Emiliano García-Page, este lunes en Toledo.

Emiliano García-Page, este lunes en Toledo. JCCM

Opinión DUELOS Y QUEBRANTOS

El amago de Page

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A Emiliano García-Page se le da muy bien la política mediática. Sabe qué tecla tocar en cada plató y qué palabra usar para garantizarse un titular destacado. Tiene décadas de experiencia en el sector. Esto lo sabe todo el mundo. Lo que pasa más inadvertido es su talento para la política entre bastidores, esa que transcurre fuera del radar y que consiste en dar puñetazos en la mesa, amenazar, sugerir, engatusar, dejar dicho y un largo etcétera de acciones sinuosas.

Las advertencias que se atribuyen al entorno del presidente regional respecto a la posición de los diputados del PSOE de Castilla-La Mancha a la hora de votar el nuevo modelo de financiación autonómica son una muestra de ese otro Page. Da la impresión de que ha mandado a algunos de sus fieles a levantar un poco la voz mientras él no acaba de enseñar la patita. "O cambia o no sale", dicen en Toledo respecto al modelo que pactó Sánchez con los independentistas catalanes.

Un modelo que es rabiosamente injusto, que premia a los ricos frente a los pobres y que desatiende el coste real de prestar servicios en regiones enormes y con baja densidad de población como la nuestra. Así que razones no les faltan a los diputados de Page para votar que no a ese proyecto. Sin embargo, mucho me temo que las amenazas de hoy no son más que una herramienta de negociación para tratar de limar los aspectos más lesivos del modelo antes de que llegue al Congreso.

¿Votar en contra de un proyecto de Sánchez? Los parlamentarios socialistas de Castilla-La Mancha han tenido numerosas oportunidades de decir que no a las variadas atrocidades que el presidente del Gobierno ha llevado a la Cámara. Algunas de las cuales son moralmente mucho peores que el tema de la financiación. Y siempre, con rigurosa exactitud, con el número dos de Page a la cabeza, han secundado las directrices de su partido.

Dijeron que sí a la amnistía de los líderes independentistas que agredieron la Constitución española. Antes, el Gobierno de Sánchez había aprobado sus indultos y el PSOE había impulsado el abaratamiento de la malversación y la supresión del delito de sedición. Por no hablar de la experiencia acumulada por esos diputados a la hora de mirar para otro lado ante la sucesión de casos de corrupción que han aliñado sistemáticamente la legislatura.

Así que el principal problema de esos parlamentarios -y de Page- es la coherencia. ¿Por qué iban a votar contra Sánchez si no lo han hecho hasta ahora? Además, si la amenaza fuera real, Page no enviaría a sus compañeros a dejar caer advertencias etéreas. Convocaría una rueda de prensa y daría la orden. Mientras eso no suceda, habrá que seguir distinguiendo entre lo que García-Page dice de Sánchez y lo que sus diputados hacen por Sánchez.