Pedro Sánchez en el Congreso.

Pedro Sánchez en el Congreso. EL ESPAÑOL EFE

Opinión ENTRELÍNEAS

¿Pedro, te merece la pena?

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Hay años difíciles en política y luego está el de Pedro Sánchez.

Su hermano ante los tribunales, su mujer investigada, Ábalos en prisión y Cerdán amagando pero no dando. Dos hombres que no eran simples militantes, sino piezas fundamentales de su proyecto político.

Y por si éramos pocos, ya saben ustedes, apareció Leire Díez.

Lo que comenzó como una extraña historia terminó destapando una investigación que amenaza con desnudar las entrañas del PSOE. Si algún día los tribunales confirmaran todo lo que hoy se investiga, estaríamos ante uno de los mayores escándalos de la historia del socialismo español. No por una cuestión de nombres, sino porque estaríamos hablando de algo infinitamente más grave: utilizar el poder para intentar condicionar o desacreditar a quienes investigan al poder.

Pero no quedó aquí el tema, luego llegó, Zapatero. Otro referente del socialismo, otro nombre próximo a Sánchez y otro expresidente que aparece bajo la lupa judicial.

Cuando parecía que lo habíamos visto todo, también llegaron las joyas.

Más de un millón de euros en piezas encontradas en su despacho. No demuestran por sí mismas ningún delito, pero han hecho algo mucho más incómodo para quienes durante años construyeron a Zapatero como símbolo de austeridad y superioridad moral: han pulverizado el personaje.

Aun así, no pasa nada, Sánchez permanece. Como un buen corcho, siempre sale a flote.

Niega. Resiste. Señala a otros. Habla de bulos, de conspiraciones, de la derecha, de los jueces, de los medios y del fango, mucho fango.

Ahora le toca enfrentarse a la crisis de Ceuta y a unas movilizaciones multitudinarias que recorren España y vuelve a suceder lo mismo: mientras los ciudadanos ven una realidad en las calles, el presidente parece empeñado en ofrecer otra desde La Moncloa.

Pero llega un momento en que la política deja de ser relato.

Cuando tu hermano está ante un juez, tu mujer investigada, tus antiguos hombres de confianza en prisión, tu partido aparece en una investigación de dimensiones extraordinarias y uno de tus referentes políticos también está bajo sospecha, ya no basta con repetir que todo es una conspiración.

Quizá haya llegado el momento de hacerse una pregunta incómoda. ¿Qué más puede pasar? No quién será el próximo nombre, sino qué precio está dispuesto a pagar Pedro Sánchez por seguir siendo presidente.

Porque gobernar no debería consistir en sobrevivir a cualquier precio y resistir no siempre significa tener razón. A veces simplemente significa saber cuándo ha llegado la hora de marcharse.

Este ha sido el año en el que demasiadas cosas han dejado de parecer casualidades para convertirse, como mínimo, en preguntas que España merece que alguien responda.

Y por eso, después de todo lo ocurrido, queda una última pregunta. Una pregunta sencilla. Una pregunta que quizá nadie de su entorno se atreva a hacerle:

Pedro Sánchez, después de todo esto, ¿de verdad te compensa todo lo que estás haciendo para seguir en la Moncloa?