Julián Martínez Lizán, consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural junto a Emiliano García-Page, presidente de Castilla-La Mancha, este miércoles durante a 4ª reunión del Intergrupo del Vino

Julián Martínez Lizán, consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural junto a Emiliano García-Page, presidente de Castilla-La Mancha, este miércoles durante a 4ª reunión del Intergrupo del Vino

Región

Castilla-La Mancha rebaja el temor ante la amenaza comercial de Trump: "Hay un acuerdo vigente"

Las exportaciones de vino, queso, aceite y productos industriales como la maquinaria o la llegada de Meta a Talavera de la Reina podrían verse afectadas por la decisión del presidente de Estados Unidos.

Más información: España se juega el suministro de gas y 60.000M al año en comercio e inversión: Sánchez mantiene su pulso con Trump

Publicada
Actualizada

El anuncio del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de interrumpir la relación comercial con España como represalia al veto del Gobierno a que su ejército use las bases navales de Rota y Morón de la Frontera en la operación contra Irán, ha sumado más incertidumbre entre las empresas castellanomanchegas que operan en el país norteamericano.

En Castilla-La Mancha, el consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, Julián Martínez Lizán, ha reconocido desde Bruselas que esta decisión podría tener una repercusión negativa en el sector agroalimentario, especialmente en empresas dedicadas a la producción de queso, vino y aceite de oliva. Allí se encuentra acompañando al presidente regional, Emiliano García-Page, en la celebración del Comité de las Regiones.

De todas maneras, el consejero ha rebajado el temor y ha recordado que "nuestra regla de juego" es "la participación en la Unión Europea como país de pleno derecho" y como integrante de los 25, "no se pueden llevar a extremo esas amenazas que ha lanzado el presidente Trump".

En este sentido, Martínez Lizán ha subrayado que existe "un acuerdo comercial que está vigente y la propia Unión Europea ha manifestado que no se pueden imponer esas medidas de sanción" ni a ese acuerdo ni a las relaciones comerciales que Estados Unidos tiene con España.

El consejero castellanomanchego ha abogado por "mantener la cautela y ver cómo evoluciona la situación en los próximos días", al tiempo que ha advertido que el Gobierno de España está "estudiando las circunstancias y ya ha manifestado también una posición en defensa al sector productivo".

"Todo lo que está pasando no beneficia para conseguir grandes números y grandes mejoras, pero en este caso creo que el sector agroalimentario, el agropecuario y agroalimentario han manifestado constantemente una capacidad impresionante de recuperación y también de enfrentamiento ante los grandes retos mundiales que se ofrecen en el día a día", ha confiado el consejero.

Respecto a los tres productos que más podrían resentirse de un eventual cese de las relaciones comerciales, ha defendido que "tienen una referencia internacional positiva muy valiosa" que incluso "los consumidores estadounidenses valoran y es aquí donde tenemos que hacer especial hincapié".

Martínez Lizán también ha avanzado que su Consejería, junto al sector agroalimentario, estudiarán de forma conjunta "las repercusiones" que pueda provocar este capítulo comercial e incluso avanzarán "aplicar las medidas que fueran necesarias para minimizar las consecuencias de estos acuerdos".

Mientras el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, no ha valorado la amenaza comercial perpetrada por Donald Trump, ya que acostumbra a no hablar de temas que afectan a la política nacional cuando se encuentra fuera de España, han expresado fuentes del Gobierno regional consultadas por EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha.

"Preocupación" de Patricia Franco

Por su parte, la consejera de Economía, Empresas y Empleo, Patricia Franco, no ha escondido su preocupación por los efectos que las palabras de Trump puedan tener en el sector económico castellanomanchego.

Durante una visita a la empresa ciudadrealeña Garoc, ha recordado que Castilla-La Mancha mantiene un observatorio para seguir los efectos de los aranceles en los sectores más afectados: maquinaria y bienes industriales, y productos agroalimentarios entre los que se encuentran el vino, el aceite de oliva o el queso manchego. Respecto a este último producto, ha destacado que "el 50 % de su producción exportada tiene como destino el mercado estadounidense".

318 millones de euros en juego

Según los datos recabados por la Cámara de Comercio de Ciudad Real,de los 11.165 millones de euros que exportó Castilla-La Mancha al exterior en 2025, 318 millones correspondieron a Estados Unidos, lo que supone un porcentaje que ronda el 2,85 %.

En comparación con 2024, donde esa cifra alcanzó los 347 millones de euros -mejor dato de la serie histórica- se percibe una bajada de las ventas en el país norteamericano como consecuencia de los aranceles interpuestos por la administración Trump y que han tenido especial repercusión en el sector agroalimentario.

En términos absolutos, Estados Unidos es el séptimo mercado en importancia para Castilla-La Mancha por detrás de cinco países de la Unión Europea -Portugal, Francia, Alemania, Italia y Bélgica- y Reino Unido.

A esto hay que unir que la apuesta de Castilla-La Mancha por diversificar y buscar nuevos socios comerciales en Asia está empezando a dar sus frutos. Y es que en 2025, las exportaciones a China prácticamente han igualado a las registradas en Estados Unidos con 315 millones de euros.

Aterrizaje de Meta

Más allá de las relaciones comerciales, existen otros proyectos importantes en Castilla-La Mancha que competen a empresas norteamericanas que también podrían verse afectados por los movimientos de Trump.

El más importante es el que Meta tiene desplegado en Talavera de la Reina para instalar su nuevo centro de datos en Europa sobre una parcela de 191 hectáreas en la fase 2 del polígono industrial Torrehierro.

En estos momentos, el Proyecto de Singular Interés (PSI) de la reparcelación ha salido a información pública como primer paso para poner en marcha un megacentro en el que la empresa estadounidense prevé invertir 750 millones de euros y crear 250 empleos directos y otros 300 durante el período de construcción.