Emilio Fernández Poveda con una imagen de Almadén (Ciudad Real).
Emilio, el joven que ha logrado aprobar la misma oposición que Rajoy: "He tardado algo más de seis años"
Atiende a EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha mientras afronta sus primeros meses como registrador en Almadén (Ciudad Real).
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Mariano Rajoy será recordado por muchas cosas (buenas y malas), sin embargo, se convirtió en el registrador de la propiedad más joven de España al aprobar la oposición con tan solo 24 años en 1974. Una plaza que retomó en 2018 tras una larga carrera política como diputado y presidente del Gobierno.
Según la plataforma de oposiciones GoKoan, ser registrador de la propiedad en España es un reto profesional al alcance de muy pocos debido a su extenso temario (más de 370 temas), la escasez de plazas y el largo tiempo de preparación (de 6 a 10 años de media).
Emilio Fernández Poveda, es una de las mentes brillantes que ha conseguido superar las oposiciones más duras del país. A sus 29 años, este joven natural de Alicante afronta sus primeros meses como registrador en Almadén (Ciudad Real).
"Me presenté por primera vez en la convocatoria de 2023 y finalmente aprobé en 2025"
En conversaciones con EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha se muestra satisfecho en esta primera aventura profesional. "Estoy aprendiendo mucho. Cada vez conozco mejor los pueblos que comprenden el distrito. Poco a poco me integro más", afirma.
Emilio forma parte de la promoción de 46 nuevos registradores que tomaron posesión a finales de 2025, integrada por 27 mujeres y 19 hombres. La región cuenta con un total de 62 registradores y 60 oficinas que dan servicio público de garantía jurídica a toda la ciudadanía regional.
Emilio en su acto de jura como registrador de la propiedad.
Tras graduarse en Derecho, Emilio comenzó a prepararse el proceso selectivo gestionado por el Ministerio de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes en la Academia de Registro de Murcia, formada por diferentes registradores. "Ahí vi que la profesión podía gustarme y que el temario se ajustaba a lo que buscaba", recuerda alegremente.
"La preparación exige sobre todo paciencia y constancia. Estudiaba diez horas, seis días a la semana. He tardado algo más de seis años en conseguirlo", añade.
Este sacrificio se ve recompensado por uno de los salarios más elevados del erario público. Varios portales cifran la remuneración mensual bruta de un registrador de la propiedad en España entre 3.500 y más de 10.000 euros, dependiendo del volumen de los honorarios que pagan los ciudadanos por los servicios registrales.
El alicantino se decantó por la localidad ciudadrealeña como su primera aventura profesional debido a su entorno registral, principalmente rústico. "Son registros donde podemos conocer las fincas en su aspecto más básico, ya que han accedido por primera vez al registro", afirma.
"Tenía el miedo inicial de si podría adaptarme al entorno, pero la acogida ha sido excelente"
Los registros rurales ofrecen una escuela de práctica incomparable. Fernández Poveda detalla que "a veces hay que corregir excesos de cabida, segregar fincas o declarar obras nuevas", conformando una base necesaria antes de dar el salto a las urbes.
Alfredo Delgado, decano de los Registradores de Castilla-La Mancha, aseguró en una entrevista para este diario que el 60 % de la población regional puede llegar a pie a un registro de la propiedad, en sus últimos coletazos en el cargo antes de ser sustituido por el albaceteño Jaime Núñez Jiménez.
Núñez subrayó hace unos días que la llegada de nuevos profesionales como Emilio "contribuye a dinamizar esos pueblos donde la actividad agraria y la propiedad dependen en gran medida de una gestión accesible y moderna".
"Estoy muy contento de estar en Almadén, es un primer destino que no se olvida nunca"
En esta misma línea, el alicantino resalta: "En zonas más vaciadas o desconectadas del tráfico jurídico, nuestro papel es fundamental". Su fin es ofrecer un servicio cercano y comprensible a fin de que "quien no está acostumbrado a estos trámites se sienta más seguro", atesora.
Después de años y años de esfuerzo, el joven registrador reconoce que ha encontrado algo más que un trabajo en Castilla-La Mancha. "Quiero estar aquí un buen tiempo y seguir aprendiendo de la zona y su gente", concluye con orgullo.