambios que experimenta el organismo. Aunque la menopausia ha dejado de ser un tema tan silenciado como hace años, todavía persisten dudas sobre cómo afrontar sus efectos y qué tratamientos pueden ayudar.
Mucho más que sofocos
La menopausia continúa asociándose principalmente a los sofocos y al final de la menstruación, pese a que sus efectos pueden ir mucho más allá. El insomnio, la irritabilidad, la apatía y la llamada niebla mental también pueden aparecer durante la transición hormonal, junto a la sequedad vaginal, el dolor en las relaciones sexuales y la pérdida de deseo.
"El sofoco es el síntoma más frecuente y conocido, pero, aunque es muy incómodo, para mí no es lo peor que ocurre con la menopausia", explica Sánchez-Dehesa. En su opinión, las dificultades para dormir o concentrarse pueden resultar especialmente limitantes cuando afectan al día a día y repercuten en el trabajo, las relaciones personales o el estado de ánimo.
Entrevista con la doctora Marta Sánchez-Dehesa en el HM IMI Toledo.
Además, los cambios hormonales no deben abordarse únicamente desde el alivio de las molestias inmediatas. La salud cardiovascular y la prevención de la osteoporosis también requieren atención, ya que el cuidado de los huesos y la conservación de la masa muscular resultan importantes para mantener la movilidad y la autonomía a medida que pasan los años.
La menopausia se confirma después de doce meses consecutivos sin menstruación, pero los cambios hormonales comienzan antes, durante la perimenopausia. Por eso, algunos síntomas pueden aparecer cuando la mujer todavía tiene la regla y confundirse con el estrés cotidiano o con otras circunstancias de su vida.
Problemas de abastecimiento
La especialista defiende que no todas las mujeres necesitan el mismo tratamiento y que la decisión debe tomarse de forma individualizada. La terapia hormonal puede ayudar a aliviar determinados síntomas, pero también existen alternativas no hormonales para quienes no pueden o no desean recurrir a ella. La indicación depende de factores como los síntomas, los antecedentes y los posibles riesgos y beneficios en cada caso.
La percepción sobre estos tratamientos ha cambiado con el tiempo. Sánchez-Dehesa recuerda el impacto que tuvo la difusión de los resultados del estudio Women's Health Initiative (WHI), en 2002, sobre los riesgos de determinadas terapias hormonales. La preocupación que generaron contribuyó a reducir su utilización y a que muchas mujeres dejaran de recibirlas.
Entrevista en HM IMI Toledo.
La especialista insiste en que no se debe generalizar a partir de aquellos resultados: es necesario valorar las circunstancias de cada paciente y decidir con información médica, sin presentar la terapia hormonal como una solución universal ni descartarla de antemano.
A esta situación se suma el desabastecimiento de algunos medicamentos empleados para tratar los síntomas de la menopausia. La ginecóloga explica que los profesionales han tenido que buscar alternativas y adaptar las pautas de algunas pacientes para que la falta de un producto no interrumpa su atención.
Según la información que maneja, esperaba una recuperación progresiva del suministro de determinados fármacos entre noviembre y diciembre, aunque no de todos.
En cualquier caso, recalca que las pacientes no deben modificar ni abandonar un tratamiento por su cuenta si no encuentran su medicamento. Lo adecuado es consultar con el profesional que lo ha indicado para valorar las alternativas disponibles y mantener el seguimiento médico, con controles ginecológicos y las revisiones que correspondan a cada mujer.
Suplementos con cabeza
El interés por aliviar los síntomas de la menopausia también ha llevado a algunas mujeres a recurrir a suplementos alimenticios como el magnesio, el colágeno o la ashwagandha.
Sin embargo, incorporar varios productos a la rutina sin saber si son necesarios o qué beneficios pueden aportar no siempre es la mejor opción. Marta Sánchez-Dehesa insiste en que su consumo debe responder a las necesidades de cada paciente y contar con orientación profesional.
"El otro día vino una paciente a consulta con nueve o diez cosas y no tenía ningún sentido lo que estaba tomando", relata la ginecóloga. La anécdota ilustra, a su juicio, la importancia de revisar qué productos se consumen y con qué objetivo, en lugar de acumular suplementos en busca de una solución para las molestias asociadas a esta etapa.
Doctora Marta Sánchez-Dehesa a las puertas del HM IMI Toledo.
La especialista matiza que no todos estos productos carecen de utilidad. "Hay suplementos muy buenos, pero yo creo que siempre con supervisión médica", afirma. La clave está en valorar cada caso, ya que las necesidades varían de una mujer a otra y tomar más productos no significa necesariamente obtener mejores resultados.
Además, los suplementos no deben sustituir una valoración médica cuando los síntomas afectan al descanso, al estado de ánimo o a la salud sexual. La menopausia cuenta con distintas alternativas de tratamiento, tanto hormonales como no hormonales, cuya conveniencia debe estudiarse de forma individualizada en función de los síntomas, los antecedentes médicos y las circunstancias de cada mujer.
Para Sánchez-Dehesa, el objetivo es que las mujeres dispongan de información fiable y encuentren soluciones adecuadas para mantener su calidad de vida, sin recurrir a productos por recomendación de terceros ni asumir que tienen que convivir con las molestias propias de esta etapa.
Prevenir desde los 40 años
Uno de los errores es esperar a que los síntomas sean muy intensos para empezar a prestar atención a la salud. "Hay que mirar a una mujer desde los 40 para que su vida a los 80 sea muy buena", defiende.
La prevención pasa por valorar los cambios hormonales, pero también por mantener hábitos saludables que ayuden a cuidar el organismo a largo plazo. La ginecóloga recomienda realizar ejercicio de fuerza al menos dos veces por semana, además de prestar atención a la alimentación y mantener una vida activa.
La conservación de la masa muscular y la salud ósea son dos de los objetivos de estas medidas. La pérdida de músculo asociada al envejecimiento puede repercutir en la movilidad y la autonomía en etapas posteriores, mientras que la prevención de la osteoporosis resulta clave para reducir sus consecuencias. Por eso, considera que el objetivo no debe ser únicamente aliviar los sofocos, sino cuidar la salud de la mujer durante las décadas posteriores a la menopausia.