Una inoportuna uveítis me tiene sometido bajo unas gafas oscuras desde las que veo el mundo y aprecio la realidad como si fuera el hijo de la Niña de la Puebla o descendiente directo de Miguel Durán.
Mi empatía con los ciegos a través de la radio es legendaria desde que hacía las madrugadas del verano, cuando ya entonces entendí lo que suponía la pérdida de visión y guiarse en el mundo por sonidos.
Afortunadamente, no llego a tanto, pero sí que me aproximo ahora al universo desde el reino de las sombras, la caverna de Platón, a donde decía llegaban sólo las imágenes proyectadas de las ideas verdaderas.
Así estoy yo hace una semana y, por contradecir al filósofo igual que Popper, digo que desde aquí se aprecian mejor los volúmenes de los argumentos y los metros de las pancartas, por lo que no descarto quedarme a vivir un tiempo tras las gafas oscuras.
Es de este modo como percibo la erección de parte de la izquierda con el no a la guerra. Sánchez ha encontrado su piedra filosofal, la llave que abre todas las puertas, la senda de baldosas amarillas que lo llevará a conseguir el corazón del hombre de hojalata.
Ya tenemos a la progresía efervescente, entre abucheos, gritos y tramoyas. Al fin hemos encontrado algo que nos movilice y haga saltar nuestra ancestral pulsión antiyanqui, aquello que nos convierta en la capital moral del mundo – Ramón Espinar, podemita dixit-.
Presumió de sacar a su perro en la ciudad central del lado bueno de la Historia. Lo que no sabemos es si Morón y Rota también están de esa parte… O la fragata Cristóbal Colón, donde se hacen misiles de beso y amor.
En realidad, de teletubbies, con Yolanda Díaz acorazada de fresa y azúcar. Por supuesto, Rufián al mando y Colau en la pasión turca. Este reino de las sombras mola porque sube la imaginación.
Sensu contrario, la derecha se enreda en los cordones de los zapatos y vuelve a pisárselos. PP y Vox no pactan en Extremadura y al electorado se le pone cara de besugo. Que no jueguen los de Abascal con la utilidad de su voto, que saldrán por el mismo sumidero que Ciudadanos.
Si Sánchez sigue en el gobierno, es por la incapacidad de la derecha de armar una alternativa. Y ahí serán cómplices y juzgados los dos, tanto PP como Vox por no ponerse de acuerdo. Con distinto grado de responsabilidad, por supuesto.
Los casos de las diputaciones de Ciudad Real y Toledo en nuestra región o algunos otros ayuntamientos parecen ya una excepción. Ellos verán, pero el regalito sorpresa que Trump le ha hecho a Sánchez con la guerra de Irán amenaza con dejar al yerno de Sabiniano trece años más en Moncloa. Así las gastan en el reino de las sombras.
De todas formas, hacía tiempo que no disfrutaba tanto viendo a los grouppies tomar las calles y los mentideros. A la chupipandi progresista poco le importa ya que no tengamos vivienda, que apenas vayamos a la compra o que el campo se muera agónico. Será culpa de la guerra y el ayatolá.
Trump, por supuesto, no el iraní. Leo a Margallo y suscribo que Ceuta y Melilla estarán en un tris. Marruecos no se quedará quieto y aunque Sánchez es maestro de las ambigüedades y las medias verdades, comienzan a calarlo en un lado y otro.
Veo que los turcos y algunos popes de la izquierda lo creen y observan como el Mesías. Que se lo lleven con Cerdán, Koldo y Ábalos en un Peugeot, que seguro gana las elecciones a Trump en cero coma.
Lo que más me pone es la recuperación de la referencia, el subidón moral, el faro de Occidente resucitado para el orbe. Ahora ya entiendo por qué sacaron a Franco del Valle. En la oscuridad, sin duda, se vive mejor.