Alberto Molero durante la lectura del pregón.

Alberto Molero durante la lectura del pregón. Ayuntamiento de Los Yébenes (Toledo).

Toledo

El periodista Alberto Molero emociona a Los Yébenes con su pregón: "Empieza la semana más especial del año"

El redactor de EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha abre las fiestas en honor a la Virgen de Finibusterre.

Más información: Los Yébenes prepara unas fiestas "para vivir en la calle", repletas de música, tradición y una singular pólvora

Julia Toledano
Publicada

Hay regresos a casa que son especiales. Alberto Molero volvió este jueves a Los Yébenes (Toledo) para ponerse ante sus vecinos en un lugar muy distinto al que acostumbra a ocupar: el del pregonero que abre las fiestas de su pueblo.

Rodeado de su familia y sus amigos y con buena parte de sus recuerdos asomando durante el discurso, el periodista de EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha reivindicó sus raíces yebenosas, agradeció los valores recibidos de sus padres y animó a sus vecinos a disfrutar de unos días "de hermandad, reencuentros, diversión y también devoción a la Virgen de Finibusterre".

A sus 42 años, Molero reconoció que la elección le había sorprendido. "Todavía hoy no sé muy bien qué he hecho para estar aquí arriba", bromeó ante los vecinos, antes de agradecer al alcalde, Jesús Pérez, que hubiera pensado en él para abrir las celebraciones.

"Gracias por acordarte de este humilde periodista que, si algo lleva a gala, es el amor por el pueblo en el que nació y en el que se crió", afirmó.

Y desde ahí comenzó un viaje a su infancia. A aquel niño que jugaba en el mismo lugar desde el que ahora pronunciaba el pregón, al que alguna vez se le escapaba la pelota hasta el balcón de la panadería o que aprendió a tocar el saxofón para acabar formando parte de la banda municipal.

"Quién iba a decir que algún día estaría aquí, frente a todo el pueblo, representando sobre todo el orgullo de ser de Yébenes", señaló.

Molero también tiró de humor para reivindicar una de las señas de identidad del municipio al recordar a su amigo Mariano Gálvez: "Los de aquí decimos Yébenes, porque lo de poner 'Los' delante es cosa de forasteros".

Recuerdo de infancia

La Feria apareció como uno de los grandes hilos conductores de su discurso. El periodista evocó aquellos regresos de septiembre junto a sus padres y su hermana Elena después de pasar unos días de vacaciones en Valencia. Aunque todavía estuviera disfrutando de la playa, las fiestas ya ocupaban buena parte de las conversaciones con sus primos.

Quería saber si habían llegado los coches de choque o los caballitos de la fuente. Porque para él la Feria siempre fue mucho más que diversión: era el momento del reencuentro.

"Hoy empieza la semana más especial del año para los yebenosos", afirmó, unas jornadas de "hermandad, reencuentros, diversión y también devoción a la Virgen de Finibusterre".

Aunque lleva ya más tiempo viviendo fuera que en el municipio, Molero aseguró que nunca ha dejado de sentirse yebenoso y que vuelve siempre que sus obligaciones se lo permiten. Regresar a casa, explicó, es una forma de "conectar ese cable a tierra", parar el ruido del día a día, poner los pies en el suelo y arrancar de nuevo con más fuerza.

Orgullo de familia y de pueblo

El pregón tuvo también un importante componente familiar. Molero agradeció a sus padres, Paco y Modes, los sacrificios y valores que le han transmitido y que, según destacó, han marcado su forma de afrontar la vida.

"Con trabajo los sueños siempre están un poco más cerca", afirmó, antes de mencionar también a su mujer, a la que definió como "la mejor madre y compañera de vida", y a sus hijos, Mauro y Álvaro, con el deseo de transmitirles algún día esos mismos valores.

El periodista reivindicó además a Los Yébenes como un municipio que ha sabido evolucionar sin perder sus raíces. Destacó el papel de quienes decidieron quedarse y de quienes llegaron desde otros lugares para construir allí su proyecto de vida.

Frente a la tradicional vinculación con la agricultura, la ganadería y el monte, puso en valor el desarrollo de su tejido empresarial. "Por mi trabajo he podido comprobar que lo menos habitual es que un pueblo de la España rural que roza los 6.000 habitantes tenga un polígono con la actividad y la fortaleza del nuestro", señaló.

Para Molero, ese crecimiento "no llega por casualidad", sino gracias al esfuerzo, la iniciativa y la gente que cree en su pueblo.

Recuerdo a Álvaro de la Paz

Uno de los momentos más emotivos llegó cuando decidió salirse del guion para recordar a Álvaro de la Paz, compañero y amigo de EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha fallecido repentinamente hace apenas dos semanas. "Va por ti, bestia", afirmó.

Después sí llegó el momento de dar paso a las fiestas. "Toca disfrutar de nuestras fiestas, de nuestras familias, de nuestros amigos y de nuestro pueblo. Toca reencontrarnos, celebrar y sentirnos orgullosos de ser de aquí", proclamó.