Inocencio Gil, del PP.

Inocencio Gil, del PP.

Toledo

"Recuerdo el impacto en el pecho y luego estuve en blanco": el exalcalde de Pepino (Toledo) habla tras la agresión

Inocencio Gil, hoy portavoz del PP, explica a EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha cómo acabó en el hospital después de un pleno muy bronco.

Más información: El exalcalde de Pepino denuncia haber sido agredido en las inmediaciones municipales por un miembro del PSOE

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El exalcalde de Pepino (Toledo) y actual portavoz del PP en esta localidad toledana de cerca de 3.500 habitantes, Inocencio 'Cito' Gil Resino, ha relatado en primicia a EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha la agresión que asegura que sufrió el pasado jueves al término de una sesión plenaria celebrada en el Ayuntamiento.

"Recuerdo el impacto en el pecho y luego estuve un minuto o dos en blanco", ha explicado 'Cito', que detalla cómo perdió el equilibrio y cayó contra la escalera de madera del Consistorio, golpeándose contra el borde de los peldaños.

Según consta en la denuncia que ha presentado ante la Guardia Civil, una persona que formó parte de la candidatura del PSOE en las elecciones municipales de 2023, aunque no obtuvo acta de concejal, le había estado increpando durante todo el pleno en un ambiente que el anterior regidor describe como "hostil", con constantes insultos. Presuntamente, después acabó consumando la agresión física.

A consecuencia del puñetazo y del golpe contra las escaleras, el exregidor fue trasladado al hospital de Talavera de la Reina, donde se le diagnosticó una pérdida momentánea de conocimiento y se le prescribió tratamiento con antiinflamatorios. Además de la recomendación de regresar "corriendo" al centro sanitario si aparecían mareos o el dolor se intensificaba.

Polémica moción

Para Gil, lo ocurrido no es un hecho aislado, sino la consecuencia de un deterioro progresivo del clima político tras la moción de censura que lo desalojó de la Alcaldía el pasado mes de octubre, después de 14 años en el cargo y casi cuatro legislaturas.

Dicha moción convirtió en alcalde a José Ignacio Díaz Magaña, concejal que concurrió a las últimas elecciones municipales bajo las siglas del PP y que la impulsó ya como edil no adscrito, con el apoyo de otros dos concejales que también habían abandonado el grupo popular, además de dos ediles del PSOE y dos de Vox.

Durante aquel pleno, Díaz defendió la iniciativa aludiendo a la "mala gestión" y a la "falta de transparencia en la contratación de servicios municipales" por parte de Gil, e incluso a "deficiencias graves" en la gestión.

El exalcalde sitúa el origen de la crispación en el cambio de gobierno local: "Esto viene provocado por la moción. Pepino antes estaba como una balsa; hacíamos los plenos en la sala de comisiones porque no iba público. Desde que se produjo la censura, siempre hay 40 o 50 personas de público. La gente está muy crispada porque no es lo que han elegido los vecinos".

"La clave radica en que el alcalde actual es la máxima autoridad en el pleno y no lo corta, solo se ríe. Los insultos se convirtieron media hora más tarde en una agresión", sostiene el portavoz popular, que responsabiliza a la presidencia de no haber frenado los improperios previos al supuesto ataque.

Miedo a salir a la calle

Gil asegura que la tensión política ha traspasado las paredes del Ayuntamiento y ha derivado en un acoso personal que le ha llevado a recibir atención psicológica y psiquiátrica.

"Están diciendo unas barbaridades contra mi persona y mi familia... Tengo reparo de salir a la calle. Ahora estoy tranquilo porque estoy en casa y aquí no hay peligro, pero no se puede estar encerrado siempre", confiesa.

"No sé cuándo salga la semana que viene para ir al hospital cómo me voy a encontrar", reconoce a EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha, antes de admitir que tiene reparo por la situación, aunque confía en que los profesionales que le atienden le ayuden a gestionar el estrés de un conflicto que, a su juicio, "ha saltado de los despachos a las manos".

"Es un juego político, vale, lo han hecho. Pero es que no acaban ahí; se están metiendo con todo lo que huele a mí, con mi familia, con todo. Y eso te llega a matar", sentencia Gil, que ve en este episodio un reflejo del deterioro de la convivencia política y social en Pepino.

Pese al impacto físico y al desgaste emocional, el exalcalde insiste en que su respuesta será por la vía legal. La denuncia ya está en curso y confía en que el proceso judicial contribuya a frenar lo que describe como una escalada de violencia sin precedentes en el municipio, que se ubica a pocos kilómetros de Talavera de la Reina y tiene una de las rentas per cápita más altas de Castilla-La Mancha.

"Yo creo mucho en la justicia y creo que esto pondrá a cada uno en su sitio. Lo que pasa es que el que espera, desespera", admite.

Llamada a la calma

En paralelo, tanto el PP como el PSOE de la provincia de Toledo han condenado públicamente la violencia y han apelado a rebajar la confrontación política y a preservar el respeto institucional.

Los populares han hablado de un "episodio de extrema gravedad" y han expresado su apoyo al exalcalde y a su familia, mientras que los socialistas han insistido en que "la violencia no tiene cabida en democracia" y que los espacios públicos deben ser "de respeto y diálogo, nunca escenario de comportamientos inadmisibles".